¿Es aceptable hablar de ‘gentrificación’?

Por: | 10 de mayo de 2016

Hace ya meses que dediqué un artículo a lamentar la influencia invasora del inglés en los textos que se publican en EL PAÍS. Y el tema sigue estando de actualidad. Una lectora, la profesora Ana María Gómez, me señalaba hace un tiempo, con ejemplos concretos, nuestra predilección por los términos traducidos. Escribimos 'rendir tributo’, en lugar de ‘homenajear’, ‘honesta’, por ‘sincera’ u ‘honrada’, ‘pretendido’ por ‘fingido’, sin darnos cuenta de que desnaturalizamos nuestro idioma. Ahora bien, hay ocasiones en las que el recurso al inglés, o la españolización forzada de un término inglés, se produce por falta de un término equivalente en español. Es el caso de la palabra gentrificación que, todo hay que decirlo, levanta ampollas entre los lectores.

Gentrificación, del inglés gentrification describe el fenómeno por el que barrios pobres y en decadencia, gracias a una serie de factores, se ponen de moda, su arquitectura se renueva, y pasan a ser habitados por gente de un estatus económico superior, con el consiguiente desplazamiento de los vecinos originarios. El resultado es doble: el barrio mejora, pero los elevados precios de alquileres y ventas obligan a los vecinos que lo habitaban a desplazarse a la periferia. El término inglés, -que procede de la palabra gentry, con la que se designa a una clase social de cierta nobleza-, cada vez más utilizado en este periódico, volvió a aparecer en el titular y en el texto de un comentario firmado por la corresponsal en Nueva York, Amanda Mars, dentro del epígrafe ‘Conversación global’ que se publica en la sección de Opinión. Refiriéndose a la inevitabilidad de utilizarlo, Mars decía: “La gentrificación (del inglés, gentrification), un extranjerismo para el que la lengua castellana no ha parido aún una traducción exacta”. No están de acuerdo los lectores, y en concreto, Óscar Arrascue, que me escribía hace poco lo siguiente:

“Parece ya una batalla perdida la de la invasión del inglés en nuestro idioma (resulta muy ilustrativa, en este sentido, la viñeta de El Roto aparecida hace algunos días. Creo que decía que el futuro de la Real Academia sería el de promover el uso del inglés.)”…. "Se dice "gentrificación" (del inglés gentrification), pudiendo usarse "aburguesamiento".

Esa misma traducción proponía Miguel Gamarra, que me escribió el mes pasado para protestar por un titular  del suplemento El Viajero en el que volvía a figurar el término gentrificación.

"'Gentrificacion', continuaba el lector, 'no existe en castellano y en los Estados Unidos el significado de esa palabra está solo al alcance de unos pocos. Aburguesamiento, lo entiende cualquiera”.

Así lo traducen también los colegas franceses. Es cierto que ‘aburguesamiento’ no recoge todos los matices del término gentrification, que alude a un proceso de colonización por parte de gente rica y moderna, de una vieja barriada proletaria. Con razón en italiano se traduce por “cambiar el carácter de los viejos barrios urbanos de proletario a burgués’. Fundeu considera gentrificación una adaptación correcta al español del término inglés, pero, de momento, la palabra no cuenta con el beneplácito de la RAE. La misma fundación propone como traducción más fiel el término ‘elitización’. No sé lo que opinarán ustedes, pero a mí me parece tan feo como la propia gentrificación. Me inclino por aburguesamiento, aunque es in dudable que este término tiene una connotación negativa, una cierta ranciedad que no se corresponde con el dinamismo y la modernidad positiva que encierra la palabra gentrification. Aun así, suena mejor que las demás opciones. Después de todo, no son pocas las palabras dificilmente traducibles de un idioma a otro, para las que nos valemos más bien de términos aproximativos.

     Los periodistas tenemos una responsabilidad considerable en la divulgación y afianzamiento de estos términos. Y tengo la impresión de que, también en EL PAÍS, optamos con demasiada frecuencia por el camino más simple: importar los términos ingleses, sin más. Especialmente en la edición digital. En una reciente lectura de la web de El País, me tropecé con títulos como estos: “Un respeto a los runners, son criaturas superiores” ; “Nuevo récord mundial de hoverboard aéreo”; "Top gear: coches, agresiones, egomanías y escándalos"; “Envíos apestosos: lo último en venganzas hipster

Demasiados, ¿no les parece?

Hay 6 Comentarios

"dinamismo y la modernidad positiva que encierra la palabra gentrification. "
Vivo en San Francisco, California, una de las ciudades con un proceso de gentrificación más fuertes, y debo señalar y señalo que dicha palabreja dista muchísimo de mostrar "dinamismo" y "modernidad positiva" (sic, como si hubiese modernidad negativa...). La gente usa "gentrificación " para denotar hartazgo y su contrariedad ante la invasión de niñitos hipsters y millonarios ("nerds") desde el valle del silicio

Perdón, "aburguesamiento", quería decir.

"Aburgesamiento" es una clara gentrificación del lenguaje y del léxico.

También usurpación de multinacionales o bancarias, según sean....

Yo le llamaría "usurpación del habitat" a favor de clases más privilegiadas económicamente, o sea, usurpación burguesa o elitista o de la clase alta, como quiera decirse.

http://www.ub.edu/geocrit/b3w-332.htm

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Lola Galán

se incorporó a la plantilla de EL PAÍS en 1982, tras una etapa como colaboradora del diario. Ha sido redactora de las secciones de España y Sociedad, y reportera de la sección Domingo. Entre 1994 y 2003 ha ocupado las corresponsalías de Londres y Roma. En los últimos años ha trabajado para los suplementos del fin de semana, incluida la revista cultural Babelia. Madrileña, estudió Filosofía en la Universidad Complutense y Periodismo en la Escuela Oficial de Madrid.

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