Más sobre titulares confusos y otras incorrecciones

Por: | 03 de enero de 2014

La publicación de titulares que no recogen el sentido de la propia noticia y llegan a alterarlo es motivo de aviso periódico por parte de los lectores. Un último caso lo remite Irene Carrión a propósito de una noticia, correctamente narrada y titulada en su encabezamiento interior, pero que tuvo una versión errónea en la portada digital. En la misma se afirmaba que "El Supremo absuelve a una madre por realizar una ablación a su hija". Sin embargo, en el interior, el título era leve pero significativamente distinto: “El Supremo anula la condena a una madre por la ablación de su hija”. No fue la madre quien practicó la ablación. Como explica la citada lectora, “del contenido del artículo se extrae que en todo caso no se está hablando de una ablación realizada por la madre, sino por una tercera persona, siendo el punto de debate que hubo en el caso el deber de protección de la hija por la madre (por los padres). En este contexto, el titular me parece subjetivo y amarillista. Al acortar frases para hacer los titulares deberían tener cuidado para no desvirtuar el sentido y mantener la imparcialidad en el tratamiento de la noticia”.

Un nuevo caso de ambigüedad es el que presenta un titular que reprocha Lorenzo Cuenca Beteta. Es el que se publicó en la portada del digital sobre un artículo de opinión titulado en el interior “El otro despilfarro”. Se trata, explica el lector, de un texto en el que el autor “expresa su opinión sobre el despilfarro que supone la contratación de personal afín al partido político en el poder para trabajar en la Administración Pública. A mi juicio, un problema económico, social y moral de envergadura del que no se suele hablar en prensa por lo que el artículo resulta de especial interés”. Sin embargo, prosigue, “de forma incomprensible, este mismo artículo se titula en portada de la edición digital “El despilfarro con los funcionarios”. Este titular desvirtúa por completo el contenido del artículo. Parece que se comete un “despilfarro con los funcionarios”, cuando el autor del artículo sostiene justo lo contrario, pues defiende el trabajo y la independencia de éstos frente a personal eventual que presta servicio en la Administración Pública y que es contratado por el partido político en el poder. El cambio del titular refleja un prejuicio existente en buena parte de la población y que es totalmente ajeno al texto del artículo”. Desde luego hubiera sido preferible mantener el original, aunque “El despilfarro con los funcionarios” no conduce forzosamente a pensar que son los funcionarios el motivo del despilfarro. Son los políticos quienes prescinden de un capital humano que tienen en la Administración para colocar a gente próxima. El subtítulo que aparecía en la portada, un resumen del original, acotaba la ambigüedad del titular.

Otras correcciones y comentarios. La traducción imprecisa es otra cuestión que aparece con insistencia. El último ejemplo que remite un lector, Ricardo Cantos, se refiere a la publicación, tanto en la edición impresa como digital, de un texto de Nelson Mandela en el que afirma “Soy el primer acusado. Soy licenciado en arte y he ejercido como abogado en Johanesburgo..” El lector subraya:¿No le choca esto a nadie? ¿Cómo va a haber estudiado Bellas Artes y ejercer de abogado? ¿No será tal vez que lo que estudió fue un Bachellor of Arts (licenciatura)?”. Efectivamente el Bachellor of Arts es un concepto genérico que engloba licenciaturas no científicas, entre las que está Derecho.

El recurso a expresiones correctas pero de uso reiterado, obviando otras soluciones, es motivo de crítica por parte de lectores por conducir a un empobrecimiento del vocabulario. Antonio Pérez Roldán comenta, por ejemplo, que viene observando un cierto abuso de la expresión “pasa por”. “La solución pasa por...”, “el futuro pasa por”, “la clasificación pasa por”, “la salida de la crisis pasa por”, etc. No es incorrecto, pero denota pobreza expresiva. A veces basta, por ejemplo, con decir ”la solución es” o “la solución consiste en” o “la salida de la crisis requiere”, etc. La riqueza de nuestra lengua ofrece muchas posibilidades, pero hay que conocerlas. Es más cómodo decirlo como todo el mundo”. En esta misma línea de reflexión, Juan Carreras critica el uso reiterado de verbos como "sube" o "baja" o " cae", “que son de una pobreza total”, y que no se acuda a otros más expresivos y enriquecedores como: altera, aumenta, disminuye, reduce, mejora, etc.

Un lector que firma “madridista puntilloso” señala que en la entrevista de ICON (pág 114) a Cruyff se afirma que Armand Carabén fue presidente del FC Barcelona, “cuando cualquier niño de Barcelona sabe que fue gerente durante la presidencia de Agusti Montal Costa”.

Por último, José Félix señala otro error recurrente: la traducción del billion inglés por el billón español que lleva a publicar, por ejemplo, que China tiene una población de 1,3 billones de habitantes. “Siempre ha habido erratas con las cifras publicadas en su periódico, pero últimamente son demasiadas. Son cifras que chirrían nada más verlas. No quiero pensar si son ciertas las que no. Compramos su periódico para informarnos y llego a dudar si ya puedo fiarme de lo que leo” y señala: “Deberían saber que, según la RAE, billón es un millón de millones”. El billion inglés equivale en español a mil millones y no a un billón.

Hay 3 Comentarios

Hace dos o tres días envié una “ Carta al Director” sobre el uso incorrecto de la palabra “arrancar”. No se publicó, lo encuentro lógico por la obligada selección que hay que hacer a diario ( de todas formas la “pego” más abajo ) . Mi sorpresa es que la palabra “arrancar” se emplea hoy en el titular de un editorial. Los editoriales no dan oportunidad de opinar sobre ellos. Esa es la razón de que me dirija al Defensor del Lector.

¿ Arranca el año ? Pues no, ni siquiera ahora – tiempos que algunos quisiéramos arrancar de raíz – los años “arrancan” sino que empiezan, como los partidos de fútbol, los telediarios, las películas o las comidas. La palabra arrancar está sustituyendo a iniciar, comenzar etc. y en este uso lo hacen de manera incorrecta, por mucho que se empeñen, nuestros locutores deportivos, presentadores de telediario o camareros. Estoy seguro de que no es una consigna de sus directores y jefes. Es – mucho más preocupante – una utilización espontánea de una agresividad gratuita en el lenguaje. Al fin y al cabo “arrancar ” tiene esa connotación agresiva o directamente violenta ( se arrancan las muelas, se quita algo con brusquedad … ). Hay más ejemplos de esto, la victoria deportiva no basta, no es suficiente con vencer o ganar, ahora lo “moderno” es tumbar al adversario ( El Madrid, tumba al Barça o viceversa ), algo que sólo se aplicaba en el Boxeo
(paradigma de deporte violento). ¿ No tienen estas cosas importancia ? Convendrán conmigo en que por lo menos son síntomas o signos que nos revela el lenguaje, descubrirlos a tiempo quizás evite que se conviertan en pródromos – o en huevos de serpiente - de una enfermedad social ante la que – aún a fuerza de padecerla – parecemos no haber creado anticuerpos suficientes.

( consúltense las acepciones de “ arrancar” en la RAE.)


Ah, vale, ya entendi: que esta escrito como en USA...

Es increible.... En un articulo sobre incorrecciones hay una incorreccion: en la columna a la derecha de aquel , veo un apartado donde dice ULTIMOS ARTICULOS. Pues el primero que aparece corresponde al primero de marzo de 2014, expresado 01/03/2014.
Mas seriedad, por favor.

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Lola Galán

se incorporó a la plantilla de EL PAÍS en 1982, tras una etapa como colaboradora del diario. Ha sido redactora de las secciones de España y Sociedad, y reportera de la sección Domingo. Entre 1994 y 2003 ha ocupado las corresponsalías de Londres y Roma. En los últimos años ha trabajado para los suplementos del fin de semana, incluida la revista cultural Babelia. Madrileña, estudió Filosofía en la Universidad Complutense y Periodismo en la Escuela Oficial de Madrid.

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