Algunos arquitectos opinan sobre la BEAU XI

Por: | 15 de abril de 2011

 Premio Arquitectura

Viviendas protegidas en Mieres de Zigzag arquitectura (B.Angelini y D. Casino)

Un grupo de arquitectos dispares valora, brevemente, los premios de la Bienal de este año. No se trata de enmendar la plana al jurado, sino de valorar los resultados. La idea es opinar para tratar de mejorar. Se trata de discutir, nominalmente, lo que se habla en los corrillos anónimos de internet. Cuando uno se responsabiliza de sus opiniones éstas pueden y deben considerarse más. No todo tiene que ser gritos e insultos. La información de actualidad en internet sirve para dialogar también.

  A modo de guía, las preguntas remitidas a los arquitectos fueron las siguientes:

¿La gran mezcla de premiados pretende ser reflejo de lo que ocurre o indicar un camino?

¿Debe un premio valorar la variedad o marcar una línea de actuación?

 ¿Hay ausencias notables?

¿Es real el amiguismo que, anónimamente, le atribuyen en la red y en los corrillos no solo a esta sino en general a las bienales? ¿Si así lo considerarais, qué hacer para combatirlo?

 Y estas han sido sus respuestas:

 

Victoria Acebo y Ángel Alonso:

Nube de Premios

Seguramente las Bienales de Arquitectura Española sean un buen testigo de la sociedad y circunstancias políticas del bienio que representan y resulta interesante detectar como la X y la XI BEAU se desmarcan de la trayectoria establecida por sus predecesoras. Ambas bienales, coetáneas del Tuenti, se preocupan por destacar un mayor número de obras. Este camino que inicia la edición anterior, es confirmado ahora a través de la proliferación de nuevas categorías y premios, menciones, reconocimientos especiales, finalistas, pre-finalistas y seleccionados que complacen con una línea de curriculum a casi 400 obras. Se forma así un panorama feliz y difuso, difícil de analizar para los expertos y complicado de transmitir a la sociedad, una nube de premios que evita destacar de una manera clara a los ganadores y deja abierto el camino al “I like- I don´t like”.

                                                                                                                           

 

Fredy Massad:

¿La gran mezcla de premiados pretende ser reflejo de lo que ocurre o indicar un camino?
¿Debe un premio valorar la variedad o marcar una línea de actuación?

Aunque trate de pretender ser un reflejo amplio del panorama de la arquitectura en España en este momento y el resultado de unas decisiones que no han sido condicionadas por los gustos del jurado, la lista de premiados parece ser más bien un intento de complacer a todo el mundo y forzar la apariencia de una actitud abierta e inclusiva. Creo que esto termina siendo un arma de doble filo, ya que hoy más que nunca es preciso que los arquitectos definan sus posiciones en relación a su acción en presente y hacia el futuro. Las supuestas buenas intenciones de esta lista de premiados producen una sensación de laxitud ideológica, de que para el jurado todo posee el mismo valor. Frente a buenas intenciones de pluralidad es indudablemente necesario que un jurado defina con claridad y sin ambigüedades sus criterios, sus posiciones de reflexión, porque de otro modo estas dinámicas seguirán llevándonos a un punto de parálisis o a un callejón sin salida.

 

¿Hay ausencias notables?
Seguramente hay ausencias notables y presencias innecesarias. Para mí, el tema fundamental es que las decisiones finales en estas convocatorias siempre acaban siendo aleatorias. Me parece bastante elocuente que Clotet compare en el acta del jurado este tipo de galardones con una competición deportiva. Personalmente, creo que se asemejan más a los concursos de belleza, donde siempre se premia con autocomplacencia a lo superficial, y casi siempre aportando una escasa o nula carga propositiva para el debate de la situación arquitectónica.

 

¿Es real el amiguismo que anónimamente le atribuyen en la red y en los corrillos no solo a esta sino en general a las bienales? ¿Si así lo considerarais, qué hacer para combatirlo?

Instintivamente siempre se percibe algo alarmante en lo que se jacta de estar envuelto de pluralidad, apertura …y que se arroga (¿auto-sobrevalorándose?) la capacidad de señalar un nuevo paradigma. En este caso, se pretendía esa apertura y diferencia de esta bienal respecto a otros premios de arquitectura a través de su presencia en las redes sociales, para acabar comprobándose con decepción que los resultados finales no han diferido en absoluto de lo mismo de siempre.

Las críticas vertidas en la red deben tenerse en cuenta por cuanto son una evidencia del hastío contra el sistema de premios, contra el sistema de la exposición mediática de la arquitectura…, todo el sistema que preserva un funcionamiento jerárquico que trata de acomodar y homogeneizar el pensamiento y dinámicas críticas de la arquitectura. Las críticas vertidas son en gran medida una expresión de reacción contra este estado y la manifestación por una necesidad de credibilidad.

Para romper con esas dinámicas de amiguismos o excesivas complicidades de las que son sospechosos algunos premios, bienales…tal vez sea necesario cambiar las reglas con las que se conforman los jurados: es evidente que una selección discrecional de los miembros de un jurado genera una situación de compromisos que hace más o menos sumisos a determinados dictámenes tácitos (a menudo relacionados con la necesidad de sostener cadenas de pleitesías y favores) a esos miembros, coartando una auténtica pluralidad y libertad crítica para que formulen sus decisiones.

 

 

 

 

Ángela García de Paredes e Ignacio García Pedrosa:

¿La gran mezcla de premiados pretende ser reflejo de lo que ocurre o indicar un camino? Sucede que los premiados han presentado obras proyectadas y construidas en años anteriores, dados los tiempos largos de la arquitectura, sin embargo estas se enjuician con los criterios actuales. En los premiados de la XI Beau hay una voluntad de señalar obras que encajan con reflexiones del presente sobre economía ajustada.

¿Debe un premio valorar la variedad o marcar una línea de actuación?Debe valorar la calidad intrínseca de la arquitectura, no comparativa, por lo que la variedad surge naturalmente.

¿Hay ausencias notables?La generación de arquitectos mas internacionales, “mayores”, no aparece en esta bienal. Ellos no presentan sus obras y considerando la Bienal como una muestra de arquitectura española exportable, quizá no se entienda esta ausencia desde fuera.

¿Es real el amiguismo que anónimamente le atribuyen en la red y en los corrillos no solo a esta sino en general a las bienales? ¿Si así lo considerarais, qué hacer para combatirlo?

En todos los premios existe una acusación latente de parcialidad, y ahora se hace visible por las redes que ya han cambiado cuestiones tan importantes como las relaciones sociales y políticas provocando hasta caídas de gobiernos. Entre 750 obras es comprensible tender a la seguridad de lo conocido que a los valores por descubrir. Quizá sea bueno introducir algún jurado mas alejado de los entresijos arquitectónicos de nuestro país.

 ¿Son las bienales eventos para que los arquitectos más jóvenes se den a conocer? Sin duda sí. Si bien las nuevas generaciones de arquitectos ya “descubiertos” aparecen reflejadas en la selección, es difícil para arquitectos jóvenes con talento y dedicación, desde el anonimato mediático, ser seleccionados en estas multitudinarias bienales. Abrirse camino en estas condiciones es casi cuestión de azar. La crítica “constructiva” para futuras bienales, sería la necesaria depuración de la selección de pre finalistas para que no sea una selección de equipos con varias obras sino un conjunto mas plural de los equipos presentados.

 

 

Manuel Bailo y Rosa Rull:

 

Nos gusta participar en los premios de arquitectura.

Nos gusta la variedad. Nos gusta jugar.

No nos gusta juzgar los juicios de los jurados.

Nos gustan los jurados de arquitectura que valoran la excelencia

Nos gustan los jurados generosos.

No nos gustan los jurados politizados.

Nos gustan los jurados de arquitectos que juzgan la arquitectura.

No nos gustan los jurados con mensaje popular.

 

Emilio Tuñón:

La Bienal Española de Arquitectura Española ha estado históricamente organizada por un conjunto de administraciones, universidades, fundaciones y organizaciones profesionales, de muy diferente carácter. Este aglomerado de instituciones diversificadas ha permitido, desde el punto de vista organizativo y económico, celebrar los diferentes eventos ligados a la BEAU garantizando una cierta continuidad desde hace veintidós años.

Sin embargo esta condición diversa de los organizadores conlleva, desde su origen, una cierta confusión instrumental entre una convocatoria que debería cumplir con unos mínimos valores democráticos de igualdad de oportunidades,  con un desarrollo que se basa en el nombramiento, por parte del comité organizador, de unos directores y un jurado, siempre todos ellos de reconocido prestigio, que proceden en la selección de finalistas, y la concesión de los premios, de acuerdo “a su buen saber y entender”.

Los resultados de la BEAU XI se deben encuadrar dentro de este modo de proceder que da a los directores y al jurado una  autonomía similar a la que tienen otros comisarios de otras bienales de arte o arquitectura en el mundo, con sus correspondientes responsabilidades, sus aciertos y sus errores.

En general es más fácil estar de acuerdo con una selección cuanto más amplia es. En ese sentido las primeras selecciones de los proyectos realizadas en las primeras fases de trabajo de esta BEAU XI, muestran muy diferentes formas de hacer la arquitectura, y una gran diversidad de autores  que llevan adelante una arquitectura de gran interés.

Es evidente que el jurado de la BEAU XI ha hecho una selección de finalistas concretos y ha concedido unos premios a los proyectos que, desde su criterio colectivo,  son los mejores. Y también es evidente que si el jurado hubiera sido otro los resultados habrían sido, sin ninguna duda, diferentes... Por ello es natural, y en absoluto es reprochable, la manifestación de algunos sobre las supuestas ausencias, pues los resultados de esta BEAU XI, como de cualquiera de las anteriores, sólo suponen un reflejo de una parte de la realidad encuadrado por una forma de ver que, en el caso de las BEAU, unas veces tiene carácter más panorámico y otras veces más focalizado.

 

Carlos Quintáns:

Hay premios con jurados-mezcla y otros en los que alguien puede decidir una cierta homogeneidad de sus miembros; la realidad dice que luego esto puede permitir resultados distintos a los que se pudiesen pensar. En el jurado-mezcla puede resultar ganado alguien al que no le hubiese adjudicado el premio ninguno de los miembros del jurado. Los jurados numerosos pueden ser inesperados y los pequeños predecibles (hemos visto jurados unipersonales), quizás podría definirse un nº adecuado de miembros del jurado . 

Existen premios que plantean una orientación previa a través de unos postulados y que intentan mostrar la realidad desde una óptica muy concreta,  evidentemente son validos lo mismo que quien pueda plantear una mirada limpia para ver lo que pueda encontrar. Parece que cuando el premio tiene un comisario debe llevar asociada una mirada que le es propia, no creo que un comisario pueda ser llamado para que cambie su criterio, 

Los premios varían a lo largo de las distintas convocatorias y por eso su riqueza.

En todos los premios hay ausencias notables por la rapidez con la que se deben tomar las decisiones o por que no se puedan conocer las obras visitándolas. La existencia de varios  premios puede ofrecer miradas distintas y deberían entenderse como una oportunidad para la celebración después de un duro trabajo y la confrontación elimina la parte festiva que debe llevar.

 

 

 

 

 

Hay 26 Comentarios

No sé cómo un periódico decente y respetable como El País ofrece las opiniones de Manuel Bailo y Rosa Rull, dos "profesionales" sin ética ni valores.
Aunque bueno, les pregunta Anatxu Zabalbeascoa, que no tiene ni formación ni pensamiento arquitectónico alguno.

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Del tirador a la ciudad

Sobre el blog

Del tirador a la ciudad. Ése era para Mies van der Rohe el ámbito de su oficio. La arquitectura, como la sanidad o la educación, nos afecta a todos. Puede también fascinarnos. Como todo informador, me valdré de lo que creo saber. Trataré de no enmascarar lo que ignoro.

Sobre el autor

Anatxu Zabalbeascoa

La periodista e historiadora escribe sobre todas las escalas de la arquitectura y el diseño en El País y en libros como The New Spanish Architecture, Las casas del siglo, Minimalismos o Vidas construidas, biografías de arquitectos.

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