Otros arquitectos: la fuerza de los 1.000 millones sin casa

Por: | 22 de agosto de 2014

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La arquitecta Joan MacDonald (Santiago de Chile, 1940) eligió el camino atípico de los clientes que no tienen con qué pagar. Fue una rara avis en la Escuela de Arquitectura donde estudió hasta que el profesor Fernando Castillo le dijo que quizá ella se estaba centrando en lo que debía ser. Y la apoyó. Desde joven ha combinado el trabajo en los tugurios con la teoría. Pero fue la fundación laica SELAVIP la que la llevó a viajar por el mundo para ayudar a mejorar las viviendas de los más pobres. De eso hace cerca de dos décadas.

MacDonald explica que darle techo a una familia da más satisfacción que levantar un rascacielos. Pero también cuenta que en cada lugar del mundo trabajan con un objetivo. En Perú, por ejemplo, les piden tiza, para marcar el territorio: una vez acotado, pasan dos años hasta que les obligan a abandonarlo. Se trata de ganar tiempo. En Sudán les piden metal: los campamentos cubiertos de telas o plásticos eran quemados por las noches cuando había que desalojar. Opina que, en América Latina, el poder de los más débiles para permanecer en las ciudades es poco. “Hay una escasísima tolerancia a la diversidad”. Y explica por qué el fundador de SELAVIP, Josse van der Rest, está en contra de comprar tierra: “sentimos que ceder la tierra es una responsabilidad del Gobierno. Apoyamos que la gente incluso... invada terrenos. Josse lo explica muy claro. La tierra está tan cara porque los mismos pobres han pagado sus impuestos y con eso se han hecho las infraestructuras y ha aumentado el coste de la tierra. Los pobres han financiado una plusvalía que ahora les impide ocupar la tierra. Es muy injusto que no puedan acceder a ella. No tenemos ningún problema moral en que se produzca la toma de tierra. Pero somos conscientes de que en muchas ciudades vivir en un terreno ilegal pone a los pobres en una situación de vulnerabilidad. Como dice Josse, "el pobre o vive fuera de la ley o muere dentro de la ley".

Así, MacDonald lleva décadas siendo una arquitecta de emergencia. Cuenta que su fuerza son los 1.000 millones de personas sin casa. “Si están organizados, se hacen oír. En general, los Gobiernos, en las grandes ciudades asiáticas donde hay mucho tugurio, están abiertos al diálogo”. Eso la hace ser optimista. Pero no se engaña: “Por otro lado está la fuerza inmobiliaria, que es potente, engañosa y terrible. Los engañan con lo que les van a ofrecer. Se aprovechan de ellos. Pero ahí es donde tienen un hueco los profesionales y la gente comprometida, que debe advertirles: ojo, les están prometiendo algo que no va a poder ser”. Eso hace ella: hablar, negociar, advertir, motivar, dar esperanza y repartir apoyo, información y, cuando puede, recursos.

 

 

 

 

 

 

 

Hay 6 Comentarios

Por cierto. Respecto al comentario anterior. No conozco a nadie que consiga vivir sin pagar impuestos. Consumir implica pagar impuestos. Sí o sí.

Y ahora que recuerdo mejor, con las "soluciones habitacionales" no es el gobierno el que hace cada casa, sino que los que reciben la ayuda son quienes se encargan de construirla.

Recuerdo haber leído una entrevista que le hiciste a esta señora hace unos pocos años. Creo que esta entrada es un resumen de aquella entrevista. Me llamó mucho la atención porque estaba en Chile y un matrimonio amigo andaba solicitando una "solución habitacional" (que el gobierno les diera una casita). Aquello era un desastre pero, mal que bien, en Chile es posible que te provean de una vivienda si tienes la verdadera necesidad y reunes ciertas condiciones. Joan MacDonald fue política, y me pregunto si salió de ella la idea de las "soluciones habitacionales".

Cuando leo historias de arquitectos que realizan este tipo de trabajo, después de generar mi más sincera admiración y cierta envidia de ver que hay gente mucho mejor que uno mismo me pregunto cómo podría realizar una labor similar y es entonces cuando pienso "¿de qué viven?, ¿cómo puede uno vivir y trabajar (que también cuesta dinero) sin cobrar?

Mientras tanto, bienvenidas todas las opciones altruistas, mas si dejan huella arquitectónica

Hola, apuntar que el umbral de pobreza de cada parte del Mundo es distinto, y que en España, las personas que se encuentran por debajo de este umbral, creo no aportan nada, no pagan impuestos, y por lo tanto, no son responsables del incremento de los precios del suelo. La toma de tierra que sea publica, no privada (entiéndase lícitamente obtenida), una injusticia no debe corregirse con otra. Y en mi modesta e inculta opinión, podemos luchar y aportar recursos para una vivienda digna para todos, de la misma manera que una escolarización de menores, un pozo en una aldea, una formación profesional, etc, no pararíamos, pero lo que yo creo que habría que luchar es por cambiar el concepto de Sociedad, las personas van a la ciudad en busca de solucion rápida de su problema, acuciados por el hambre y porque lo que se consiga siempre será poco, queremos mas, si fuésemos capaces de convencernos de la AUTOSUFICIENCIA, la gente no emigraría, es mas fácil serlo en el ámbito rural, pero ¿Quien se conforma con comer? Por otro lado, ¿Quien dignifica la vivienda?, en la actualidad, es la propia Sociedad quien lo hace y en base a unas comparaciones de necesidades básicas y de comodidades, para mi, agua corriente, electricidad y unos metros cuadrados minimos, para otros, la electricidad sobraria, otros no vivirían sin WIFI, por cierto, y que sirva de ejemplo de las escalas de valores, este verano a la hora de elegir apartamento para pasar unos días de DESCANSO, era mas importante la WIFI que si nos teníamos que llevar un colchón inchable para dormir (descansar). ¿Para quién y como es una vivienda digna? Para quien conteste, ¿Mañana seguirá pensando lo mismo? Por ultimo, ¿1.000 millones de personas pueden cambiar la forma de pensar de la Sociedad o es mas fácil exigir y que te lo den hecho? Quizás me desvío mucho.

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Del tirador a la ciudad

Sobre el blog

Del tirador a la ciudad. Ése era para Mies van der Rohe el ámbito de su oficio. La arquitectura, como la sanidad o la educación, nos afecta a todos. Puede también fascinarnos. Como todo informador, me valdré de lo que creo saber. Trataré de no enmascarar lo que ignoro.

Sobre el autor

Anatxu Zabalbeascoa

La periodista e historiadora escribe sobre todas las escalas de la arquitectura y el diseño en El País y en libros como The New Spanish Architecture, Las casas del siglo, Minimalismos o Vidas construidas, biografías de arquitectos.

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