Buscar un hueco entre las ramas

Por: | 23 de mayo de 2016

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FOTO: Héctor Santos-Díez / Bisimages 

Como una venganza de la naturaleza “amenazando con recuperar lo que un día fue suyo”, cuentan los arquitectos Alfonso Salgado y Francisco Liñares que un bosque espontáneo cercaba la aldea de Ousesende, en el concello coruñés de Outes, al suroeste de A Coruña. Habían recibido el encargo de levantar un pequeño hotel rural parecido a un motel, para llegar no necesariamente en coche, pero sí a apartamentos independientes.

La topografía allí es abrupta. El lugar, muy poco poblado, semiabandonado incluso. De ahí que la naturaleza lo recolonice. Por eso los arquitectos no quisieron intervenir en ese proceso y buscaron aprovechar esa nueva vida, “empatizar” con la transformación del municipio. La traducción arquitectónica de evitar alterar el lugar supuso renunciar a cualquier movimiento de tierras que pudiera dañar las raíces de los árboles. Fue esa decisión lo que les obligó a buscar un hueco entre las ramas.

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El resultado son unas cabañas modulares (construidas por la empresa Addomo) que salpican más que manchan el bosque. Con diversos recorridos –que persiguen mantener la intimidad de los huéspedes-, entre las ramas aparecen vistas inesperadas: la desembocadura del río Tines, los montes Barbanza, Trémuzo y A Pena o el nacimiento de la ría de Muros-Noia.

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Apoyadas sobre una estructura ligera de madera, los pabellones –también de pino pinaster- tienen distintos tamaños, diferentes alturas, morfologías distantes y acabados singulares –con maderas recicladas de bateas y eucalipto- para, cuentan los arquitectos, “tratar de difuminar la línea entre edificación y entorno y entre espacio natural y espacio artificial”.

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La idea es descansar con otro punto de vista, no dañar un lugar y recuperar el sueño infantil del Barón Rampante de Calvino para vivir, por lo menos unos días, entre las ramas.

Precio por metro cuadrado según arquitectos: 732 euros

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Precioso, tiene que ser una gozada pasar una noche ahí. El contacto con la naturaleza no puede ser más vivo y la tranquilidad debe ser especial.

Una gran idea para aprovechar la naturaleza y de hacer que se pueda convivir con y en ella, respetándola.

Otro buen ejemplo de arquitectura "refugio" es el Monasterio de Suriya Umpansiriratana, para monjes budistas. Creo que su uso es más humano y verdaderamente de refugio, que en este caso pasa por ser una atracción en el bosque.

Un buen proyecto. La inteligente estrategia de máximo respeto a la vegetación existente (y mínimo contacto con el suelo) me recuerda la seguida por Marcel Breuer en su "Caesar Cottage" y Lacaton&Vasal en su casa en Cap Ferret. (http://tinyurl.com/zmy2ftc)

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Del tirador a la ciudad

Sobre el blog

Del tirador a la ciudad. Ése era para Mies van der Rohe el ámbito de su oficio. La arquitectura, como la sanidad o la educación, nos afecta a todos. Puede también fascinarnos. Como todo informador, me valdré de lo que creo saber. Trataré de no enmascarar lo que ignoro.

Sobre el autor

Anatxu Zabalbeascoa

La periodista e historiadora escribe sobre todas las escalas de la arquitectura y el diseño en El País y en libros como The New Spanish Architecture, Las casas del siglo, Minimalismos o Vidas construidas, biografías de arquitectos.

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