Menos pero mejor

Por: | 07 de julio de 2010

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George Nelson lo tenía claro, para él el diseño era la expresión plena de lo que una cosa es o hace: “Los mejores diseños realizados por el hombre son objetos supervivientes simplemente porque lidian con la vida y la muerte en lugar de hacerlo con consideraciones de marketing”. La muestra La esencia de las cosas (Vitra Design Museum) indaga en qué objetos permanecen y trata de averiguar por qué.

El arte útil del diseño busca sacar jugo a la industria para lograr una vida más cómoda, sencilla, pragmática y, por todo ello, más hermosa. Entre el gusto por decorar y el arte de reducir, el diseño ha apostado tradicionalmente por la segunda opción. Esa búsqueda de la esencialidad que caracteriza el mejor diseño es también una constante que aparece y desaparece en la historia del arte. Y en la de la arquitectura. Las épocas de crisis pueden abrir una puerta a ese tipo de diseño simple, básico, fundamental que suele regresar infalible tras los hartazgos, excesos y, también, los mayores riesgos.
En la última década, sucesivas muestras han indagado en la tranquilidad de lo esencial: de Las cosas cotidianas del Instituto Mathildenhöhe de Darmstadt (1976) a Obras maestras humildes del MoMA. El diseño esencial es el que, al margen de modas y de nuestro propio gusto, rodea nuestra existencia con placidez y anonimato. Un tipo de diseño que sin recibir atención especial permanece, más allá de temporadas, durante décadas o incluso siglos.
Suele haber dos tipos de usuarios-compradores: quienes compran huidas (o fantasías) y tratan de maquillar la realidad y quienes limitan el consumo y evitan distracciones. El límite del consumo puede ser una primera aproximación al mundo de los objetos esenciales y la reducción, el “menos pero mejor” que, desde Braun, defendía Dieter Rams. La clave está en que ese menos no se perciba como un sacrificio sino como un logro. Al fin y al cabo, dar con la solución más sencilla a cualquier problema mueve a la humanidad. Desde esa óptica, un buen objeto es ése del que esperamos algo más que el mero cumplimiento de una función. Pero también aquel que echamos de menos cuando no está y en el que, sin embargo, apenas reparamos cuando sí está. Muchas veces el mejor diseño es aquel que, muerto de éxito, ha pasado a ser un objeto anónimo. O a dar nombre a todos los de su estirpe.
En los últimos años, Apple ha recuperado las formas básica (plana, cuadrada o rectangular)  ligeramente redondeada por las esquinas que Dieter Rams eternizara en Braun. El diseñador japonés Naoto Fukasawa cree que esa forma “de tostada” es una forma feliz, racional pero humana, mecánica e industrial, pero cercana, ordenada, pero no rígida. La muestra alemana “La esencia de las cosas”  ha destacado 158 de esos objetos ya sin fecha de caducidad. Más allá de los anónimos como la esponja, el abanico de papel, los palillos chinos o la huevera de cartón, apuntamos la fecha de invención de algunos. La lista está llena de sorpresas.

1-La pastilla Maggi. Sal y proteína animal o vegetal compactada con forma cúbica y envuelta en papel de aluminio. La empresa Maggi la lanzó en 1908.

2-La pila alcalina. Fue ideada por Paul Schmidt en 1896 para la empresa Duracell de Mönchengladbach.

3-El 6 pack. El tiempo ha demostrado que la manera de transportar latas de refrescos o cervezas ideada por Jules Poupitch en 1958 es tan ingeniosa como peligrosa. Con mínimo gasto material (un plástico troquelado con círculos un poco menores que el diámetro de las latas) no hay packaging más económico y esencial. Pero cuidado, si esos círculos se abandonan no sólo contaminan, se convierten en una trampa mortal para aves y peces. (Ver película Happy Feet).

4-La bola de billar es un invento de John Wesley Hyatt (1869).

5-El Smiley. Harvey Ball pintó la cara amarilla y sonriente a un pin para mejorar el ambiente en una compañía de seguros norteamericana. Corría el año 1963.

6-Lego. Fue Ole Kirk Christiansen quien desarrolló este juego de construcciones modulares fabricado industrialmente en madera en 1932 y por primera vez en plástico en 1949. La forma actual no se patentó hasta 1958. Su nombre, Lego, deriva del danés: leg godt (juega bien).

7-La goma elástica, las de las antiguas cajas de zapatos. Fue ideada por Stephen Perry en 1845.

8-Rollo de papel higiénico. El papel data de la segunda mitad del XIX. Pero el primer rollo lo fabricó la compañía Hakle, para mercado europeo, en 1928. No ha sido superado.


 

Hay 3 Comentarios

4-La bola de billar es un invento de John Wesley Hyatt (1869).??

Supongo que se referirá a la bola de billar de plástico, la de marfil es anterior.

No está de más un link a la información fuera de acá. Saludos Anatxu.

La busqueda de la sintesis, es el camino. La meta se alcanza pocas veces, pero lo importante es el camino. ¿ Creo?

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Del tirador a la ciudad

Sobre el blog

Del tirador a la ciudad. Ése era para Mies van der Rohe el ámbito de su oficio. La arquitectura, como la sanidad o la educación, nos afecta a todos. Puede también fascinarnos. Como todo informador, me valdré de lo que creo saber. Trataré de no enmascarar lo que ignoro.

Sobre el autor

Anatxu Zabalbeascoa

La periodista e historiadora escribe sobre todas las escalas de la arquitectura y el diseño en El País y en libros como The New Spanish Architecture, Las casas del siglo, Minimalismos o Vidas construidas, biografías de arquitectos.

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