¿Quién teme a la alta costura?

Por: | 12 de mayo de 2010

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Cuando las luces se apagaron, las manchas blancas que salpicaban la audiencia cobraron una presencia fantasmal. Entre los 600 invitados al desfile de Armani Privé hace dos semanas en Dubai, proliferaban los jeques. Además de festejar la apertura del primer hotel del diseñador, ubicado en el rascacielos más alto del planeta, el evento aspiraba a vender la colección de alta costura de esta primavera, que ya se exhibió en París en enero.

Tiene sentido. Según un artículo de The Wall Street Journal, el 30% de las ventas de alta costura proceden de los Emiratos. Son, junto a los rusos y los chinos, la última gran esperanza de este oficio. Los estadounidenses y los japoneses se fueron a comprar más barato y nunca más se supo de ellos. Y hace tiempo que no pide cita en los salones parisienses nadie con acento europeo.

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La discusión sobre la supervivencia de la alta costura es tan recurrente como cansina, pero últimamente ha incorporado elementos curiosos. En 2008, mientras las bolsas caían, los ejecutivos de las casas de alta costura alardeaban de repuntes de entre el 10 y el 20% en las ventas. Existía, decían, un nuevo público interesado en esas piezas únicas. Que se adquirían con la veneración de una obra de arte.

En dos años, la cosa ha cambiado mucho. La progresiva sofisticación de algunas firmas de prêt-à-porter ha generado un concepto híbrido, la demi couture, que ofrece diseños casi tan elaborados (y caros) como los de la costura sin necesidad de pruebas y esperas. Y con el consiguiente ahorro en desfiles, talleres y artesanos para las propias casas. Balmain o Lanvin (que cerraron hace tiempo sus ateliers) son ejemplos de este fenómeno.

"La alta costura se ha vuelto completamente irrelevante", afirma Oscar de la Renta en el reportaje de WSJ. "Ni siquiera es necesaria para promocionar la marca. Los clientes son listos. Saben que un vestido de boda de 10.000 dólares será tan bonito como uno de 1.000.0000. Tal vez no esté igual de bien terminado en el interior, pero ¿a quién le importa?".

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"Si no es elaborado y complejo no es alta costura, para lo demás, ya está el prêt-à-porter", opinaba Karl Lagerfeld tras presentar su colección de Chanel para el pasado invierno. La concepción clásica del funcionamiento del sistema de la moda, tal como la definió Giles Lipovetsky en El imperio de lo efímero, lo articula en dos industrias: alta costura y confección industrial en serie. La segunda, supeditada a los decretos de la primera. Este sistema jerárquico se vino abajo en los años 60 cuando los grandes diseñadores se lanzaron a diseñar prêt-à-porter. Desde entonces, la producción en serie ya no vive pendiente de la alta costura sino que es creación e innovación en sí misma y esta destrucción del sistema de clases es el germen de la democratización de la moda.

Aún así, en las últimas décadas, se ha defendido la alta costura como un laboratorio de experimentación creativa y como una herramienta de promoción (esa que cita De la Renta) de la que se nutren el resto de productos. Espectáculo que sirve para vender luego pintalabios o gafas. Durante el último festival de Hyères, Dries Van Noten -que ejercía como presidente del jurado- declaraba a WWD: "Hay un nuevo interés por la alta costura. Pero de una forma distinta. Hay tanto de todo que lo último que la gente quiere es algo que ya existe. Por favor, haz algo distinto, sorpréndeme".

Asistir a un buen desfile de alta costura sigue siendo una experiencia mágica. Y probablemente, una de las pocas que no tienen todavía un sucedáneo digital a la altura. El puro placer estético que produce compensa, a menudo, todas las chorradas de esta industria. A veces es sólo un instante y, al menos para un observador, no procede tanto del deseo de poseer como de la explosión de pasión, labor, entrega e imaginación. Con la grandilocuencia que le caracteriza, Sidney Toledano (presidente de Dior) me decía en enero de 2009: "Con esta crisis, sufrimos las consecuencias de lo peor que tiene el ser humano, la avaricia. La alta costura, en cambio, muestra lo más bello de lo que es capaz".

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Por desgracia, el menguante calendario de la alta costura (sólo quedan 11 casas francesas y un puñado de miembros asociados) obliga a aceptar en él híbridos como el de Alexis Mabille. Un treintañero que en realidad hace prêt-à-porter. Pero aprovecha la falta de competencia para conseguir mayor notoriedad en esta cita que en la que razonablemente le correspondería. Mucho más terrible es la idea de hinchar las exagües presentaciones con una jornada dedicada a la alta joyería. Una novedad bautizada Luxury Week que se estrenó el pasado enero y que fue un auténtico fiasco. Lo que se presentó en ese día en Place Vendôme oscilaba entre lo irrelevante y lo grotesco.

Por obvio que resulte, el único futuro posible para la alta costura pasa por que ésta sea formidable. Trepidante. Excitante. Asombrosa. Hipnótica. Pero que no se quede en el terreno de la pura fantasía teatral. Que reflexione sobre el futuro, pero exprimiendo toda la experiencia del pasado. Todo lo demás son chapuzas, perdón, toscos zurcidos.

Foto 1: Final del desfile de alta costura para esta primavera de Dior (L'Estrop)

Foto 2: Un diseño de Armani Privé para la misma temporada (L'Estrop)

Foto 3: Las modelos cierran la presentación de la colección de alta costura de Chanel de primavera-verano 2010 (L'Estrop)

Foto 4: Un traje de Alexis Mabille (L'Estrop).



Hay 9 Comentarios

increible a la par que desconcertante

La alta costura no es mas que artesanía.
La artesanía es cara precisamente porque está hecha por manos expertas artesanas que utilizan tiempo (dinero) para subsanar errores, etc, etc.
El futuro está precisamente en eso, en la artesanía (como en un cuadro, como un conciero) y si esta hecho por el mismo diseñador y su equipo mejor.
Ahora bién no creo que la alta costura sobreviva encarnada en vestidos.
Sobrevivirá, si sobrevive, en joyas, zapatos, bolsos, etc.
Piezas mas atemporales y mas "tridimensionales".
La alta costura real son los LV, Hermes, ...

He dicho.Sin acritud.
downbylaw

¿Quién le teme a la alta costura? ¿La alta costura?
Un artículo apasionante. Ahora ya sabemos qué hace una chica tan profunda como tú en un mundo tan superficial como ése.

La alta costura esta muriendo junto a les "petites mains" que la hacían posible....ya nadie sabe ni quiere hacer este trabajo...
una lacrima furtiva corre mi mejilla...

Larga vida a la alta costura...

revelador. muchas gracias

Espectacular.

Bravo. Esta es Eugenia de la Torriente. ; )

brilliant_

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Entresijos y entretelas. La moda vista desde el forro de sus prendas. Otra mirada de los desfiles, los diseñadores, las tendencias, los héroes y los villanos que pueblan el ecosistema fashion y todos sus aledaños. Una bitácora sobre estilos de vida y maneras de vivir coordinada por y .

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