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03 jul 2011

Errar el tiro

Por: Milagros Pérez Oliva

Alejandro Martínez.

Le habla un miembro de la plataforma Democracia Real Ya en Santiago de Compostela. He leído con detenimiento el artículo que versa sobre nuestra visión de la prensa en relación del tratamiento que se ha hecho y hace de la "causa de los indignados". De nuevo errando el tiro. Su tiempo es oro, seré breve:

Dos semanas antes del 15-M convocamos a la prensa en un local social de Santiago. Cualquier persona, no digamos ya un profesional del periodismo, habiendo buscado un poquito en Internet ya habría visto la importancia cuantitativa y cualitativa de nuestro movimiento. A pesar de esto, tan solo un medio local acudió a dar cobertura al acto de presentación de la manifestación (El Correo Gallego). Preguntado tiempo más tarde nos comunicaron que reciben muchas convocatorias a las que no van por ser muy minoritarias y que en aquel entonces les pareció que la nuestra era una de ellas. Esto es directamente mentira. Una periodista del grupo prisa con la cual tengo relación ya me había preguntado por el movimiento días antes al ver que era una bola de nieve imparable.

Cuando la manifestación era inminente y siempre forzados por la difusión clamorosa de las redes sociales y medios minoritarios, comenzaron a dar noticias, muchas erróneas y otras simplemente falsas, sin contraste alguno con la organización. Usted dirá que es difícil hablar con un pollo sin cabeza, pero siempre han tenido los teléfonos de aquellos que convocaron la primera rueda de prensa, con los que habrían podido contrastar perfectamente. Y en todo caso le recuerdo que lo que no se contrasta no se publica.

Después de todo esto, ahora leo ese artículo al que antes me he referido. Mire:

Nosotros no les tomamos como un poder del Estado o una institución, ni nos molesta que no digan lo que queremos que digan, ni queremos que no hablen de nosotros. Ninguna de las razones mayores o menores que han esgrimido en el texto da en la diana de nuestra opinión. Lo que no toleramos es que hayan huido de nosotros deliberadamente para ver si nos callábamos, al no ser amplificados por sus medios, que no es más que una practica de censura sucia y de una bajeza enorme. Tampoco toleramos que publiquen falsedades con la excusa de que estamos desorganizados.

Medios como el suyo han tratado de ahogarnos o callarnos. Ustedes han tratado de minimizar nuestro mensaje. No han sabido (o no han querido) darnos una cobertura justa, ni exagerada ni escasa. Hemos sentido, porque así nos lo han demostrado, que los medios no sirven para lo que creíamos, para que se supiera la verdad de las cosas, para informar de lo que pasa. Solo han informado cuando todos teníamos en nuestro mail o Facebook mensajes y comentarios sobre esto.

Nos hemos preguntado porqué ustedes nos obviaban, nos ninguneaban. Solo se nos ocurre que no han querido. Tal vez por no perjudicar a sus accionistas, o a sus amigos en el congreso, o a sus empresas... No sabemos que les hemos hecho para que lo hayan hecho tan escandalosamente mal con nosotros. ¿Les extraña que la población general denoste a los periodistas?

Querida Milagros (bonita canción):

Esta misiva no será publicada, ni siquiera comentada. Probablemente usted no esté autorizada para contestar según que cosas por sus superiores. Pero si ha llegado leyendo hasta aquí sepa que lo expuesto es el sentir general de esta desorganización organizada, a la que no puedo representar, pero que me representa. Cuanto más insistan en errar el tiro se su diagnóstico más lejos estaremos de ustedes.

Sepa que le agradezco muy sinceramente su atención.

RESPUESTA DE LA DEFENSORA:

Y yo le agradezco su carta. Y he de darle la razón en algunas de las cosas que dice, aunque creo que en otras incurre en una generalización que no es del todo justa. No se me escapa que habla usted de los medios en general. Pero del mismo modo que no podemos generalizar sobre el movimiento 15-M a partir de las posiciones de algunos de sus miembros, les pediría que juzguen a cada medio por su propia contucta, pues no todos han hecho la misma cobertura informativa ni han tenido la misma actitud hacia los indignados.

Es cierto que los medios tenemos a veces una cierta incapacidad para captar la fuerza y la importancia de aquello que no se manifiesta en los cauces más institucionalizados. En parte es porque la agenda mediática está excesivamente condicionada por el aparato comunicacional institucional, que muchas veces monopoliza el espacio informativo. Coincido con usted en que debemos ser más permeables a la realidad y más abiertos a las otras voces.

Pero le ruego que juzgue la globalidad del trabajo realizado en relación a este movimiento. Que tenga en cuenta la extensa cobertura de las vicisitudes del movimiento, una vez que este se convirtió en un fenómeno con incidencia política. Creo que El País ha hecho un esfuerzo por recoger el sentir de las reclamaciones que se planteaban en los foros del 15-M. Por ejemplo, la serie de temas publicados en la sección Vida y Artes, la que se han abordado algunas de las problemáticas que se han planteado en las asambleas, en un trabajo de investigación y tratamiento en profanidad que incluye datos, opiniones de expertos y valoraciones de afectados por esas problemáticas.

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