El arquitecto como guía

Por: | 18 de diciembre de 2014

 

Alejandro Aravena durante su reciente Ted Talk en Brasil

 

“La respuesta podría venir de las favelas. Puede que no sean el problema sino la solución”. El arquitecto chileno Alejandro Aravena habla de construir con la rapidez que exige el ritmo de crecimiento del mundo. Habla de solucionar la ecuación entre escala, velocidad y escasez para dar respuesta a los mil millones de personas que viven bajo el umbral de la pobreza.

En esta más que recomendable charla de 15 minutos, Aravena sintetiza algunas de sus ideas fundamentales: desde las viviendas incrementales -en las que los ciudadanos parten de una casa de 40 metros que puede llegar a doblar su espacio dependiendo de las necesidades y circunstancias económicas de los diversos ocupantes-, hasta la reivindicación de incluir a la comunidad en la toma de decisiones. De lo que Aravena habla no es sólo de una cuestión ética, es, en realidad, puro pragmatismo. “El diseño participativo no es un asunto hippy y feliz”, ilustra, pero pone sobre la mesa los problemas reales de la gente. “Nada es peor que contestar bien la pregunta incorrecta”, dice.

“Con el diseño correcto la sostenibilidad no es más que rigor y sentido común”, apunta también a propósito de la preparación para futuros tsunamis que le encargaron a su estudio, Elemental, tras el terremoto y el tsunami que sacudieron la ciudad de Constitución, en el sur de Chile, hace algo más de cuatro años. Su propuesta fue recuperar la costa, destruir la construcción cuando hiciera falta y esponjar el terreno con un bosque-parque perimetral capaz de absorber el agua cuando esta llegue de nuevo. Entre tanto: la costa convertida en espacio público.

Entregándoles a los ciudadanos “la mitad de una buena casa” en lugar de una pequeña vivienda. -¿Qué mitad? “La que no pueden hacer solos”- o desechando las fachadas acristaladas para recuperar iluminación y ventilación desde un patio interior, Aravena hace algo más que utilizar la lógica y cargar de sentido su trabajo. Lo que este proyectista defiende es, en realidad, la figura del arquitecto como guía. Ese es el gran reto de la disciplina para el siglo XXI: mejorar no solo la cara de las ciudades sino también la vida de sus habitantes.

 

 

Hay 4 Comentarios

FUCKN
TED

“Nada es peor que contestar bien la pregunta incorrecta”. Qué cierto.
Lo del "diseño participativo", "viviendas incrementales", "la mitad de una buena casa" e incluso "soluciones habitacionales"... buf, vaya lenguaje. Hace tiempo que estas cosas se están haciendo en Chile. Las palabras no me suenan bien, pero los hechos sí. No sé si es la mejor solución, pero lo parece y se está ensayando. Al menos, a los chilenos, en general, les gusta la idea, que ha aplicado allí tanto gobiernos de derechas como de izquierdas. En último término, son ayudas sociales. A la gente nos gusta que nos ayuden cuando no podemos solos. Me llamó mucho la atención que es la familia que recibe la ayuda para una media casa buena la que elige tanto el terreno como al arquitecto.

Iago López, gracias por avisar. Claro que son mil millones. Disculpas también.

¿Un billón de personas bajo el umbral de pobreza? Imagino que serán más bien mil millones...

Los comentarios de esta entrada están cerrados.

Del tirador a la ciudad

Sobre el blog

Del tirador a la ciudad. Ése era para Mies van der Rohe el ámbito de su oficio. La arquitectura, como la sanidad o la educación, nos afecta a todos. Puede también fascinarnos. Como todo informador, me valdré de lo que creo saber. Trataré de no enmascarar lo que ignoro.

Sobre el autor

Anatxu Zabalbeascoa

La periodista e historiadora escribe sobre todas las escalas de la arquitectura y el diseño en El País y en libros como The New Spanish Architecture, Las casas del siglo, Minimalismos o Vidas construidas, biografías de arquitectos.

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal