Arquitectura y pobreza

Por: | 28 de junio de 2010

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  BIBLIOTECA SANTO DOMINGO EN MEDELLÍN, DE GIANCARLO MAZZANTI
 

¿Desheredada o independizada? La arquitectura latinoamericana ni es homogénea ni posee una identidad común, pero su principal argumento podría ser hoy enseñar a lidiar con la pobreza. Un libro trata de hacer una relectura de la huella de la arquitectura moderna en ese continente desde otra óptica. El autor de Beyond Modernist Masters: Contemporary Architecture in Latin America (Birkhäuser), el arquitecto colombiano Felipe Hernández, encuentra puntos  de unión en un panorama pobre en presupuestos pero rico en heterogeneidad e ingenio.

Entre 1929 y 1960 fueron muchos los países sudamericanos que transformaron sus economías agrarias con una incipiente industrialización. No fue un proceso suave, pero la precaria industrialización llevó fábricas de cemento, acero y cristal a muchos países en los que, tradicionalmente, se construía con adobe. A grandes rasgos, el profesor de historia de la arquitectura en Cambridge Felipe Hernández explica así cómo, tras la Segunda Guerra Mundial, en Sudamérica se construyeron edificios de una escala, por entonces, inconcebible en Europa. Fue por esas fechas cuando el subcontinente se convirtió en una meca para arquitectos estadounidenses y europeos. 
La arquitectura moderna ponía la cara para la retórica de progreso que tantos gobernantes promulgaban. Además, parecía capaz de proveer a la mayoría de la gente desoluciones para mejorar su vida. Sin embargo proyectos como Brasilia, explicada como la cuna de una nueva civilización, resultaron demasiado ambiciosos ante el establishment arquitectónico del primer mundo. 
Sostiene Hernández que han sido muchos los historiadores, de Giedion a Curtis, que han analizado de manera paternalista la modernidad arquitectónica latinoamericana. Aunque justo es decir que otros ensayistas, como Valerie Fraser o James Holston, han indagado en otro ángulo, menos lineal, para explicar cómo la modernidad arquitectónica se asentó en estos países. Holston, por ejemplo, ha descrito cómo los ciudadanos han sido capaces de alterar una ciudad como Brasilia. Y Hernández se pregunta si esa ciudad es hoy una herencia para sus habitantes o para la historia de la arquitectura. 
Que el juicio sobre los valores arquitectónicos partiera de críticos e historiadores europeos y estadounidenses llevaba a la exclusión cualquier iniciativa dispar. Por eso Hernández se lamenta de que incluso hoy se reclame la herencia de profesionales olvidados por la historia de esta disciplina comparando su obra con la del discurso entonces dominante, en lugar de destacando sus diferencias (es el caso de Paulina Villanueva reivindicando la obra de su padre Carlos Raúl Villanueva). A pesar de ese pasado y de ese proceder, Hernández opina que los arquitectos latinoamericanos se están dando la vuelta. Su campo es ahora el de las desviaciones del sistema, las transformaciones, las devaluaciones, incluso. Y su propuesta es la asignatura pendiente de la arquitectura: cómo lidiar con la pobreza.
La expresión inglesa mass housing -empleada para describir proyectos de vivienda colectiva- evidencia, para el autor del libro, la manera en que los arquitectos, y los políticos, han lidiado con los pobres: como un cuerpo homogéneo. Tal vez por eso, una arquitectura capaz de anteponer problemas singulares de personas y circunstancias específicas a ideales metafísicos es la respuesta que él valora. No se trata sólo de construir viviendas de subsistencia. Se trata también de responsabilizar al usuario en la construcción de su casa, de convertir la vivienda social en una posibilidad de inversión para quienes han vivido perpetuamente excluidos de la propiedad privada.

El libro analiza cómo el tema de la vivienda de autoconstrucción ocupaba más capítulos en libros de sociología y antropología que en volúmenes sobre arquitectura. Casos como los del estudio Elemental de Alejandro Aravena y sus viviendas incrementales, en Chile o en México, o como los refugios Teatina-Quincha de Alexia León en Perú -que indagan en la tradición constructiva del bambú y en la temporalidad para levantar viviendas resistentes a los seísmos- prueban que las cosas están cambiando.
Pero no sólo las viviendas dibujan nuevas ciudades. Las llamadas “zonas de contacto”, lugares donde se hacen visibles las diferencias entre los ciudadanos más allá de los centros comerciales, podrían ayudar a redibujar barrios periféricos. La estación del Metro Cable o el Gimnasio vertical ideado por el estudio venezolano Urban Think Tank para apuntalar otro futuro en el cerro chabolista el Maguito de Caracas, propone una inyección de infraestructura y autoestima tan potente como la que las bibliotecas de Giancarlo Mazzanti insuflan en Medellín.
Hace unos meses, el arquitecto chileno Enrique Browne reivindicaba el derecho de Latinoamérica a desarrollarse y crecer. Hernández le da con su libro otra vuelta de tuerca: los  menos privilegiados tienen una lección que enseñar, hay vida, comunal e individual, más allá del centro comercial. 



Hay 6 Comentarios

Es un buen punto el decir que América Latina es heterogénea. Heterogénea entre países, entre sus élites y entre sus demás grupos sociales.
Lo que me hace mucho ruido es la visión "paternalista" o mejor dicho, desinformada (que en el caso de alguien dedicado a la historia de la arquitectura, más siendo vasca española, es lamentable) en cuanto a llamar "Sudamérica", a un continente cultural del cual España es parte, además de América del Norte (los estados hispánicos de EEUU y México), América Central, Antillas y América del Sur.
Por lo demás, interesante y muy ilustrativo. Lo digo como arquitecto, historiador de la arquitectura y urbanista.
Saludos.

Para aclara cualquier duda al respecto, el “Gimnasio Vertical", es un proyecto, estilo "creative commons" que existe en varios presentaciones y proyectos. La Marca y el diseño son propiedad intelectual de U-TT. GV esta actualmente en construcción en el Barrio las Minas de Baruta / CCS, y El Dorado Petare / CCS. Existen varios proyectos para otros sitio como por ejemplo una versión para Los Teques con una piscina de natación. Otra versión el " CASAM" , (Centro de Acción Social por la Música) que ofrece en una parcela de una cancha de básquetbol (único terreno libre en los barrios) en vez de deporta espacios de ensayos para niños y jóvenes desarrollado en colaboración con el FESNOJIV, Maestro José Antonio Abreu esta tomado forma en la Favela Parisopolis en Sao Paulo, contratado por SEHAB y la ciudad de Sao Paulo en Brasil. todos estos proyectos y también e Metro-Cable, La escuela de Niños Autistas, los Banos Seco, son del Urban-Think Tank para las comunidades mas pobres de Latino America. Urban-Think Tank esta trabajando sobre este tema en distintos niveles con grupos de profesionales y muchos voluntarios internacionales desde mas de 10 anos. Muchos personas han contribuido a la realización de estos proyectos, algunos de ellos como los mencionados en los comentarios se han ido de Latino America para trabajar en oficinas en el norte. Las condiciones de trabajo en este campo seguramente no son ideales y lejos de una sostenibilidad económica. Sin Embargo Alfredo Brillembourg y Hubert Klumpner han dirigido este proyecto y siguen hacerlo, con un compromiso y interés de ofrecer la posibilidad de educar todo una generación de jóvenes arquitectos en el tema que mas nos interesa, la arquitectura y el urbanismo en el Sur Global, y particularmente en Latino America. Voluntarios bienvenidos en nuestra oficina en Caracas.

Muy buena pagina y excelente articulo, ¡Felicidades!

Os presentamos Brasil y su fabulosa y sorprendente capital: Brasilia! Una ciudad única en el mundo.

Brasilia y Brasil reciben a todos los turistas con el corazón abierto ¡Ven a conocerlos!


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Leo con atención tu texto y me queda la eterna sensación de 'una visión paternalista europea' acerca de la arquitectura en América Latina (sudámérica es un concepto muy español de la región Latinoamericana). Y cuando al final comentas (hablando de autoconstrucción) las obras de Alejandro Aravena en Chile (que es verdad que existen) dejas de lado a gente que lleva más de 40 años estudiando el tema d ela pobreza y la arquitectura en América Latina (y no solo en los bellos libros editados en Europa y E.U.) como Carlos González Lobo, Claudio Caveri, Rogelio Salmona, Eladio Dieste, Fernando Castillo, Mariano Arana, Victor Pelli, Juan Legarreta, Juan O'gorman... entre muchos otros. Un problema grande (y estudiado por muchos arquitectos Latinoamericanos) pero ofreceis una pobre visión hegemónica Europea. ¡Una lástima!

sin embargo ese proyecto aparece dentro del catalogo de UTT siendo los hermanos Pinto miembros de su staff

Apreciados editores,

El Gimnasio Vertical no es un diseño del Caracas Urban Think Tank. Es un diseño de Matías y Mateo Pintó.

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Del tirador a la ciudad

Sobre el blog

Del tirador a la ciudad. Ése era para Mies van der Rohe el ámbito de su oficio. La arquitectura, como la sanidad o la educación, nos afecta a todos. Puede también fascinarnos. Como todo informador, me valdré de lo que creo saber. Trataré de no enmascarar lo que ignoro.

Sobre el autor

Anatxu Zabalbeascoa

La periodista e historiadora escribe sobre todas las escalas de la arquitectura y el diseño en El País y en libros como The New Spanish Architecture, Las casas del siglo, Minimalismos o Vidas construidas, biografías de arquitectos.

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