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La Defensora

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La figura del Defensor del Lector fue creada por la Dirección de EL PAIS para garantizar los derechos de los lectores, atender a sus dudas, quejas y sugerencias sobre los contenidos del periódico, así como para vigilar que el tratamiento de las informaciones es acorde con las reglas éticas y profesionales del periodismo. Puede intervenir a instancia de cualquier lector o por iniciativa propia.

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En este blog, la Defensora someterá a debate entre los lectores cuestiones relativas a la ética y la práctica del periodismo, con el fin de propiciar una reflexión colectiva al respecto.

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27 nov 2010

Abandonada en una calle de Haití

Por: Milagros Pérez Oliva

La publicación de la fotografía de una mujer abandonada y tendida en el suelo, supuestamente agonizando en las calles de Haití, ha llevado a algunos lectores a apelar a la Defensora y otros han enviado cartas al Director protestando por su publicación en la portada del diario. Algunos estiman que la publicación de esa fotografía es una concesión al sensacionalismo. Otros subrayan la hipocresía de la prensa occidental, que trata a las víctimas de las tragedias lejanas de forma muy distinta y menos respetuosa que a las víctimas próximas. Por el interés de las reflexiones que aportan los lectores, reproduzco a continuación extractos de algunas de las cartas recibidas.

 Amparo Mora Cabello de Alba. Cangas de Onis (Astúrias).

 Fotografía de portada del jueves 18 de noviembre de 2010 del Diario El País: mujer haitiana desnuda tirada en la calle cerca del Hospital de Puerto Príncipe. He comprado el periódico y he tenido que doblarlo para no ver a esta mujer. Quería pedirles un pequeño favor: no publiquen este tipo de fotografías. Respeten al ser humano que aparece en ellas. Esta mujer necesitaba apoyo, atención médica, ropa, cuidados. En una situación de debilidad absoluta, el fotógrafo no tiene la decencia de ayudarla, de valorar a ese ser humano, sino que la retrata como si fuera una basura ahí tirada. Que el fotógrafo sea un miserable y que encima consiga ganarse la vida y publicar en uno de los diarios de mayor tirada de nuestro país da una medida de nuestra miseria común. Que nos perdone esta mujer que aparece en la foto, que a lo mejor se llama Carmen o Esperanza, que a lo mejor está embarazada, que a lo mejor tiene hijos, que ha sufrido tanto, que nos perdone porque un fotógrafo insensible, sin consentimiento alguno, está difundiendo imágenes suyas robadas en todo el mundo. Ojala pudiéramos taparla y darle suero y acostarla en una cama limpia y preguntarle de verdad cómo se llama”.

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Estrella Israel. 

“Buenas tardes Defensora, le adjunto una pequeña reflexión sobre la fotografía de portada de hoy. Me gustaría saber por qué se decidió publicar ésta, si pudiera informarme le estaría muy agradecida.Si no corresponde a la defensora, le ruego me indique a quién puedo realizar la consulta.  Un cordial saludo.  http://interdiversity.blogspot.com/2010/11/la-mujer-enferma-de-haiti-portadas-para.html

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Gaspar Rul-lán Buades. Códoba.

Toda mujer es mujer, independientemente del color de su piel o  el dinero que tenga y, por tanto, todas poseen la misma dignidad y tienen el mismo derecho a la intimidad. La fotografía de portada de su periódico, de  la mujer haitiana yaciendo desnuda en las calles de Puerto Príncipe, me pareció vergonzosa e indigna de un medio de comunicación serio como EL PAIS. Viendo la fotografía, uno no puede menos de preguntarse si el reportero se molestó en pedir permiso a la mujer para fotografiarla y, luego,  para publicar su terrible imagen. Seguro que no, pues aquel pobre ser humano estaba marcado por las tres maldiciones que la privaban de todo derecho a la intimidad personal: era pobre, era negra, y era mujer.

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 Manuel Revilla. Alcalá de Henares

 La portada del EL PAÍS de hoy (18/11/2010)  con la imagen de una mujer en Haití, tumbada y desnuda en plena calle, seguramente agonizante por el cólera y entre la indiferencia de la gente que pasa a su lado, me ha dejado seriamente tocado. En ese momento la crisis se me ha olvidado y a continuación he buscado la viñeta de Forges y he vuelto a leer su mensaje “Pero no te olvides de Haití”, luego he dejado el diario apartado y sin leerlo hasta que se me olvide, como a muchos, la cara de esa mujer mirándome fijamente.

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Javier Angosto

 Señora Defensora del Lector: Como ya le comenté con ocasión de la macabra foto del torero empitonado, hoy tampoco he comparado EL PAÍS. Ya le dije que no lo haré cada vez que, como hoy, aparezca en portada una foto sensacionalista (en la de hoy sólo faltaba el buitre como en aquella otra tristemente famosa). Sensacionalista y, hasta si me apura, racista. Sólo espero que si alguna vez alguien de mi familia o yo mismo pasamos por semejante trance, no sirvamos de carnaza para una foto de portada de EL PAÍS. Si, llegado el caso, al que ha dado el "nihil obstat" para su publicación, no le importa, a mí, desde luego, sí.
 

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Joaquín Benito


Estoy leyendo en este momento la noticia "Detectado el primer caso de cólera en República Dominicana" http://www.elpais.com/articulo/internacional/Detectado/primer/caso/colera/Republica/Dominicana/elpepuint/20101117elpepuint_3/Tes , que está en la portada de la edición digital de ElPaís. Compruebo que como en otras ocasiones, para ilustrar la noticia se adjunta una fotografía que poco tiene que ver con el contenido del artículo ("Una mujer yace desnuda en una calle próxima a un hospital de enfermos de cólera en la capital de Puerto Príncipe.- AFP"). Esta mujer ni es una persona afectada de cólera ni se encuentra en República Dominicana. Posiblemente se trate de una persona con problemas mentales, los cuales tampoco tiene que ver con el cólera.

La situación en Haití ya es lo bastante dura y dramática como para que las imágenes que acompañen los artículos solo aporten sensacionalismo. Posiblemente la noticia de esa foto sería que el Estado haitiano no tiene capacidad para poder tratar adecuadamente a la población que sufre trastornos mentales en Haití. Creo que el fotoperiodista ha mandado un desnudo en la calle, sin ningún contenido. No creo que decir que está cerca de un hospital sea informativo. En una gran ciudad todo está relativamente cerca de un hospital...Asimismo, las personas en esa situación en España, un Estado que tiene capacidad para ello, tienen sus derechos protegidos por la ley y, por lo tanto, el periódico no publicaría una foto de ese estilo de un discapacitado en la calle. Creo que el mejor favor que podemos hacer a los haitianos es tratarlos como trataríamos a cualquier persona en nuestro país.


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Elena Moltó.

 Me dirijo a ustedes para expresar mi profundo sufrimiento cada vez que me llega el periódico y veo en la portada la muerte, el abandono, o la desesperación de la gente que sufre en todo el mundo. Yo entiendo que debamos estar informados, pero ¿es preciso que las fotos de las portadas sean tan fuertes e impactantes? ¿Es preciso arrastrarse hacia el morbo de la foto hiriente para vender periódicos? Me refiero, claro está, a las portadas de los últimos días: las de los fallecidos en Haití, con la madre desesperada llorando, o la de la mujer abandonada desnuda en las calles, o como el de hoy, de la muerte por aplastamiento de los jóvenes de Camboya.
Yo creo que el periódico tiene la suficiente categoría para no caer en este tipo de juego. Y los lectores, que ya tenemos bastantes problemas en nuestro día a día, estamos con el corazón en un puño después de ver este tipo de imágenes.

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Maria José Ruíz Reyes. Barcelona.

Como periodista, y mucho más como persona humana, me siento avergonzada ante la publicación de fotos más que brutales sobre la tragedia de Camboya, en formato fotogalería para más morbo si cabe. Cientos de cadáveres apilados, sorprendidos por la muerte mientras celebraban felices una fiesta. ¿Para qué? ¿Qué se pretende al mostrar imágenes tan brutales como éstas? ¿Informar? ¿O acaso la muerte de dos vecinos equivale a la de dos mil chinos, como le gustaba repetir a Teodoro León Gross? No. Nada tiene esto que ver con la función de informar. Más bien con la pérdida total de ética profesional y con la ausencia absoluta de los fundamentos de deontología que nos enseñaron en las escuelas, donde nos alertaban del peligro de insensibilizar con la publicación de este tipo de imágenes a una sociedad cada vez más deshumanizada. No, así no. No todo vale, señores del cuarto poder."

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 Francisco Tomás Díaz.

 Página cinco del diario El País del jueves 18 de noviembre. La foto muestra, de la forma más descarnada, a una persona que es conducida en una carretilla, supuestamente a un centro médico. La leyenda a pie de foto reza: “Una persona con síntomas de cólera es transportada al hospital en una carretilla en Puerto Príncipe”. Silencio, la muerte deambula por la calle. Quien conduce la improvisada ambulancia no es ningún médico, ni enfermero, a juzgar por la indumentaria que se adivina. El sol provoca una sombra de desolación y tristeza que acompaña al moribundo en su tránsito. Silencio ominoso del mundo rico. Una mujer, con un vestido estampado de color granate, parece acompañar el indignante cortejo. Silencio, que no se incomoden los poderosos. La propia carretilla parece desvencijada, medio rota, pero una especie de almohada sostiene el cólera, le da cobijo en el acarreo. Silencio de las autoridades, cualesquiera autoridades: la muerte se pasea en carretilla. Ni siquiera hay una simple sirena que abra paso, para qué. El brazo del desgraciado cuelga delante de la rueda, desarmado, la vida se tambalea. Mucho silencio del dinero, la hipocresía se hace reina. Haití es una burla para la inteligencia y la razón, para la compasión, para el más mínimo decoro del alma. Portada del mismo diario: una mujer yace en el suelo, desnuda, abandonada, casi muerta, o muerta de cólera, o de silencio. No nos preocupemos, nosotros bastante tenemos con nuestra crisis. Silencio de vergüenza. Silencio.

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