Los lectores nos corrigen (6)

Por: | 21 de junio de 2013

Leer en un texto “barita mágica” o “ha urgido ha aclarar” molesta, y con razón, a los lectores. Estos dos ejemplos fueron corregidos en la edición digital. En la edición impresa resultan menos remediables salvo que se acuda a una fe de errores, cosa que no se hace con la frecuencia debida. Por ejemplo, se hizo advirtiendo que el titular “Solo uno de cada seis parados cuenta con ayudas", publicado el 5 de junio, debería decir “Solo seis de cada 10 parados cuenta con ayudas”. Otros errores pasan sin corrección, como, por ejemplo, resumir en un destacado una idea del texto pero dándole un sentido totalmente contrario como sucedió en una crónica sobre Erdogan donde se decía que jugaba el papel de policía malo y en el destacado se afirmaba que “Están jugando, Erdogan es el poli bueno y Arinc es el malo”.

A continuación reproduzco algunas de las correcciones o reflexiones que remiten los lectores.

Bota malaya. Un lector llama para advertir que en el titular de un artículo y en otras ocasiones anteriores se emplea erróneamente la expresión “gota malaya”. Efectivamente, la tortura consistente en inmovilizar a la víctima y verter sobre su frente una gota de agua cada pocos segundos impidiéndole dormir hasta provocarle la muerte se conoce como tortura de la gota de agua y en algunos textos se habla de “gota china”. La bota malaya era otro tipo de tortura: un calzado que, mediante palancas, apretujaba el pie hasta destrozarlo en medio de terribles dolores.

Heridos por humo. También a través de una llamada, otro lector, advirtió del empleo de una expresión errónea: “heridos leves por humo”. El humo, argumentó, no provoca heridas (“perforación o desgarramiento en algún lugar de un cuerpo vivo”). Debería decirse “intoxicados leves por humo”. El mismo lector criticó la expresión “catástrofe humanitaria”. Las catástrofes no son humanitarias. Como máximo, explicó, podría aplicarse cuando destruye una instalación dedicada a la ayuda humanitaria. Las catástrofes son “humanas”. Finalmente, a propósito del debate sobre términos para designar la inmigración en situación irregular, “con la intención de suscitar la reflexión”, hizo su propia propuesta: “inmigrante no autorizado”.

Botanicals. Santiago Juvé remite el siguiente comentario: “En el suplemento del domingo 16 de junio aparece un artículo dedicado al "gin tonic". Entre los componentes de las ginebras y las tónicas se mencionan los "botánicos" cuando debería decir "productos o componentes vegetales", o si me apuran "componentes botánicos" (suena raro, ya lo sé). En español, botánico, en sustantivo,  es un especialista en botánica; se puede usar como adjetivo, pero siempre unido a un sustantivo como, por ejemplo "jardín botánico". Este error se debe, sin duda, a una traducción poco acertada del inglés, donde, probablemente, se debe usar la palabra "botanicals". Por desgracia, este error, y otros parecidos, son cada vez más frecuentes; por ejemplo: se ha convertido casi en una rutina decir o escribir "químicos" cuando en realidad nos referimos a "productos o componentes químicos", solo porque en inglés se utiliza la palabra "chemicals" que ahí sí es un sustantivo. Decir "botánicos" o "químicos" como sustantivo es tan incorrecto (y raro) como sería decir que un producto que tiene componentes de origen animal, contiene "zoológicos"”.

Reguero de pólvora. Por dos veces, la última el 4 de junio a propósito de un editorial, Bautista Martínez se ha dirigido a este departamento para cuestionar “que las noticias o cualquier asunto no corren "como la pólvora", sino como reguero de pólvora”. “Me he  tomado la molestia -como debía haber hecho el redactor en cuestión- de  mirar el Diccionario de uso del español de María Moliner; en la palabra "reguero" tiene una segunda entrada que dice así:  “Reguero de pólvora. Imagen con la que se compara o con la que se describe una cosa que se propaga con mucha rapidez: 'La noticia corrió como un reguero de pólvora'”. Por favor, dígaselo a los redactores del diario”.

Alumnos que se desploman. “Acabo de leer en la portada de EL PAÍS digital”, escribía Enric Lience,  “el siguiente texto: "Los alumnos que eligen esta materia se desploman desde 1990".  Quizás quedaría más claro si dijese "La cifra de alumnos que eligen religión se reduce notablemente desde 1990". Es un ejemplo más del uso del verbo desplomar que ha dado origen a una frase ininteligible”. El texto que ahora figura deja claro que han sido la cifra de alumnos y no éstos lo que se ha desplomado.

Nota. Como indican lectores, en la frase del Fe de errores que corrige un titular se deslizó una falta de concordancia que no he señalado. Donde dice que "Solo seis de cada 10 parados cuenta con ayudas" debió emplearse el verbo en plural.

Hay 5 Comentarios

porq los articulos de 1 plana no tienen comentarios? Por que nos usan a su antojo? porq no compiten?

Abonado al periodicico.El pasado día 22 se celebró el día de la música.En Madrid hubo acontecimiento con López Cobos dirigiendo cuatro orquestas y las nueves sinfonías de Beethoven..El acto tuvo además la anécdota del abucheo que sufrió la reina .Pués bien,nada de esta información fue recogida al día siguiente en El País, increible,pero cierto .Suspenso para la sección de cultura

Solo seis (parados) de cada diez parados cuentan con ayudas. Sí, así. No "cuenta." De hecho, se ve claramente si quitamos "de cada diez parados:"
Solo seis parados cuentan con ayudas.

Que alguien me corrija si me equivoco, pero la oración "Solo seis de cada 10 parados cuenta con ayudas" no es correcta. Para empezar, el verbo debería ser "cuentan," no "cuenta," puesto que el núcleo del sujeto sería "seis" (plural). ¿Y a qué viene lo de que "seis" esté escrito con letras y "10" con cifras? La RAE dice: "No es recomendable mezclar en un mismo enunciado números escritos con cifras y números escritos con letra."

Solo seis de cada diez parados CUENTAN con ayudas. Ahí he dejado de leer. Es desesperante.

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Lola Galán

se incorporó a la plantilla de EL PAÍS en 1982, tras una etapa como colaboradora del diario. Ha sido redactora de las secciones de España y Sociedad, y reportera de la sección Domingo. Entre 1994 y 2003 ha ocupado las corresponsalías de Londres y Roma. En los últimos años ha trabajado para los suplementos del fin de semana, incluida la revista cultural Babelia. Madrileña, estudió Filosofía en la Universidad Complutense y Periodismo en la Escuela Oficial de Madrid.

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