No estaba muerto

Por: | 09 de julio de 2010

“No vengo de una familia rica. En mi casa nunca se despilfarró. Mi padre era constructor, pero un pequeño constructor. Mi madre era de ese tipo de personas que va por la casa apagando las luces que otros han dejado encendidas”. Renzo Piano, en Pamplona, se mesa la barba y recuerda a su madre para ilustrar tanto sus orígenes como una actitud que antes llamaban ahorro y ahora, sostenibilidad. ¿Se acuerdan de cuando el tema del día era la refundación del capitalismo? Fue anteayer pero ya parece cosa del siglo pasado. Como en la rumba, no estaba muerto, estaba de parranda. En el Ministerio del Interior lo llamarían “tregua trampa”. En el de Economía, la lógica del mercado. Ése es ahora el término fetiche: el mercado. O los mercados. El mercado pide, el mercado exige, los mercados demandan…


Habrá, ya lo sabemos, sacrificios humanos. No es extraño que Agustín García Calvo sostenga que el nuevo nombre de Dios es… Dinero. No hay ideología más vigorosa. Tantos chistes a costa del fin de la Historia para llegar a la conclusión de que, sin diques que lo contengan, el capitalismo no necesita para nada la vieja máscara del rostro humano. “Íbamos a reformar los mercados y los mercados nos han reformado a nosotros”. La cita –el epitafio- es del presidente del Gobierno. Medio siglo construyendo el estado de bienestar para venderlo de saldo en los mercadillos… porque lo exige el mercado.
Como Pinocho camino de la escuela, cambiamos nuestro billete hacia el modelo escandinavo por uno más rápido y barato que lleva al tercer mundo. Sobró soberbia, faltó paciencia. Lo fácil es, no obstante, apagar la luz cuando no hay con qué pagar el próximo recibo. Lo difícil, hacerlo cuando podemos pagar mucha más energía de la que los recursos naturales nos permiten malgastar. Ajustarse al presupuesto después del cataclismo del ladrillo es ya necesidad, no virtud. De ahí el valor de gestos –que ya son un clásico- como los de – Lacaton y Vassal al pedir a su cliente que destinase al mantenimiento de una plaza el dinero que se iba a gastar en un nuevo proyecto (ejecutado por ellos) o al solicitar que con el dinero para construir un pabellón en la Bienal de Venecia se levantara un puente peatonal en África.  Hacienda somos todos, decía la publicidad. Los mercados también. Si somos lo que consumimos, llega el gran momento de la madre de Renzo Piano. La cosa es que lo siga siendo cuando vuelva algún día la luz.

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...que estaba de parranda...

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Del tirador a la ciudad

Sobre el blog

Del tirador a la ciudad. Ése era para Mies van der Rohe el ámbito de su oficio. La arquitectura, como la sanidad o la educación, nos afecta a todos. Puede también fascinarnos. Como todo informador, me valdré de lo que creo saber. Trataré de no enmascarar lo que ignoro.

Sobre el autor

Anatxu Zabalbeascoa

La periodista e historiadora escribe sobre todas las escalas de la arquitectura y el diseño en El País y en libros como The New Spanish Architecture, Las casas del siglo, Minimalismos o Vidas construidas, biografías de arquitectos.

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