Creerse o no creerse la oficina doméstica

Por: | 22 de junio de 2012

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 Salas de reuniones pequeñas (2)_baja

La domesticación de la oficina empieza por que alguien se la crea. Que lo hagan los jefes marca la diferencia. Pero corre el riesgo de parecer increíble y los empleados pueden recelar. Que lo ejerzan y demuestren estos es lo que la hace posible. Los diseñadores de Stone Designs han puesto en práctica esa idea en los despachos que han diseñado para el grupo Ymedia en Madrid.

Domesticar la oficina no significa acudir al trabajo en zapatillas (de andar por casa), significa estar cómodo en el despacho –que es casi impensable en los tiempos que corren-, pero también tratar ese despacho como una casa propia manteniéndolo cuidado, reparado, incluso ordenado. En el interior de estas oficinas domina la madera de roble –que es clave para la calidez y el ambiente doméstico del lugar- mientas los usos están apuntados y subrayados con telas de colores. Así estas oficinas son cálidas y desenfadas, porque no marcan las jerarquías de los empleados, e informales, porque están decoradas con colores intensos. Pero está claro que nadie va en zapatillas. Esto es una casa en día de revista: cercana, fresca y pulida. A la hora de domesticar el trabajo, el referente doméstico es la casa cómoda pero perfecta. Conviene no confundir informalidad con desorden ni desastre con confianza. Al fin y al cabo, el marco puede sugerir confianza, pero no la concede. Son las personas las que generamos ese tipo de sensaciones.

Para relajar el ambiente de trabajo, los diseñadores de Stone Design tomaron como referente la organización de un pueblo imaginario en el que, a pesar de las diferencias entre callejas y avenidas, todo está conectado. Ese paisaje organizado convierte a la oficina en “un lugar intuitivo donde el lado emocional va de la mano del lado funcional”, explican Cutu Mazuelos y Eva Rego.

Con todo, más como en una casa que como en un pueblo, en estas oficinas la jerarquía está presente pero disimulada. Así, todas las mesas son de roble macizo. El office es el corazón de la oficina y estores de colores sirven para aislar o recoger un puesto de trabajo. No es la revolución de las formas sino la de las relaciones que hacen posibles esas formas lo que crea vanguardia en un interior, parecen querer decir los diseñadores. También la decoración es democrática. Un muro –real- muestra en la recepción la foto favorita de cada uno de los trabajadores: ya saben, del perro al niño, de la Virgen de Fátima a George Clooney. A cambio de tanta expresión creativa, los trabajadores mantienen sus puestos limpios.

La teoría común entre diseñadores y clientes es  que “el bienestar de tus trabajadores se refleja en el éxito de tus clientes”. Y en este despacho lo que termina por hacer creíble el mensaje son los adjetivos que acompañan la elección de los materiales: pocos y sencillos.

 Precio final: 400 €/m2

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Hay 12 Comentarios

Domesticidad, su sinónimo es la mansedumbre. Y en la mansedumbre siempre hay algo oculto y perverso como la sumisión y la docilidad.
Me produce rechazo que el espacio privado donde nuestras vidas adquieren sentidos trascendentes y donde nos reinventamos una y otra vez, pierdan ese sentido de intimidad y conciliación. Que de una manera artificiosa se transforme en un implante escénico, cargado de más o menos de metáforas y guiños, para ambientar la domesticidad del trabajo .

Dice Xavier Xust e Ignacio Paricio, en un libro publicado sobre la vivienda contemporánea, que ésta (la vivienda) es un artefacto conservador que se presta poco al cambio.
Aún así la vivienda está enraizada en nuestra cultura como espacio de protección y descanso. Es nuestro espacio construido sobre la base de una certidumbre. Aunque esta certidumbre fuera puesta a debate desde la Exposición Intertanional Centrury Progress de Chicago de 1933 con los modelos de las casas de cristal.
Pero así y todo, la privacidad y la domesticidad son fenómenos que se contraponen y al romper sus fronteras nuestras vidas se reconstruyen bajo formas nuevas de incertidumbre subsidiarias de los nuevos modos de la organización del trabajo.

Escenificar esta subsidiariedad a 400 euros/m2 es muy fuerte.

...se puede trabajar, vivir, habitar con este techo?

¡Yo quiero trabajar en una oficina como esta! Ya es hora de que se empiecen a realizar en España diseños para oficinas que salgan del típico y aburrido “copia y pega” ya normalizado, creando sólo espacios fríos en los que en vez de trabajar te dan ganas de cortarte las venas. Los empresarios se tienen que dar cuenta del cambio positivo y radical que el diseño de un espacio puede efectuar sobre las personas, no conozco a nadie que trabaje en esta empresa, pero, sin duda alguna, seguro que trabajan con mucho más ánimo y pasión que si estuvieran en una normalucha.

Felicito a Stone Designs por la creación de los espacios y a la empresa Ymedia por apostar por un diseño vibrante.

El detalle de los separadores de las mesas y las casetas me parecen increíbles.
Por cierto, soy fan de Jose.

Son bastante alegres, con aspecto casero.

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Desde luego es que alguien sea capaz de criticar de forma tan categòrica un proyecto de tanta envergadura y calado, con tres sencillas fotos del mismo. Yo lo he estado ojeando en su web, y creo que lo que se explica en el artículo, refleja perfectamente la idea de que la preocupaciòn principal fue siempre la del bienestar de los trabajadores y la de generar un ambiente acogedor e inspirador.
La verdad, creo que lo consiguen con creces y sin estridencias.
El problema es que hay mucho iluminado, que en internet encuentra su hueco para decir lo que a nadie le interesa escuchar...

Y si resulta que si se ha centrado en las personas y el resultado de ese análisis es que esas personas les gusta la luz y el color ...dado que son una empresa de publicidad parece lógico...

Unas oficinas , grisesno convierten a las personas en seres grises...pero creo que será más agradable una ambiente así ( manteniendo la eficiencia claro está ) que un sitio monocromático , oscuro y gris....aunque claro todo depende de los gustos de cada uno...

¿Cómo sería lo inverso a domesticar la oficina? 'oficinar la domus'? Llevarse el trabajo a casa vaya... El proceso inverso debería encontrarse con éste en algun punto intermedio, no? Eso ya ocurre. Y no pasa por cambiar el gres por un suelo técnico; llenar la casa de flexos y grapadoras o poner impresoras en la cocina. Cambiar el pladur por madera de roble; las sillas barcelona por sillones de colores presutamente acogedores (mi casa no tiene colores así, y las de mis amigos, tampoco); sistematizar la apropiación de la mesa de trabajo con un muro de las lamentaciones lleno de fetiches; incluso comparar la organización del espacio con la de un pueblo imaginario; són usos de una simbología del hogar que poco se acercan a un espacio mas democrático o, simplemente, mas 'casero'. Si, al fin y al cabo, el marco no sugiere confianza, y son las personas las que generan ese sentimiento, porque tanto empeño en diseñar un espacio respecto a la forma y el color, y no respecto a las personas y sus actitudes o costumbres? Me parece una muy buena representación a una idea mal pensada.

Son GENIALES!! Además he visto el resto de imagenes de la oficina en su pagina web y he flipado!!
Yo encantada de trabajar alli!!

ME ENCANTA!!! Ojalá todos los lugares de trabajo fueran así.

Qué cosa más poco práctica, además de fea. Parece una guardería. Eso no es domesticar la oficina, es otra cosa.

muy bueno... ME ENCANTA ojala pronto se den cuenta de que un buen ambiente en el trabajo es lo más importante para conseguir un exsito de la empresa, y los empresarios opten por hacernos la labor más cómoda , ya que por exprimir más no se consigue más jugo....

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Del tirador a la ciudad

Sobre el blog

Del tirador a la ciudad. Ése era para Mies van der Rohe el ámbito de su oficio. La arquitectura, como la sanidad o la educación, nos afecta a todos. Puede también fascinarnos. Como todo informador, me valdré de lo que creo saber. Trataré de no enmascarar lo que ignoro.

Sobre el autor

Anatxu Zabalbeascoa

La periodista e historiadora escribe sobre todas las escalas de la arquitectura y el diseño en El País y en libros como The New Spanish Architecture, Las casas del siglo, Minimalismos o Vidas construidas, biografías de arquitectos.

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