Preguntas a Alejandro Aravena

Por: | 16 de junio de 2010

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Visto que la entrada sobre Alejandro Aravena se ha convertido en la más vista de este blog, les amplío información.  Adjunto nuevas preguntas y respuestas e ilustro esta entrada con dos obras más firmadas, y comentadas, por Aravena: sus Torres Siamesas, con el centro informático de la Universidad Católica de Chile, en Santiago, y la Residencia para la Universidad de St. Edwards en Austin (Texas). Son dos proyectos que, aparentemente, poco tienen que ver con las viviendas sociales que le han dado fama. Pero que, sin embargo, son igualmente elementales: exprimen su misma ambición de intentar dar siempre la respuesta más irreductible que se puede ofrecer.

ALEJANDRO ARAVENA:  “Trato de dar la respuesta más irreductible”

“Lo que uno debería eliminar radicalmente de las respuestas que buscan en la identidad de las culturas o de los lugares es la nostalgia. Es muy probable que con los medios disponibles y con la sensibilidad de la gente de hoy las respuestas de ahora no tengan nada que ver con las formas que se atribuyen a un lugar. La intuición es también muy poderosa. Frente a una pregunta difícil, echas mano a todas las herramientas que tienes -la razón, la sinrazón- y lo sintetizas”.

Pregunta. Habla de deshacerse de la nostalgia, pero eligió estudiar en Venecia en lugar de en Estados Unidos, ¿por qué?
Respuesta. Hice como que estudiaba en Venecia. En realidad, estudié arquitectura en Chile mirando fotografías de edificios. Y cuando fui a la Bienal de Venecia en el año 91 fue la primera vez que vi ahí, ante mí, edificios con el peso que tienen. No hablo de escala, hablo de peso. Me pareció que debía recuperar rápido el tiempo de haber aprendido y construido arquitectura a través de fotografías. Me impactó de tal manera que necesité cambiar. Pero no creo que sea nostalgia.

P. Critica los clubs arquitectónicos y sociales, el networking, pero ¿con el pelo que lleva y las posiciones que adopta, no se está construyendo una imagen?
R. Las preguntas que nos tocan en esta época son tan urgentes y tan difíciles que no queda demasiado tiempo para pensar una agenda comunicacional.

P. ¿Por qué habla de sus hijos en las entrevistas?
R. Hablar de la familia o de la vida es de las cosas más sencillas de las que se puede hablar. No es muy cool, pero es lo que hay. Ocupar radicalmente esa honestidad filtra a quien no quiere llegar.

P. ¿Y cómo afecta eso a sus clientes?
R. Quien no quiere llegar no llega. Pero yo no gasto energía en convencer a nadie de algo que no soy.

P. ¿Qué necesita la arquitectura para ser relevante?
R. Creo que poner a disposición de una pregunta inespecífica, de una pregunta que le interese a la gente -a la gente en general, al margen de su estrato de procedencia- conocimientos específicos de la profesión. Usar estratégicamente la forma para sintetizar problemas complejos. La síntesis de un problema complejo no es reducirlo.

P. ¿Cómo ser elemental en el futuro, cuando tenga la posibilidad de no serlo?
R. Es al revés. Yo llegué a Elemental, no partí de estas ideas. Hice edificios públicos para la Universidad de Texas, he trabajado con clientes ricos en Alemania. Nunca ha sido una práctica a la que algún día voy a llegar. Todo el tiempo, y en paralelo, hago proyectos con presupuesto digamos ilimitado, alimentados por el entrenamiento Elemental en el sentido que le quitas todo lo arbitrario.

P. Ha hablado de la no pertenencia al club Chile. ¿Qué dice ahora?
R. Sigo siendo un outsider.

P. Un outsider en el jurado del Pritzker. ¿Cómo llegó?
R. Sólo sé que mi primera relación comienza el 2006, cuando el jurado visitó algunas obras mías en Chile. Pero quien puede contestar la pregunta es alguien del jurado que haya estado en las discusiones que siempre se tienen a propósito de quien sería valioso tener como miembro; yo simplemente recibí un llamado telefónico.

P. ¿Es importante cierta subversión para mantener su manera de ser, su mirada, ¿cómo no perder eso cuando su situación ha cambiado?
R. Lo que mueve a Elemental, más que la cosa social, es la innovación. Entendida como preguntas nuevas para las cuales no hay respuesta suficiente. Y de esas preguntas hay todo el rato.

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FOTO: MICHAEL HSU
 
Dormitorios y comedor en la Universidad de St. Edwards (Austin, Texas)
“Hoy en día muchos arquitectos construyen por el mundo como si fuera una cosa natural, para mí no lo es. He tenido que diseñar en inglés no en español. He tenido que aprender a pensar en pulgadas y pies en lugar de metros. He tenido que pasar de la cultura de la escasez a la cultura de la abundancia (donde quiero "ajustado", mis clientes pueden ver "mezquindad"; donde quiero "comprimido", los usuarios pueden ver "invasivo"). Pero sobre todo, tenía que ir desde el tercer mundo al primero y liderar un proyecto allí. Esto no es evidente para mí en absoluto y todavía no me acostumbro".

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FOTOS: CRISTÓBAL PALMA


 Torre Siamesas en la Universidad Católica de Santiago
“Se nos encargó hacer una torre de vidrio que albergara todo lo que tenía que ver con los computadores de la universidad. Esto tenía tres problemas: los computadores, el vidrio y la torre. En primer lugar, la pregunta que nos hacía la universidad era: ahora que tenemos computadores ¿va a cambiar sustancialmente la manera de enseñar y por tanto las tipologías arquitectónicas que usamos para espacios educativos? ¿Tiene sentido todavía hablar de aulas ahora que estamos ubicuamente conectados?





Hay 11 Comentarios

Querido Mies,
¿no séra un alumno tuyo ese Estudiante que anda por ahí despistado preguntando en los comentarios de este blog?
¿Crees sinceramente que alguien puede llegar a la conclusión de que la arquitectura es una tontería leyendo las entrevistas de Zabalbeascoa a Smithson, Llinàs, Murcutt o Sejima que cita el Estudiante?
¿No te habrás puesto a enseñarles a Speer y a Piacentini?
Confiando en que no, te saluda Walter

Sigo esperando tu lista de autores y texos ejemplares (en blogs y periódicos, por favor, es decir, que publiquen en el mismo nivel). Ya sabes que siempre me gustó aprender.

Querido Walter,
¿Sillas y Vasos? Sí, sillas y vasos, objetos que Anatxu describe con facilidad, sin esos problemas que rodean a la arquitectura. En ningún momento he criticado a Aravena ni a ningún arquitecto, ni siquiera critico diseñar una silla o un vaso, valoro el acto intelectual de crear cosas, valoro a los que dan su opinión humildemente, pero si critico a Anatxu y la falta de crítica que desprende este blog. Si escribes de arquitectura, o de cualquier otro tema, supongo que será para dar que pensar, para proponer cosas, para mostrar tu punto de vista... para echarnos flores y lamernos el culo, mejor en privado.

Al fin y al cabo, esto lo leen nuestros alumnos, y creéme, piensan que la arquitectura es una tontería, porque Anatxu así se lo hace creer.

Un abrazo.

LMVdR

creo que Anatxu trata de hacer algo muy dificil, hacer facilmente entendible algo que no lo es; la arquitectura es una cosa muy compleja (no como el diseño), cada vez más... por eso le salen entrevistas como esta, por eso elogia a arquitectos como este que hace una arquitectura tan poco arriesgada como trasnochada en sus planteamientos aunque él vaya de radical y outsider jajajajajajajajajajajajajajajajaja

El tío está como un tren. Perdonad que lo diga así.

Y soy hetero. Salud.

(Para Mies el de las 11:54)
Querido Ludwig,
¿sillas y vasos? Pero qué argumento es ése. Seguro que tú eres capaz de algo mejor. En los tiempos que pasamos juntos no eras tan integrista. Tuviste tu momento nazi pero creíamos que se te había pasado. ¿Sillas y vasos? ¿Te refieres a tus propios diseños, a los de Corbu y Perriand, a los de Aalto? ¿A los de Lilly? ¿Sillas y vasos? No te reconozco, de veras. No quiero ni pensar que te haya convertido en uno más de ésos que van paseando su resentimiento de blog en blog y reservándose el derecho de admisión al club. Tantos malos tragos en Dessau para que ahora –con todo lo que queda por hacer- vengas a hacerte el purista y a dar, con perdón, pellizcos de monja. No querría tener que recordarte la lista de maestros que ni llegaron a terminar en la escuela. Conociéndote, seguro que podrás ilustrarnos en positivo con una lista de lo que consideras un texto, un autor y hasta un arquitecto ejemplares. Estoy deseando leerla. No hace falta que te extiendas mucho. Recuerda lo que te dijo aquel día la propia Lilly en la azotea: menos es más. Te abraza, Walter

Hola Alejandrito. Siempre destacaste como alumno de ARQ/PUC y ahora eres un excelente profesional.
Un beso grande desde Noruega.

bien alejandro, ya era outsider en mis tiempos en la escuela de arquitectura de la U Catolica. Ni porros fumaba!!

Y por cierto, las imágenes de las torres salen en negativo en mi navegador chrome.

Saludos

No es mi terreno, me he metido a leer este artículo por rebote, pero me parece interesante, pese a que a veces los adjetivos que usa el arquitecto me parecen más destinados a crear una imagen que a describir el sustantivo que les sigue.

Pero la verdad es que sus obras acompañan, sorprenden e interesan incluso a no iniciados como yo :-)

después de leer un artículo interesante, un comentario machista.... yuju!, que bonita guinda.
si fuera mi blog lo eliminaba sin pensarlo

Anatxu, te viene mejor hablar de sillas y vasos...

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Del tirador a la ciudad

Sobre el blog

Del tirador a la ciudad. Ése era para Mies van der Rohe el ámbito de su oficio. La arquitectura, como la sanidad o la educación, nos afecta a todos. Puede también fascinarnos. Como todo informador, me valdré de lo que creo saber. Trataré de no enmascarar lo que ignoro.

Sobre el autor

Anatxu Zabalbeascoa

La periodista e historiadora escribe sobre todas las escalas de la arquitectura y el diseño en El País y en libros como The New Spanish Architecture, Las casas del siglo, Minimalismos o Vidas construidas, biografías de arquitectos.

El País

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