Ponerse al día

Por: | 16 de marzo de 2012

 

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FOTOS: Roland Halbe

El Mencey de Santa Cruz de Tenerife ha sido, durante 60 años, el único Grand Hotel de la capital canaria. Diseñado en 1945 por el arquitecto Enrique Rumeu de Armas y concluido en 1950, con el apoyo de Franco, ha terminado por convertirse en un lugar de ocio y reunión urbano, un clásico de la isla propiedad del Cabildo, que hace unos años decidió ponerse al día. Así, además de recuperar el color blanco de su fachada costumbrista, la dirección optó por sacrificar treinta de sus habitaciones para mejorar las instalaciones y encargó a los arquitectos  Antonio Corona (1958) y Arsenio Pérez Amaral (1958) la construcción de un gimnasio, un spa, una cafetería  y nuevas zonas de ocio. ¿Cómo multiplicar el programa y actualizar el lujo del establecimiento sin perder aire ni vegetación?

Autores de la Terminal A en el Aeropuerto de Tenerife, de la Estación de los Ferries o del Paseo Marítimo del Médano, Corona y Amaral hacen una arquitectura que busca ser tan sensible a la geografía y a la topografía como al patrimonio histórico y artístico. Ese cuidado añadía otro esfuerzo a su intervención: ¿cómo hacer convivir ese hacer respetuoso con la fachada neo-canaria característica del hotel? Los arquitectos optaron por realizar un vacío central, en la zona ajardinada del hotel, y recoger las nuevas instalaciones en sendos prismas de hormigón que parecen surgir del suelo. Así, un gimnasio semihundido, coronado por pistas de tenis en la azotea, hace de telón de fondo entre el jardín del hotel y las construcciones vecinas, ahora algo más apartadas. El otro bloque, que contiene el spa y la cafetería, separa el hotel y la zona de baños de un jardín ahora más recogido al que mira la sala de masajes. La densidad de las nuevas instalaciones: spa, cafetería, gimnasio, pistas de tenis, piscina, termas y una nueva recepción, se diluye así en una intervención sobria y rectilínea realizada con estructura de hormigón que “se desmaterializa en contacto con la vegetación”, apuntan los arquitectos. No les falta razón.  La cota peatonal es la del parque y las nuevas instalaciones, a veces transparentes –como en la cafetería- y a veces abiertas –como en las piscinas-, potencian esa sensación al asentarse y adaptarse a la vegetación y convertirse en elementos ordenadores del nuevo jardín.

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Hay 1 Comentarios

Esto parece el Valle de los Tumbaos, pero en mas intimista...
(bueno basta coñá ) : Perfecto (es que soy un brutalista hormigonista )

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Del tirador a la ciudad

Sobre el blog

Del tirador a la ciudad. Ése era para Mies van der Rohe el ámbito de su oficio. La arquitectura, como la sanidad o la educación, nos afecta a todos. Puede también fascinarnos. Como todo informador, me valdré de lo que creo saber. Trataré de no enmascarar lo que ignoro.

Sobre el autor

Anatxu Zabalbeascoa

La periodista e historiadora escribe sobre todas las escalas de la arquitectura y el diseño en El País y en libros como The New Spanish Architecture, Las casas del siglo, Minimalismos o Vidas construidas, biografías de arquitectos.

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