El plástico quiere ser el rey de las sillas

Por: | 08 de abril de 2011

 

 Impossible wood 6

Hace ya años que, el rescate de las legendarias sillas, que el danés Verner Panton diseñara en 1960, llevó a esas sinuosas butacas de plástico ideadas para exterior al interior de viviendas, despachos y restaurantes. Las Panton multiplicaron así sus ventas por 100. No se llegaron a producir en los sesenta, pero jamás se habían vendido como en lo que va de siglo XXI. Por eso los fabricantes de sillas tomaron nota. Comenzaron a indagar en la silla comodín, una butaca que pudiera servir para todo. Se trataba de buscar un modelo icónico capaz de resistir en la intemperie y también de convivir con el confort doméstico. Capaz de dar carácter a un bar, pero de no robárselo a un despacho. Buscaban piezas sólidas e icónicas, reconocibles y de fácil mantenimiento. El plástico parecía el material idóneo. Es económico –lo caro es hacer un molde-, no se ensucia fácilmente, se desgasta poco,  permite formas inesperadas y, sobre todo, facilita fabricar muebles ligeros y apilables. Únicamente les faltaba conseguir con el plástico la comodidad ergonómica, y también térmica, de una silla tapizada. Este año, parece que ese tema se está solucionando.

 

Existía el precedente de la Plastic Chair que los Eames diseñaron con una carcasa más fina en la parte del respaldo. Esa decisión sencilla conseguía un apoyo ligeramente flexible: en esas butacas, el respaldo se adapta a la espalda de quien la usa. Con ese precedente, no era cuestión de trabajar la carcasa. Quedaba por solucionar una cuestión de tacto: que el plástico permita a la piel respirar. Y también otra de movimiento: era importante que las sillas de plástico consiguieran aportar movimiento para ganar en comodidad. Este año, dos productos ideados por Moroso y Vitra indagan en esa búsqueda.

 

La butaca Impossible Wood Chair no es de madera. Pero su fabricante, la empresa italiana Moroso, asegura que el grabado de un plástico, que denominan “madera líquida”, le aporta al plástico la misma respuesta táctil que ofrece el material noble. Ligera y oxidable, como un material no plástico, la silla es imposible de fabricar sin molde de inyección. Sus autores, Nipa Doshi (Mumbai, 1971) y Jonathan Levien (Escocia, 1967) se han hecho un nombre tratando de combinar tradiciones artesanas con diseño industrial. En esta ocasión, lejos de barajar sus dos procedencias culturales, como buena parte de sus trabajos desde el año 2000, la nueva silla no reivindica el mestizaje. Lo asume, aunando taller y laboratorio, artesanía y diseño. Pero no lo predica. La butaca es más el resultado de una investigación que de una intuición. 

 

También la histórica Vitra cree que, en cuestión de sillas, no está todo dicho. Y este año ha querido lanzar un mensaje indagando en el movimiento que facilita la comodidad en una silla. Edward Barber (Shrewsbury, 1969) y Jay Osgerby (Oxford, 1969) han ideado la butaca Tip Ton, de una sola pieza, de plástico, (polipropileno), económica, duradera (de bajo mantenimiento) e… inclinada hacia delante. Es reciclable en su totalidad y es una buena señal que este hecho no sea su principal reclamo de ventas. La sostenibilidad, como la funcionalidad, va camino de no precisar anuncios: se les supone a los productos serios. Así, una inclinación de 9 grados, endereza la pelvis y no fuerza la columna vertebral. Pero sobre todo, esa inclinación, no distrae. Permite un balanceo que aumenta el flujo de oxígeno en el organismo y favorece la concentración.

 

Hay 10 Comentarios

Martin, si lo preguntas una vez mas seguro que te contesta alguien.

Soy de Bolivia quiero saber pracio de las sillas.

Quiero comprarsillas de plástico y 20 mesas.

Necesito comprar sillas plásticas El Rey medianas.

Alguien tiene que poner coto a la censura galopante que se está posesionando de los foros de este diario, pues se sigue ejerciendo, si cabe con más saña, contra los que, como yo, se han enfrentado a los administradores que la ejercen, denunciando sus maniobras. Esta queja se está convirtiendo en un clamor en los últimos tiempos. Mi motivo para exponerla en este espacio, y en otros de similar hechura, es porque son los únicos en los que puedo plasmar una protesta que, de otra manera, resulta imposible: cualquier queja ante los censores es tan inútil como las súplicas ante El Guardían de la Ley. Y esto es lamentable. La administración –censura férrea muchas veces- de los foros, se lleva a cabo de una manera arbitraria. No tengo nada contra este sitio. Mi comunicado no va dirigido contra él ni su autor. Es una llamada de atención allí donde el mensaje puede ser escuchado, y esta, entre otras, es una buena plataforma. No pretendo interferir en su discurso. Mírenlo como una octavilla dejada caer en su estancias, o como una pintada en sus paredes.

Aprovechando este este espacio y como no se puede comentar en el País Semanal. Felicidades, Anatxu, por la entrevista a Eisenman. Excelentes preguntas y además ha sido fascinante ver cómo las respuestas van cobrando un giro revelador a partir del asunto del psicoanálisis. Su historia personal (como la de todos) define su obra y me parece que has dado en el clavo sacando esos temas a la luz. Gracias, ha sido una gozada!

Lo siento, nos expresamos donde podemos. En los tiempos de la dictadura utilizábamos cualquier medio, fundamentalmente las paredes, único espacio en blanco accesible y democrático. Hoy parece que volvemos a las mismas, por lo que tenemos que desenterrar el spray para pintar en estos espacios virtuales. Disculpen las molestias. El mensaje es el que sigue: Censores, ¿tenéis miedo a la verdad? Entonces, ¿qué clase de libertad es esta? Hay una nueva suerte de terrorismo que se funda en la censura. Los medios caminan, a pasos agigantados, hacia el pensamiento único. A primera vista, y a un lector adocenado, pudiera parecerle que practican la pluralidad, pero es un espejismo. La auténtica oposición la silencian; la oposición, digo, aquella voz que disiente y se aparta del rebaño. A esa es a la que censuran. Tal la mía y las de otros que aquí se manifiestan. Sobre este subterfugio hay sobrados ejemplos. Que le pregunten, si no, a Noam Chomsky, sobre la libertad de expresión en EE.UU. Una pantomima. Una burda coartada para sostener la mentira del Poder, su intolerancia, el estrangulamiento de la democracia real. En este país (País también, lamentablemente), fieles discípulos, les están emulando con nota. Al fin los foros no son sino un entretenimiento para que la auténtica rebelión no salga a la calle. Pero nos queda la denuncia, y esa no la podéis detener. Comenzaremos el peregrinaje por foros y páginas, denunciando, una vez más, vuestros desmanes, administradores taimados. ¡No nos callaremos! Al menos, ya que coméis de El País, debíais de haber aprendido este principio. No somos simples payasos. Con esta protesta enseñamos que no hay que retroceder por muy fuerte que parezca el enemigo, fomentamos la indignación contra el silencio. En esto basamos nuestra dignidad.

Realmente me asombra ( y casi que indigna) que en hasta en lo portada de un diario referente como El País se publique una nota como ésta, que tiene todas las características propias de un "chivo" (nota publicitaria que simula noticia o artículo).

Para peor, realizando una clara apología por un material que es derivado de petróleo, un material del cual se busca prescindir al máximo posible, por no renovable y contaminante (El reciclado no se practica casi nunca, por CARÍSIMO y sólo sirve para fabricar cierta clase de muebles, tras lo cual ya ni siquiera es reciclable).

Si a esto sumamos lo harto subjetivo que es el argumento de que es fácil de limpiar (ignorando que el plástico tiene cierta porosidad que le hace relativamente fácil de quedar percudido al poco tiempo de uso y, eso, lo hace IMPOSIBLE DE LIMPIAR pasados unos meses) indica que la profesional autora de la nota recomienda materiales con los cuales no está bien consustanciada y, encima, es un doble error profesional: Un arquitecto debe conocer a fondo las propiedades de los materiales y, un periodista, ser objetivo y VERAZ en lo que escribe, por investigar lo más a fondo posible al tema o cuestión.

Los muebles plásticos, especialmente las sillas, han pasado de moda por lo imprácticos y costosos, ya que su precio, en relación a vida útil, es demasiado caro en relación a las sillas de madera (ni hablemos de metal) que, bien fabricadas, duran mucho más, son más cómodas, más limpiables o higiénicas con un mantenimiento básico (lija y pintura; o barniz, o cera); y son ecológicas porque hasta sirven como leña si no se aprovechan su partes para otros usos, además de completamente biodegradables y renovables.

Resulta plausible que entre los plásticos, el fabricante haya elegido el polipropileno, uno de los menos tóxicos para el ser humano. No obstante, a pesar de que se anuncia como reciclable, en la práctica solo reutilizamos un bajo porcentaje y la mayoría termina en los vertederos. En dicha medida, el plástico constituye una amenaza para el medio ambiente con efectos remanentes por varios siglos. Ademas, por ser derivado del petroleo, es una fuente de emisiones de CO2, responsable del calentamiento global. Otro tema es la peligrosidad del plástico por incineración, la contaminación durante la fabricación y la presencia de perturbadores endocrinos en productos de PVC y Policarbonatos.
Indispensable leer una guía de los peligros del plástico:
http://4jinetes.blogspot.com/

Felicidades amigo, tu articulo esta muy bueno.

Gracias.

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Del tirador a la ciudad

Sobre el blog

Del tirador a la ciudad. Ése era para Mies van der Rohe el ámbito de su oficio. La arquitectura, como la sanidad o la educación, nos afecta a todos. Puede también fascinarnos. Como todo informador, me valdré de lo que creo saber. Trataré de no enmascarar lo que ignoro.

Sobre el autor

Anatxu Zabalbeascoa

La periodista e historiadora escribe sobre todas las escalas de la arquitectura y el diseño en El País y en libros como The New Spanish Architecture, Las casas del siglo, Minimalismos o Vidas construidas, biografías de arquitectos.

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