Una idea, un cajón y 20 años: diseño de larga maduración

Por: | 17 de septiembre de 2014

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FOTO: Miguel de Guzmán/ Imagen Subliminal

Este galán de noche de nogal macizo, acero inoxidable y bandeja forrada de piel de cordero no es nuevo, pero lleva 20 años incubándose. La rotunda y flexible estructura de una espina dorsal fue la primera idea para realizar el perchero. Los primeros croquis con ese diseño del arquitecto Jorge Gomendio Kindelan se quedaron durante 11 años en un cajón. Luego, en 2004, el proyectista madrileño hizo una primera maqueta. Y le dio proporciones. También buscó un fabricante y llegó hasta la aldea austríaca de Schwarzach, “donde maestros ebanistas llevan generaciones trabajando con maderas macizas”. Después de varios prototipos, Galán ha dado con su momento. Se empezó a fabricar a finales del año pasado. Sucedió así.

Gomendio, que tras estudiar en la Architectural Association de Londres trabajó cuatro años para Norman Foster, abrió su propio estudio en 1995 y en 2010 inició una colaboración con Herzog & de Meuron. Fue ese trabajo –consistente en diseñar la distribución interior y el mobiliario de varios de los despachos de la torre del banco BBVA que los suizos están construyendo en Madrid- lo que le llevó a rescatar el galán de noche. Él cuenta que “la escala de detalle de ese trabajo le llevó a retomar la idea” y a fabricarlo en serie, pero a mano. Con cuidado artesano, tras dos décadas de maduración. Así, el mueble es poco más que un gesto. Por eso, la madera elegida para realizarla pertenece a la de piezas en las que aparece el inicio de la veta desde el centro.

El arquitecto asegura que su perchero, que mide 1,85 centímetros y pesa 10 kilos, es una “escultura funcional” fabricada a mano con materiales naturales, como el nogal macizo acabado con aceite, que aportan calidez. La bandeja y las zonas en contacto con las manos del usuario tienen la superficie recubierta de piel de cordero europeo, sin tinte. El resto será cuestión de más tiempo: el  paso de los años y el uso de la pieza irán dotándola de una pátina propia. 

El galán de noche Galán, producido por la fábrica Feldkircher, ha recibido este año el Interior Innovation Award otorgado por el Consejo Alemán de Diseño.

Precio de venta al público: 3.550 euros. Fabricante: Hubert Feldkircher. Schwarzach. Austria

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Hay 6 Comentarios

Tengo un galán de noche, de hace unos 70 años, técnicamente perfecto. Por supuesto no tiene tornillos made in Ikea, ni espejito, pero sí unas barras nítidas para colgar pantalones y otras inferiores para el calzado, amén de la pequeña y suficiente bandeja y la percha ahormada para chaquetas. Es de caoba y jamás ha habido que volverlo a barnizar. Creo que hay objetos que ya están suficientemente inventados. No todos, pero algunos sí.

Voy a ser pesado porque lo soy. Para mí que quien ha diseñado ese marciano no ha usado nunca un galán de noche. A ver, ¿para qué el espejo? Si es un hombre, ¿se va a afeitar ahí? Si es una mujer, ¿se va a desmaquillar delante? La cosa es simple y el material es bueno, pero no es ya que sobren las tuercas en plan ikea, es algo más. ¿Qué pasa con los pantalones? ¿O con la falda? ¿O con el vestido? ¿De dónde se cuelgan esas cosas? Irán al suelo.

Un galán de noche es una percha con patas y una bandeja. Este además tiene un espejo al que le veo poca utilidad. Para mí, no cuesta lo que vale. No me gusta. Pero, bueno, somos sujetos así que tenemos que ser subjetivos. Si fuéramos objetos seríamos objetivos y no habría discusión. Me gustara o no, le daría mérito a quien idease algo nuevo, y quizá más aún a quien fuera capaz de pensar algo práctico simplificando aún más algo que de por si es simple. Ayer me dijeron que se murió un señor de Zamora que hacía cántaros de mimbre. Creo que era el último. No lo conocí, pero sí a su padre, que también los hacía. Hay que pensarlo dos veces. Con ramillas de sauce hubo una vez artesanos que hacían cántaros, que sirven para contener agua. ¡Y no se salía! Más aún, se evaporaba por las paredes y así el agua está siempre fresca, como en los botijos. Eran objetos preciosos. Al padre (siento no recordar su nombre) le quise comprar uno y me lo regaló. Simplemente, no podía dejar de ser artesano ni aún siendo un anciano que ya casi ni veía. Quizá hay que ser maduro para pensar ese tipo de piezas, no sé, pero hay que ser Maduro para comprarlas (perdón, venezolanos, ya sabéis que es broma).

La madurez que se tiene que aquirir para llegar a pensar este tipo de piezas lo valen.

Dan ganas de comprarse dos.
El diseño me recuerda al de los marcianos de la primera "La Guerra de los Mundos".

De este tipo de muebles, siempre me asombran dos cosas, la Capacidad Creativa y su Precio, quizas se vende ARTE...

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Del tirador a la ciudad

Sobre el blog

Del tirador a la ciudad. Ése era para Mies van der Rohe el ámbito de su oficio. La arquitectura, como la sanidad o la educación, nos afecta a todos. Puede también fascinarnos. Como todo informador, me valdré de lo que creo saber. Trataré de no enmascarar lo que ignoro.

Sobre el autor

Anatxu Zabalbeascoa

La periodista e historiadora escribe sobre todas las escalas de la arquitectura y el diseño en El País y en libros como The New Spanish Architecture, Las casas del siglo, Minimalismos o Vidas construidas, biografías de arquitectos.

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