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04 jul 2011

Las causas de la desconfianza

Por: Milagros Pérez Oliva

M.H.

Una aportación para ese debate urgente que plantea.

Los medios, como los partidos políticos y sindicatos, como muchas organizaciones
e instituciones, están desconcertados con el M15-M: por inesperado, por
desarticulado (pero potente), por su falta de cabezas visibles y su manifiesta
desconfianza hacia muchas de las reglas del actual juego político. Los
periodistas, incluso los que simpatizan con el movimiento (y es de suponer que
sean cerca del 80%, como en el conjunto de la ciudadanía), se sienten desconcertados
y también dolidos por la desconfianza de muchos de los "indignados"
(¿una etiqueta adecuada?) respecto a los medios, algo que interpretan (en parte
con razón), como desconfianza hacia la honestidad y profesionalidad de una
mayoría de periodistas.

Sin embargo, las quejas del movimiento ante los medios (y en especial los
grandes medios y los grupos mediáticos) están basadas en realidades que nadie
conoce mejor que los propios periodistas, porque son ell@s quienes las sufren a
diario:

a) Peso de consideraciones políticas impuestas por los jefes de redacción o
directores de informativos (ver Telemadrid, pero no solo);

b) Incapacidad para sacar adelante noticias que colisionen con los intereses
económicos del medio (u otros del grupo, en su caso), incluidos sus mayores
anunciantes.

c) Primacía del periodismo de declaraciones (¿por qué ese empeño en hallar
"portavoces" del 15-M?) y retroceso del periodismo de investigación.

d) Dificultad para publicar opinión (en las tribunas correspondientes) para
firmas que no sean las consagradas y temas que no sean los de la agenda del
medio.

e) Primacía del periodismo-espectáculo, frente a las noticias de calado (¿peleas
en el parlamento de Taiwan?: lo que tiene imagen salta a titulares en los
telediarios).

f) Falta de garantías en el ejercicio de la independencia del periodista.

g) Dictadura de lo nuevo (noticioso) sobre lo importante.

h) Presencia desproporcionada de guerras mediáticas que sólo interesan a los
propios medios (audiencias, guerras de egos, fichajes de firmas, etc.)


De esos males, entre otros, nace buena parte del malestar de muchos
lectores/oyentes/espectadores con respecto a los medios, y muy en particular
respecto a los grandes medios y grupos mediáticos: la impresión de que forman
parte del conjunto del sistema político, en clara colusión con los grandes
partidos (que les proporcionan/niegan información privilegiada, acceso de lujo,
concesiones administrativas –en el mercado audiovisual-, publicidad
institucional, subvenciones u otras fuentes de apoyo o beneficio), y están por
tanto muy directamente interesados en el mantenimiento del status quo, al que
contribuyen desde sus plataformas de "cuarto poder".

Dos ejemplos: el ansia de los medios por tener portavoces del movimiento y la
exigencia de muchos editoriales de que éste presente un programa formal y
articulado para el debate. En cuanto a lo primero, es llamativo que quienes
tanto se lamentan del periodismo de declaración y rueda de prensa no sean
capaces de entender que lo que les toca es, precisamente, hacer trabajo de
periodistas: bajar a la calle, mirar, hablar con unos y con otros, recoger
información, contrastarla y elaborar...noticias. Respecto a la exigencia de
objetivos y de un programa, es un poco lo mismo, y tiene que ver con la
necesidad de seguir alimentando primeras planas y titulares: "¿por qué no
nos dan lo que queremos?" -parecen decir algunos. Pues, sencillamente,
porque el ritmo y las prioridades del movimiento son otros.

Como los de la inflación, las reformas educativas u otras
muchas cosas importantes.

Esto, obviamente, no quiere decir que pueda ni deba prescindirse de la prensa,
ni de los medios. Tampoco de la profesionalidad de los periodistas. Al igual
que en materia política no se quiere otra democracia de dudosa inspiración,
sino MAS democracia de la que ya tenemos. No queremos OTRA libertad de prensa,
sino MAS libertad de prensa: medios que salvaguarden la independencia de los
buenos periodistas, que no jueguen mil juegos en otros mercados que no sean el
de la información, que huyan de las colusiones con los políticos y sepan que la
función crucial que ejercen en una democracia, exige un ejercicio de responsabilidad
y honestidad que no siempre vemos en nuestros medios.


Soy miembro del 15 M.
Publico mis opiniones en un blog con el pseudónimo MH (m15m.blogspot.com)
Estoy dispuesto a revelarle mi identidad a efectos legales, si es que desea
tener en cuenta estas opiniones.
Pero no tengo el menor interés en firmarlas con mi nombre y apellidos.

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