El pan se pone en su sitio

Por: | 12 de enero de 2011

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FOTOS: PEDRO PEGENAUTE

El dueño de la panadería Hänsel llegó al estudio del arquitecto Ingasi Bonjoch cargado de bollos, panecillos y barras de pan. Les pedía al proyectista y a sus colaboradores que los probaran. Estaba harto de los panes que dejan de crujir en cuanto atraviesan la puerta de las pastelerías, o en cuanto se untan con tomate o mantequilla. Quería una tienda para vender pan como el de antes. Sin nostalgia. Con conocimiento.

Bonjoch, Lleó y Sanfeliu, los arquitectos del estudio Bonjoch, dividieron los 140 metros de un local del ensanche barcelonés en dos. La mitad iba a ser para el obrador, el resto para exponer y probar el pan. Se plantearon limpiar el marco, convertir al pan en protagonista, querían prestarle la atención que merece, pero en ningún momento contemplaron disfrazarlo. Por eso arquitectos y cliente decidieron trabajar con líneas simples, sin volúmenes salientes y, sobre todo, sin brillos. Los tonos serían mate, la iluminación quedaría oculta y la ventilación se escondería bajo el banco de la zona de degustación. Era fundamental dar una cara al negocio y optaron por hacerlo con materiales “de verdad”: roble, mármol veteado y granito negro.

Así lo han hecho. Hoy, un banco de 12 metros de largo sienta a quienes deciden quedarse en el local a tomarse un bocadillo. Por detrás de éste, y en la zona pública del comercio, un trenzado de roble es la única referencia, cambiada de escala, a las cestas de pan donde suelen guardarse las barras. Su función es acústica. Aunque también aporta calidez ambiental. Todo el mobiliario es de roble. No hay ninguna bombilla incandescente en la panadería, pero la iluminación oculta demuestra que, con cuidado e ingenio, los fluorescentes pueden llegar a ser cálidos.
La panadería Hänsel de Barcelona no trata de vender panecillos como si estos fueran joyas. Pero habla claro, reconoce la importancia fundamental de continuar haciendo bien el pan y quiere ponerlo en su sitio.

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Hay 10 Comentarios

Gran post, finalmente este fin de semana estuve alli y fue increible.

Un saludo

Hace unos días estuve en Barcelona con motivo de una Feria, tuve la oportunidad de visitar este nuevo establecimiento, me pareció todo un alarde de imaginación en cuanto al diseño interior, magnífico.

Me encanta Hänsel, todo muy bien hecho y natural...

Horror! Últimamente cuando veo un negocio "de autor" siempre veo un envoltorio cuidado que encarece un producto "diferente": tan sólo eso, diferente. No me hable de luz oculta, de marco o de protagonismo, no me hable de "lo crujiente"; hábleme de levadura madre, de tipo de horno (forma y material constructivo), hábleme de amasado... Sólo así sabremos que estamos hablando de pan y no cualquier otra cosa

Es una pena que tanto esmero en el diseño no aparezca en su pan...

http://www.breadbites.org/archives/barcelona/de-hansel-a-boix

Pues lo que debería hacer el dueño, en lugar de preocuparse tanto por el diseño del local, es mejorar la calidad del pan. Lo he probado en varias ocasiones, y es caro y del montón. De hecho, Hänsel ha sido el último en subirse al carro de las panaderías de autor que, desde la aparición de Turris, han proliferado como setas en la ciudad. Los barceloneses parecemos condenados a que nos den gato por liebre -eso sí, un gato envasado en un contenedor pretencioso, elaborado con materiales "de verdad"-. No hay señal más clara de ordinariez que querer ser moderno a toda costa, y en eso está Barcelona desde hace años. Respecto a su artículo, señora Zabalbeascoa, permítame decirle, sin ningún ánimo de ofender, que hay algo irreductiblemente frívolo en este tipo de textos. "Trenzado de roble", "función acústica" y ese tonillo de aquí-no-se-hacen-concesiones-y-nos-tomamos-las-cosas-en-serio. Hedonismo urbanita en estado terminal. En fin, todos tenemos que ganarnos la vida. Saludos.

A bote pronto, a mi las imágenes me transmiten pan caro y no pan bueno.


Siempre que me encuentro una nueva panadería que hacen buen pan, que lo cierto es que cada vez son menos, lo que les encuentro en común en su decoración es que hay harina por el suelo y no "iluminación oculta". Las cestas deberían estar bajo el pan y no decorando la pared de enfrente. El pan lo encontramos en bandejas de acero y bolsas de plástico en vitrinas de cristal. Sinceramente, a ese establecimiento le pones zapatos en las vitrinas y sacas el mostrador y las mesas y nadie negaría que es una zapatería.


Creo que al dueño de la panaderia lo engañaron. O se dejó engañar. O lo del "pan de antes" era una patraña.


Dicho todo esto, yo vivo en Galicia y no conozco esa panaderia ni nunca probé sus productos.

Me encanto la panadería Hänsel de Barcelona, cuando regrese a Barcelona tengo que visitarla, un diseño espectacular para un obrador de pan, ya es hora de poner a los verdaderos artesanos en su lugar y un sitio así se agradece. Felicidades.

Es una pena que Barcelona me quede tan lejos. Me encanta el pan (soy de los que comen el pan a trocitos cuando lo compro y no me llega la barra a casa), soy amante de los bocadillos y un sitio así no lo hay en Granada. Espero que a alguien se le ocurra, mientras cuando vaya a Barcelona iré a probar el pan en esa especie de museo. Enhorabuena

Enhorabuena. Llevaba mucho tiempo pensando que alguien tenía que volver a hacer buen pan, del de verdad, y que el primero que lo hiciera iba a dar la campanada. Me alegro mucho.

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Del tirador a la ciudad

Sobre el blog

Del tirador a la ciudad. Ése era para Mies van der Rohe el ámbito de su oficio. La arquitectura, como la sanidad o la educación, nos afecta a todos. Puede también fascinarnos. Como todo informador, me valdré de lo que creo saber. Trataré de no enmascarar lo que ignoro.

Sobre el autor

Anatxu Zabalbeascoa

La periodista e historiadora escribe sobre todas las escalas de la arquitectura y el diseño en El País y en libros como The New Spanish Architecture, Las casas del siglo, Minimalismos o Vidas construidas, biografías de arquitectos.

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