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16 mar 2011

Errores sobre el accidente de Fukushima

Por: Milagros Pérez Oliva

El terremoto ocurrido en Japón y el tsunami posterior provocó daños muy graves en varias centrales nucleares del complejo de Fukushima. Durante varios días, los técnicos de las compañías y organismos responsables lucharon contra el riesgo cierto de que varios de los reactores se fundieran y se produjera una fuga radiactiva de gravísimas consecuencias. Para realizar una buena cobertura de esa información era preciso ofrecer al lector un gran número de detalles técnicos muy especializados y de gran dificultad expositiva. EL PAÍS hizo un esfuerzo importante para facilitar la información técnica y los gráficos que pudieran explicar de la mejor forma posible el accidente y sus consecuencias. Pero en las primeras informaciones que se se publicaron se cometieron algunos errores que han motivado quejas por parte de los lectores.

Marco Aurelio Torres, desde México D.F., escribe: “Es muy lamentable la falta de rigor técnico en la cobertura del desastre en Japón. En un artículo del día de ayer afirman erróneamente que una de las explosiones en la planta de Fukushima se produjo porque se liberó hidrógeno y este hizo explosión al entrar en contacto con oxígeno. El hidrógeno es altamente inflamable, ¡pero no explota al entrar en contacto con el oxígeno! Cualquier estudiante sabe eso.

Por otro lado, en sus artículos del día de hoy, en una mala traducción de otras fuentes, insisten en hablar de la "fusión" del núcleo del reactor. El fenómeno conocido como "meltdown", es decir, cuando el núcleo queda expuesto y se "derrite", no debe confundirse con la "fusión" nuclear, un evento atómico totalmente distinto, que también cualquier estudiante conoce. Sus artículos deberían pasar por el tamiz de algún experto para evitar confundir a sus lectores".

Gabriel Palacios Sánchez escribe a la Defensora para “expresar mi desacuerdo con los titulares acerca de los problemas de las centrales nucleares japonesas, combinadas durante gran parte del día ayer, viernes 11 de marzo, con una foto de una refinería en llamas que no tenía nada que ver con la central nuclear. También me parece demasiado alarmista su información acerca de las centrales, en las que creo que aún no ha muerto ni una persona por la radioactividad (y probablemente no morirá ninguna), en comparación con las decenas de miles de muertos por el tsunami”.

Cualquier refinería en llamas o central eléctrica de gas que ha explotado ha causado (de largo) mayores daños que la central nuclear. Me encantaría que fuese un físico diplomado el que escribiera, o al menos revisara, sus artículos sobre energía nuclear.  Me decepciona esto de un periódico tan respetable como EL PAÍS”. 

Por su parte, Oscar Iglesias Freire está desarrollando en estos momentos una tesis doctoral sobre física de los materiales en el CSIC y el motivo de su carta a la Defensora es expresar su disgusto por algunas informaciones relativas a la energía nuclear:

“Quiero dejar claro, de antemano, que no tengo más que nociones básicas en el tema de seguridad nuclear, pero me han resultado muy molestos algunos comentarios realizados por periodistas de EL PAÍS, por sensacionalistas y alarmistas (lo cual es algo que no espero de un medio tan serio). Simplemente quiero citar dos, que sirven como ejemplo:

1 - Hace unos días leí una noticia que se titulaba algo así como "Garoña, central gemela" y que estuvo varios días en primera página de la edición digital. Al respecto, me parece que se utilizó un titular tremendamente desafortunado. Me parece que el periodista/editor buscaba, claramente, llamar la atención de los lectores. ¡Pero a qué precio! Leer ese titular da pie a pensar que puede pasar exactamente lo mismo en nuestra central de Garoña que lo que está sucediendo ahora mismo en Fukushima, lo cual me parece sensacionalismo absoluto y una comparación totalmente absurda.

2 - En la noticia titulada "Japón admite fugas radiactivas que pueden afectar a la salud"  tras “un incendio y una nueva explosión en Fukushima", se dice: "..., pero el Ejecutivo insiste en que el edificio de contención -el último muro ante una fuga, y de cuya resistencia depende que Fukushima no sea Chernóbil- no ha quedado dañado,..."

Me parece indignante este comentario tratándose de un tema tan sensible para mucha gente. En primer lugar, tengo entendido que no existe absolutamente ninguna duda, entre gente mediana y altamente experta en el tema, de que el accidente en la central nuclear de Chernóbil no tiene nada que ver con lo que está sucediendo en Japón (ni siquiera considero necesario mencionar citas aquí...). Y, en segundo lugar, porque considero que el comentario contradice e incluso solapa el mensaje emitido por el ejecutivo japonés, expresando únicamente la opinión del periodista.

Finalmente, me gustaría destacar que el enfoque general que El País está dando al asunto me parece algo parcial. Por ejemplo, no he visto (lo cual no significa que no exista) ninguna aclaración, por ejemplo, sobre lo que han denominado "gases radiactivos", es decir, si esos gases consisten en vapor de agua con elementos baja o medianamente radiactivos (como cesio o yodo) o si se están produciendo escapes de plutonio o uranio (de lo cual creo que no hay hasta ahora ninguna prueba). Poniéndome en el lugar de un lector anónimo, estoy convencido de que muy probablemente leer "gases radiactivos" le resulta equivalente a leer "se está escapando uranio a la atmósfera". Y eso, claro, "vende" más, ¿no?

En mi humilde opinión, creo que en asuntos científicos y/o técnicos de tanta importancia como éste deberían pedir ustedes a los mayores expertos en la materia que escriban y editen las noticias”.

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