Las amistades de Iniesta

Por: | 18 de octubre de 2013

Un párrafo en el reportaje Fuentealbilla, donde todo eran sueños ha merecido el reproche de una lectora, Isabel Tarazona, por el tratamiento informativo distinto que se da en el mismo a niños y niñas que compartieron la infancia de Iniesta.

El párrafo dice: “En Fuentealbilla, en el año 1984 nacieron 10 niñas —a tres las llamaron Isabel, al resto las bautizaron con los nombres de Juani, Encarnita, Maribel, María Ángeles, Bea, Mila y María Dolores— y solamente seis niños: Andrés Jiménez, que trabaja de mecánico de helicópteros, José Martín, al que llaman Pepiyo, un tipo fornido que tras una mala época anda rehaciendo su vida ya en paz con la justicia —y se casa el año que viene—, Vicente Fernández, que tiene un taller de motos y bicicletas en el pueblo, Miguel Villanueva, fontanero en paro, Juan Francisco García, Juanfran, hoy también parado, y un tal Andrés Iniesta, que a los 12 años hizo las maletas y se fue a vivir a Barcelona”.

La lectora encabeza su carta preguntándose “si el machismo subyace hasta en los artículos más aparentemente neutros de un periódico progresista como EL PAÍS, ¿qué esperanza podemos tener de un mundo igualitario!?”.

 Y prosigue destacando que el periodista “se limita a nombrar a las niñas, mientras que de los niños, además de nombrarlos, hace una breve reseña de los avatares de su vida, buena o mala, centrándose sobre todo en aspectos profesionales y personales. Sin que esta reseña por el contenido del artículo se justifique más que en un caso, el del amigo más cercano de Iniesta, en el que puede tener sentido que el periodista quiera dar a conocer algún detalle de su vida. Lo que no se nombra no existe. El artículo nos nombra reduciéndonos a diminutivos en la mayoría de los casos -cuando para ellos utiliza nombre, apellido y apodo familiar-, pero aún más llamativo es que no “nombra” la vida de las mujeres. Esta es inexistente y, por tanto, carente de interés para quien escribe y, de rebote, para quien lee. Francamente me asombra que el periodista no se haya dado cuenta del machismo que subyace en sus palabras”.

Y termina: “Por favor, en manos de las y los profesionales de la prensa está colaborar para hacer un mundo más justo, y este tipo de comentarios en los que subyace un machismo “no agresivo” a veces son mucho más perniciosos que aquellos que van directamente en contra de la dignidad de las mujeres, que de forma natural generan rechazo”.

El autor del reportaje, muy elaborado en otros aspectos, me ha comentado que no tuvo intención discriminatoria. Se centró en los niños porque el círculo de amistades infantiles de Iniesta con las que jugaba al fútbol era masculino y no obtuvo con quien habló datos más detallados sobre la actual situación profesional de todas las niñas citadas.

P.D. La lectora me ha comentado que no es una de las niñas mencionadas, como deduje de la carta.

Hay 6 Comentarios

Al sr. desdeguate...Pero fíjese que la cuestión es el vector "que se despierta". Ud ha publicado dos comentarios: Qué diría Ud si le dijésemos...fíjese : Ud se refiere a las profesiones de dos personas de color ( recepcionista y taxista); Ud ,seguramente, conoce a más personas de color que tienen una profesión "más alta" que las recordadas pero se refiere precisamente a esas ...y la pregunta que se le podria hacer es : ¿ hay aquí algo de racismo? ¿Por qué recuerda Ud la "oscura tez" de su amigo y no recuerda simplemente al amigo? ¿Ve Ud el vector que podría despertarse? Lo interesante es señalar la relevancia o la irrelevancia y...la intencionalidad: P. ej. pigmeo aparece como palabra legal, separada del sentido que se refiere a los pigmeos como pueblo, en un sentido figurado. ¿ Qué intención perseguía el periodista "que se esconde en la esquina inglesa?

He leído estos comentarios. Hay temas o aspectos sobre los que un medio de comunicación, que genera opinión, no debe trivializar, el párrafo no tiene desperdicio. ¿Es que Paquiyo no puede vivir en paz? ¿Que necesaria importancia tiene recordar a todos que estuvo en la cárcel? ¿Que pasa en este periódico?

Estoy en Washington. Ni se me ocurre, ni debo llamar negro al recepcionista, ni negra a la etíope que me condujo a Washington Dulles Airport. Hace muchos años que un amigo de oscura tez me dijo "no soy negro soy azul". Una vez más he leido en El Pais un comentario absolutamente improcedente y claramente racista por parte de alguien que se esconde en la esquina inglesa. No escribe "ug,ug,ug" (...) escribe que Ferguson es un "pigmeo moral". La utilización de la palabra pigmeo como peyorativa es un signo de racismo. El Pais debe censurar públicamente este tipo de expresiones. El Pais debe mantener unos valores absolutamente trasparentes.
http://elpais.com/deportes/2013/10/26/actualidad/1382785261_663918.html

Como se ha dicho antes, totalmente irrelevante.

Si a ustedes les comunico que hemos pesado tres libros de nuestra biblioteca y que la acción nos ha dado tal resultado , ustedes seguramente responderán que esa información es irrelevante. En cambio, si les comunicamos que una empresa de transporte de libros ha de pesar...ustedes nos responderán que el resultado de esa información es relevante , como mínimo para la empresa.Esa es la cuestión a dilucidar sobre el reproche de la lectora. El núcleo que recibe la queja...¿ es relevante o irrelevante?Miren: nosotros tenemos la opinión de una persona feminista sobre el núcleo de la queja: Expresó que el periodista había introducido, con realismo narrativo, el mundo de ensoñación en el que los niños introducían a las niñas en su infancia.Como mínimo, esa persona feminista ofrece una versión distinta de la versión de la autora de la queja.¿ Nos podría explicar la autora del reproche la relevancia del núcleo de su queja respecto a la temática general del artículo?

Soy mujer pero he de reconocer que hay mujeres que exageran y cualquier cosa ya la consideran ofensiva y feminista. Pobres de ellas si hubiesen vivido unas generaciones atrás. Yo les recomendaría leer: http://xurl.es/9ik46

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Lola Galán

se incorporó a la plantilla de EL PAÍS en 1982, tras una etapa como colaboradora del diario. Ha sido redactora de las secciones de España y Sociedad, y reportera de la sección Domingo. Entre 1994 y 2003 ha ocupado las corresponsalías de Londres y Roma. En los últimos años ha trabajado para los suplementos del fin de semana, incluida la revista cultural Babelia. Madrileña, estudió Filosofía en la Universidad Complutense y Periodismo en la Escuela Oficial de Madrid.

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