Del tirador a la ciudad

Sobre el blog

Del tirador a la ciudad. Ése era para Mies van der Rohe el ámbito de su oficio. La arquitectura, como la sanidad o la educación, nos afecta a todos. Puede también fascinarnos. Como todo informador, me valdré de lo que creo saber. Trataré de no enmascarar lo que ignoro.

Sobre el autor

Anatxu Zabalbeascoa

La periodista e historiadora escribe sobre todas las escalas de la arquitectura y el diseño en El País y en libros como The New Spanish Architecture, Las casas del siglo, Minimalismos o Vidas construidas, biografías de arquitectos.

Arquitectura para no quedar descolgados

Por: | 08 de octubre de 2012

 

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En la mitad de la cuarentena, los tres socios barceloneses de BOPBAA, Josep Bohigas, Francesc Pla e Iñaki Baquero, han defendido siempre que su trabajo consistía en continuar, "en entender que algo ya había empezado antes de tu llegada”. También que es importante saber que viene otro detrás de ti. Así, en ese proceso siempre cambiante, temporal y de colaboración que es para ellos la arquitectura, entienden la ciudad como suma. Lo contaban en este mismo blog: su imagen de la profesión es la de alguien que sale de entre el público para sumarse como músico a una sesión de jazz. Autores de la ampliación del Museo Thyssen en Madrid o de la recuperación del emblemático café-teatro El Molino de Barcelona, con la intención de sumar siguen trabajando. Pero las cosas también se han puesto difíciles para ellos.

 

 ¿Hasta dónde están dispuestos a sacrificar para poder hacer arquitectura?

Lo vamos descubriendo día a día. No creemos haber rebasado ninguna frontera irreversible, pero lo que antes era difícil de imaginar (sobre todo en cuestiones de honorarios) hoy es casi un punto de partida. Estamos atentos a nuestro entorno para adaptarnos tan rápido como podamos para no quedar descolgados. No importan tanto los sacrificios como la adaptación a los cambios.

 

¿Cómo está organizado el estudio?

La organización va adaptándose a los cambios a una velocidad que casi no nos permite describirlo. Hace un año nos organizábamos como hace siete: con socios, asociados, colaboradores de proyecto, colaboradores de despacho y becarios. Incluso contábamos con ¡maquetistas! Hoy nos parecemos a nuestro propio despacho de hace quince años. Tres socios, un asociado, una secretaria y un equipo de colaboradores internos y externos que se ajustan proyecto a proyecto.

 

¿En cuántos proyectos trabajan ahora mismo?

En una docena de proyectos de distinta índole, escala e intensidad. Unos pocos son concursos ganados que estamos ejecutando -como el Museo Marítimo o el Centro Cultural El Born y que, en ese sentido, son como los de toda la vida.  Otros son de nueva generación, mal formulados y muy, muy mal pagados pero que te parece que pueden ser interesantes, como una serie de proyectos que estamos realizando en Brasil, donde la distancia multiplica la incertidumbre y el riesgo  y muchos son inversiones proactivas que no tenemos ni idea dónde nos llevaran, pero que sin ellos no nos quedaría esperanza, como son el trabajo que hacemos en urbanismo efímero, o las colaboraciones con otros colectivos en temas sociales como el ambicioso proyecto de “Piso Piloto” para la ciudad de Medellín, en Colombia.

 

¿De qué viven y cómo, de dónde sacan el dinero para pagar las facturas?

Desde que fundamos BOPBAA acarreamos una póliza de crédito, no ha habido manera de sacársela de encima... Que nunca hayamos estado intervenidos se debe a una lucha ingente por cobrar retrasos y deudas acumuladas y porque tratamos de adaptar al máximo los gastos de producción a la miseria de honorarios que se avecinan. Resistimos, como hemos hecho siempre, dando liebre por gato, que aunque deficitaria, es la única manera que sabemos responder, con la confianza de que un buen trabajo te lleva a otro... solo que hoy nos acompaña la amenaza fantasma de que esto se acaba.

¿Cuántos trabajos realizan para poder realizar arquitectura?

Incluso cuando las cosas iban mejor teníamos una idea muy amplia del trabajo del arquitecto. Construir, lo que se dice construir, no ha sido nunca el todo de nuestro quehacer diario. Hoy luchamos por hacer y por poder seguir viviendo de las cosas que pasan en el despacho. Si son arquitectura, ideal, pero pretendemos mantener el estudio produciendo cosas se llamen como se llamen… como hace quince años.

 

¿Qué tratan de conseguir?

Encargos de interés o que podamos transformar en interesantes.

 

 ¿Es más fácil afrontar la situación actual como grupo o individualmente?

No tenemos una respuesta muy elaborada. Como esto nos ha pillado organizados, pensamos en no desmontar lo que tenemos, con la creencia de que juntos podemos arriesgar mejor y divertirnos más…  El problema es que a medida que la situación ha empeorado, nuestro trabajo se ha multiplicado, asumiendo más por menos, o más con menos. El riesgo es que en este contexto estresante, no quede tiempo ni para elaborar nuevas estrategias.

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AMPLIACIÓN DE EL MOLINO, BARCELONA. FOTO: EVA SERRATS

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Un arquitecto que hacía algo más que su trabajo

Por: | 05 de octubre de 2012

 

 Portada del libro sobre JOAQUÍN ORTIZ

Cubierta de libro Joaquín Ortiz, un arquitecto racionalista de Higinio del Río Pérez (Hércules-Astur ediciones)

 

Joaquín Ortiz fue un arquitecto racionalista. Y una persona racional. Como arquitecto racionalista poco pudo construir en el pueblo asturiano en el que trabajó, Llanes, y bastante contribuir en lugares donde se apreciaba la construcción con pocos medios como Santo Domingo –tras exiliarse en 1940, después de pasar por los campos de concentración franceses de Argeles- o Venezuela, después. De su racionalidad personal, sin embargo, dio muestras toda su vida: evitando la destrucción del retablo de la iglesia parroquial –mientras militaba en el lado republicano-, salvando la vida a personajes de la derecha –durante la Guerra- o dando clases gratuitas, de geometría y matemáticas, durante el tiempo en que fue arquitecto municipal de Llanes.

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El tiempo en el espacio

Por: | 03 de octubre de 2012

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FOTOS: Adriá Goula

Con el paso del tiempo, todo edificio se convierte en una arquitectura a capas. En una casa, esa acumulación se extrema y los usos terminan por dibujar paredes y espacios que desdibujan la arquitectura original. Un pasado desordenado pero muy visible fue lo que se encontraron Pere Buil, Jordi Fornells y Toni Riba, la cabeza visible del estudio Vora Arquitectura, cuando tuvieron que intervenir en un piso del corazón de Barcelona.

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Acercarse a la gente y entregarse a la ciudad

Por: | 01 de octubre de 2012

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Fotos: Pedro Pegenaute

Tradicionalmente, la belleza de un puente o de una pasarela se medía por su esbeltez y por la finura del ajuste entre estructura y construcción. A estos factores formales se ha unido siempre la oportunidad de dicho puente (es decir la necesidad de cubrir un vacío o la urgencia de comunicar dos puntos). Ahora, cada vez más, adquiere importancia en el diseño de las pasarelas la  reorganización de los recorridos urbanos que ofrecen los puentes.

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El País

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