Del tirador a la ciudad

Sobre el blog

Del tirador a la ciudad. Ése era para Mies van der Rohe el ámbito de su oficio. La arquitectura, como la sanidad o la educación, nos afecta a todos. Puede también fascinarnos. Como todo informador, me valdré de lo que creo saber. Trataré de no enmascarar lo que ignoro.

Sobre el autor

Anatxu Zabalbeascoa

La periodista e historiadora escribe sobre todas las escalas de la arquitectura y el diseño en El País y en libros como The New Spanish Architecture, Las casas del siglo, Minimalismos o Vidas construidas, biografías de arquitectos.

Hal Foster, la arquitectura, el arte y el bien público

Por: | 07 de marzo de 2014

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Enric Jardí

 

La crítica implica presunción de autoridad, “un anacronismo en un mundo que pasa de ella”. Con todo, el historiador Hal Foster (Seattle, 1955) la elije frente a “la pasividad de la razón cínica”. Así, desde el cuestionamiento que le llevó a fundar la revista October o a escribir libros como El retorno de lo real o Diseño y delito  (Akal) indaga ahora en la arquitectura que juega a ser arte y viceversa: en el papel de la arquitectura en la reformulación de las artes.

¿Cuál es la consecuencia de la invasión del espacio de la arquitectura?

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Limpieza con poso

Por: | 05 de marzo de 2014

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 FOTO: Fernando Alda 

 

La idea detrás de esta enoteca sevillana es unir contrarios: tradición y pureza, arraigo y limpieza. Los arquitectos resolvieron esa paradoja trabajando con materiales nobles en un contenedor oscuro.

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La no ciudad

Por: | 03 de marzo de 2014

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¿Cuánto cortoplacismo se le puede inyectar a una ciudad hasta que deja de ser ciudad? ¿Cuánto se tiene que despreciar hasta dilapidar su identidad?¿Cuántos centros comerciales necesitamos los ciudadanos y cuánto están dispuestos a comprar los turistas en los parques temáticos urbanos que reproducen, una y otra vez, las mismas marcas?

Escribió Walter Benjamin que habitar significa dejar huellas. Pero hoy, entusiasmados por lo novedoso, las ciudades se hacen más arrasando que dejando huellas de nuestro paso por ellas. Ese sistema puede tener un rédito económico (inmediato), pero las pérdidas resultan irreparables. Borrar el pasado implica, en realidad, empezar a borrar el futuro.

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El País

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