Titulares y ciencia

Por: | 10 de septiembre de 2013

 

Los términos y conceptos científicos, particularmente médicos, son motivo de escrutinio periódico por parte de los lectores.  Publico algunas de las reflexiones concretas que me han hecho llegar dos de ellos.  En algunos casos se trata de usos impropios de términos, pero en muchos casos de una falta de precisión del titular con respecto a lo que dice la propia crónica que encabeza.

María A. López localiza un error en un reportaje sobre Agustín Luengo, un personaje de 2,35 metros de altura de quien se dice que padecía acromegalia, lo que pone en cuestión. “Sin duda padecía un gigantismo hipofisario, debido a hiperfunción de la hipófisis durante su vida infantil. La acromegalia es también una hiperfunción hipofisaria, pero se produce en la etapa adulta, y no da lugar a un aumento de talla, si no a un exagerado crecimiento de manos, pies, mandíbula y varios órganos internos”.

 A propósito de una noticia sobre la muerte de una bebé por infección hospitalaria, la lectora señala: ” En él se dicen dos cosas inexactas: por una parte, que en todos los bebés que han sido aislados “se ha detectado la presencia de la bacteria, pero sólo uno está infectado”. La presencia de la bacteria es, en sí misma la infección; otra cosa es que sea asintomática y no necesite tratamiento. Por otro lado se habla de “antibióticos resistentes a la bacteria” en lugar de “antibióticos a los que la bacteria es resistente”.

También menciona un despiece sobre la prueba del talón, pero no porque albergue ningún error sino por citar “dos siglas misteriosas”: “En el artículo se enumeran algunas enfermedades congénitas en las que resulta útil la prueba; al lado de cosas como hipotiroidismo o fibrosis quística, que un lector culto puede conocer, se mencionan unas siglas misteriosas: MCADD y LCHADD. No se explica el sentido de las siglas. ¿No le parece que habría bastado con decir “deficiencia de ciertas enzimas claves en el metabolismo de las grasas?”.

En el capítulo de titulares recoge un subtítulo de la edición impresa (en la digital es otro totalmente distinto): ”El fruto de la palma produce hasta un 49 % de grasas trans”. “Aparte de que sería más correcto escribir que el aceite de palma contiene y no que el fruto produce, estoy casi por completo segura de que quiere decir grasas saturadas; eso es lo que aparece en el texto de Javier Sampedro, quien cita las grasas trans sólo de pasada, por comparación. Que yo sepa, las grasas trans son productos industriales de hidrogenación de grasas insaturadas”.

También sobre algunos titulares se centran las críticas remitidas por Guillermo Ferrer. La primera hace referencia al subtítulo de una información sobre que todas las personas tenemos las proteínas para desarrollar el alzhéimer. Dice así "Mantenerlas separadas es clave para desarrollar la enfermedad”. Sin embargo, en el interior del artículo se explica que “lo que hace que unas personas desarrollen alzhéimer y otras no es su capacidad para mantenerlas separadas. Se trata de un sistema de regulación bastante extraño en la bioquímica, ya que no obedece a moléculas protectoras o algo similar, sino a simple cercanía física. Como dice el investigador Subhojit Roy, es como tener la dinamita y la cerilla: se trata de que no se toquen.”  En otra frase se afirma: “Las conclusiones son, desde un punto de vista teórico, sencillas: si se consigue impedir que ambas proteínas, la APP y la BASE se junten, se evitará el alzhéimer". Y el lector pregunta: “¿me puede explicar cuándo se origina la enfermedad? ¿cuando se tocan o cuando no se tocan las proteínas?”.

En base a otros ejemplos, el lector reflexiona que se debería distinguir claramente entre investigación básica y cuando los estudios son aplicaciones directas. Y subraya que el propio diario ha publicado que los resultados obtenidos en el laboratorio con ratones no siempre son trasladables a las personas, ello únicamente ocurre el 5% de las ocasiones, aunque sea un punto de partida, por lo que los titulares no pueden  explicar el experimento como si fueran aplicable a las personas, como alguna veces ocurre.

 Un titular que el lector considera amarillista es “Los cientificos quieren convertir la “gripe de Shangái” en un agente pandémico”.  “¿De verdad cree usted que con ese titular la gente va a entender que lo que quieren los científicos es adelantarse a los cambios que puede tener el virus en la naturaleza para prevenirlos?”. En su carta añade una reflexión sobre el impacto de los titulares. “Si un lector con pocos conocimientos lee un titular con una afirmación,  leerá el resto de la noticia en esa clave,  y la parte que no entienda o tenga dudas tenderá a interpretarla en base al titular (que en muchas ocasiones es incorrecto, o al menos sesgado)".

El subtítulo de la noticia precisaba que “La propuesta pretende anticiparse a la evolución natural del virus aviar H7N9”. Aunque el título, que no es del redactor  de la noticia, es formalmente correcto, lo cierto es que induce a una interpretación sensacionalista.

Recientemente se ha publicado por parte de la Asociación Española de Comunicación Científica y la Fundación Dr. Antoni Esteve un cuaderno sobre unas jornadas celebradas sobre Bioestadística para periodistas y comunicadores. En un debate, uno de los intervinientes, el profesor y doctor Erik Cobo, autor de una de las útiles ponencias que publica el citado cuaderno, planteó un polémico ejemplo de un titular sobre estadísticas de muerte en la carretera y nuevas normativas legales. “Si decimos en un titular "La nueva Ley ha evitado 100 muertes" no lo hacemos bien; si titulamos "Desde la entrada en vigor de la Ley ha descendido el número de muertes", el titular es neutro y correcto". Sin embargo, añadió, “a mí, como ciudadano, los dos titulares me son útiles. A veces los estadísticos nos ponemos muy antipáticos”. En una charla telefónica con Cobo, el profesor de la UPC, comentó  que efectivamente la relación causal entre la nueva ley y el descenso de accidentes no está establecida y, en una revista científica, esta  falta de rigor sería lamentable. Pero, en la prensa diaria, un lector no atento confundiría asociación y relación causal, por lo que interpretaría igual ambos titulares. Y en realidad, "a mí como ciudadano lo que me interesa es que el número de accidentes ha  descendido”. Otra cosa, comenta, es que hubiera la evidencia de que la causa del descenso se debe a otros motivos ( mejoras en las carreteras, tecnologías de los vehículos…). Entonces el titular engañaría. Cobo defiende cierta "indulgencia" en los titulares periodísticos...  siempre que luego se explique bien y se evite la confusión o el error. Ahí está el desafío: buscar una formulación comprensible sin que el precio sea la falsedad.

Hay 1 Comentarios

Los ejemplos que muestra el Defensor del..son únicos y unívocos: se resuelven con expresiones que indican "verdad": P. ej.: "Sin duda padecía...", ..."se ha detectado", "deficiencia de ciertos enzimas", ..."mantener separadas o no proteínas" ,etc. Ofrecemos un texto de R. Safranski que aparece en su libro EL MAL. O el drama de la libertad . Tusquets editores. Pág.37:"No podemos abandonar el mundo de las opiniones, sólo podemos purificarlo(...) Hay que soportar que la verdad(...) se convierta de nuevo en opinión. Pero en el ámbito humano no todas las opiniones tienen el mismo rango. Es cierto que todas viven de la idea de la verdad, pues sólo se exteriorizan porque tienen la pretensión de la verdad, pero se distinguen entre sí por su aportación al trabajo de la propia configuración." Nosotros somos más pesimistas que Safranski: pensamos que no hay "purificación" y todo son opiniones"distintas y simultáneas" y esa pretensión de la verdad desaparecerá en aras de otras configuraciones. Para terminar, seguramente hay otras "opiniones científicas" sobre los casos o fenómenos, etc. descritos en el artículo, de aquí que la unicidad y la univocidad de las muestras son poco representativas de la progresión hacia la verdad.

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Lola Galán

se incorporó a la plantilla de EL PAÍS en 1982, tras una etapa como colaboradora del diario. Ha sido redactora de las secciones de España y Sociedad, y reportera de la sección Domingo. Entre 1994 y 2003 ha ocupado las corresponsalías de Londres y Roma. En los últimos años ha trabajado para los suplementos del fin de semana, incluida la revista cultural Babelia. Madrileña, estudió Filosofía en la Universidad Complutense y Periodismo en la Escuela Oficial de Madrid.

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