¿La mejor escuela de arquitectura del mundo?

Por: | 12 de mayo de 2014

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“La educación superior ha evolucionado. Y nosotros también”.  Las frases formaban parte del último discurso a la comunidad universitaria que hizo Álvaro Rojas (1953), el rector de la Universidad de Talca, en el centro de Chile. Al final, las grandes iniciativas dependen de la perseverancia de unas pocas personas. Y puede que Rojas, que fue Ministro de Agricultura y Embajador en Alemania además de rector de la misma universidad que ahora gestiona durante 15 años, sea una de ellas. Como director de la Escuela de Arquitectura, y responsable de la formación de algunos de los proyectistas que deberán construir el planeta futuro, puso a Juan Román que, desde la modestia y desde el realismo se empeñó en enseñar a construir con pocos medios para levantar la mejor escuela de arquitectura del mundo. Así, en Talca, más que crear un nuevo modelo, decidieron eludir modelos existentes. El resto llegaría por añadidura.

 

Juan Román lo recuerda como no sucumbir a “la tentación de conservar y adorar lo que se tiene para entregarse al placer de dejarlo caer e inferir, a partir de los trozos repartidos en el suelo de la escuela, por dónde hay que seguir”. Lo explica en el libro Talca, cuestión de educación (Arquine), que recoge un buen número de proyectos realizados por alumnos y profesores del centro “trabajando con lo que hay”, la marca de identidad de la escuela. Ese partir de lo poco y trabajar con los recursos disponibles en cada lugar pasa por recoger piedras o troncos y es una decisión política y poética a la vez que termina por determinar el tipo de proyectos que realizan y por dotarlos de una cualidad matérica que los arraiga y de un azar constructivo que desarrolla el ingenio de los estudiantes.

Para formar profesionales capaces de oficiar, innovar y operar, Román ideó un programa dividido en 10 semestres en el que cada alumno debía realizar (construir) 10 proyectos. Se trata de saber diseñar y de saber construir. La idea es que el diseño dependa de los pocos medios disponibles. Por lo tanto, llegan primero las posibilidades y luego se planifican las ambiciones. Cuatro talleres (Materia, Cuerpo, Obra y Titulación) organizan los estudios. Con la titulación uno no solo puede firmar un proyecto, los alumnos terminan sabiendo ya construir. Y con la capacidad de ver, en los desechos, materiales constructivos.

Guiado por el profesor Eduardo Castillo, Diego Parra aprendió de los artesanos que tienen por oficio fabricar ladrillos y, como proyecto de final de carrera (Taller de titulación) levantó un horno de ladrillo artesanal invertido. 

Los alumnos de de Juan Pablo Corvalán, Andrés Maragaño, el propio Román, German Valenzuela y Blanca Zúñiga trabajaron con durmientes de madera, troncos, sarmientos, gravilla y piedras que encontraron en el pueblo de Curtiduría, en la región chilena del Maule, no lejos de donde se encuentra la Escuela. Allí, vieron que, a pesar de rondar los 3.000 habitantes, Curtiduría era un pueblo sin plaza. A partir de esa carencia  comenzaron a pensar . Y, fieles a su manera de trabajar “con lo que hay” que identifica el quehacer de la escuela, buscaron in situ, en Curtiduría, desechos de la labor agrícola disponibles para confeccionar muestras de pavimentos, cubiertas, pérgolas y paramentos con los que poder, al final, levantar la nueva plaza del pueblo.

 

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Hay 6 Comentarios

Vaya, la arquitectura está finalmente descubriendo precisamente aquello que, durante siglos, nunca fue considerada "arquitectura": la construcción popular; o "la arquitectura sin arquitectos", como decía Rudowsky. Muy interesante. Gracias.

Acá en Quito tuvimos la oportunidad de conocer algunas de las obras realizadas por alumnos y profesores de esta universidad y realmente que fue novedoso e interesante lo presentado como parte de la última Bienal de Arquitectura de Quito. Esta es una arquitectura para la realidad mundana de nuestro planeta.

Gracias por este post, ahora a reflexionar.
https://www.facebook.com/thinkingofcolorsarchitectureinteriordesign?ref=ts&fref=ts
http://thinkingofcolors-architecture.blogspot.com.es/

Ese es el espíritu de la arquitectura en Chile: construir con lo que hay y para lo que hay. Lo que hay más que en ningún sitio son terremotos, y también tienen mucha madera. Lo que no hay es demasiado dinero. Para las construcciones modernas, hormigón y acero. Ningún edificio se derrumba. Ojo, que las construcciones que dejamos los españoles allí aguantan muy bien, de quitarse el sombrero, pero no tan bien. Es cierto que son más viejas. Para la construcción tradicional, madera. Las casas de madera ni se derrumban (que no se derrumbe significa que no se pierden vidas, y esa es la prioridad) ni sufren desperfectos. También tienen alerces en su Patagonia, con una madera impermeable e imputrescible en miles de años (literal), y con tejas de alerce cubren las casas y ya tienen una fachada inmortal por mucho que llueva (y allí llueve muchísimo). En algunos sitios (Chiloé) a veces tienen que mover la casa, por ejemplo porque el que la tiene es el recién casado y hay que llevarla cerca de donde vive la recién suegra, al otro lado del fiordo: no hay problema, que para eso construyen sus casas con la madera que tienen y con alerce de manera que la casa se la puedan llevar con ayuda de los vecinos y unos bueyes: es la minga (la minga, minga, no la minga la otra): https://www.youtube.com/watch?v=Gv5lOiz7FLE Lo del fiordo es porque además las casas flotan
https://www.youtube.com/watch?v=dr0osSlX1S0

No sé si será la mejor escuela, pero sí la más divertida y práctica.

La mejor no lo se...Pero mejor que la politecnica de Zurich o de Lausanne, rotundamente, si. Lugares exclusivos, donde se fabrican exclusivamente egos disproporcionados y competitivos.
EXCELENTE ARTICULO.
Ziggie Primero
( inventor del movimiento anti-arquitectonico FLAS y reconocido por su madre como el mas guapo del pueblo.)

Muy buen articulo, las obras realizadas, son de alto nivel, donde se aprecia la magia del arte

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Del tirador a la ciudad

Sobre el blog

Del tirador a la ciudad. Ése era para Mies van der Rohe el ámbito de su oficio. La arquitectura, como la sanidad o la educación, nos afecta a todos. Puede también fascinarnos. Como todo informador, me valdré de lo que creo saber. Trataré de no enmascarar lo que ignoro.

Sobre el autor

Anatxu Zabalbeascoa

La periodista e historiadora escribe sobre todas las escalas de la arquitectura y el diseño en El País y en libros como The New Spanish Architecture, Las casas del siglo, Minimalismos o Vidas construidas, biografías de arquitectos.

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