¿Comprará Puig la casa Valentino?

Por: | 22 de enero de 2012

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En París hay un nombre español en el ambiente. No es un diseñador, sino un grupo cosmético que está reforzando su apuesta por la moda. Puig. El miércoles se anunció que la compañía ha fichado al directivo Ralph Toledano para comandar su división de moda y, en especial, sus dos casas parisienses. Toledano, el tipo que convirtió Chloé en un fenómeno, será el presidente de Jean Paul Galtier a partir el 30 de enero y, en un año, también el de Nina Ricci. Esto ocurría mientras nadie confirma ni desmiente la información que publicó el periódico Il Sole 24 Ore la pasada semana. Reveló que Puig podría estar en negociaciones con el fondo de inversión británico Permira para adquirir el 70% de la casa Valentino.

En la imagen, Valentino Garavani retratado en el museo de las artes decorativas de París en 2008. Ese año se retiró de la casa que lleva su nombre, fundada en 1959 (Daniel Mordzinski)

Vayamos por partes. Primero, lo confirmado. ¿Quién es Ralph Toledano? El máximo responsable de Chloé entre 1999 y 2010. Es decir, en los años en los que se convirtió en una marca de referencia, gracias a Stella McCartney primero y, sobre todo, a Phoebe Philo después. El ejecutivo -que no es familia del presidente de Dior (Sidney Toledano) pero creció con él en Marruecos- reportará a Manuel Puig, vicepresidente del grupo y hasta ahora presidente de ambas casas. "La creación de este nuevo puesto refuerza nuestra estrategia de fortalecer nuestras actividades en el sector de la moda y continuar desarrollándolas en el futuro", sostiene Manuel Puig en una nota emitida el jueves.

Puig  compró el 65% de Jean Paul Gaultier en mayo de 2011. Pero la compañía de perfumes, que es propietaria de otras casas de moda como Paco Rabanne y Carolina Herrera, no podrá hacerse con los aromas de Gaultier hasta 2016. Es entonces cuando termina el acuerdo de licencia de las lucrativas fragancias con BPI. Mientras tanto se ocupará solamente de la división de moda de Gaultier, que comprende prêt-à-porter para mujer y hombre (colección que se presentó el jueves) y también alta costura.

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El modelo Andrej Pejic en el desfile masculino de Jean Paul Gaultier para otoño/invierno 2012 (Kristy Sparow/Getty)

Esta noticia guarda relación con la segunda. El no confirmado interés por Valentino menos de un año después de la sonora adquisición de Gaultier. En otoño del año pasado se lanzó el primer perfume que Puig ha producido para la casa italiana. La firma que Valentino Garavani fundó en 1959 y abandondó en 2008 canceló su licencia con Procter&Gamble en 2010 y se asoció con los catalanes. El primer fruto de esa alianza es Valentina, que traduce al ámbito cosmético la visión que Maria Grazia Chiuri y Pier Paolo Piccioli han impuesto en Valentino desde su llegada en 2008.

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Modelos al final del desfile masculino de Valentino para otoño/invierno 2012 en la feria Pitti de Florencia (Tullio Puglia/Getty)

En el fondo de esta madeja de cambios y movimientos residiría una de las claves de ese hipotético interés de Puig en Valentino. Las grandes compañías de perfumes tienen negocios millonarios que no controlan. Así Coty produce los perfumes de Balenciaga, Bottega Veneta, Calvin Klein o Marc Jacobs. Y L'Oréal los de Ralph Lauren, Armani o Yves Saint Laurent. Si una marca de moda decide terminar su acuerdo con el licenciatario de sus perfumes para firmar por la competencia la compañía pierde millones que, además, van sin mucha dificultad a un rival. Por ejemplo, Inter Parfums se enfrenta ahora a una renegociación con Burberry en la que podría deshacerse una alianza que ha durado dos décadas. De ahí que Puig haya apostado por una estrategia distinta a la de su competencia: controlar las firmas cuyos perfumes produce.

No solo es una cuestión de tener el control, también de mirar por el interés de los perfumes. El objetivo es tener marcas que se alimentan por la moda y generan beneficios con los perfumes. Porque aunque el pret-a-porter suponga una parte menor de los ingresos, es lo que genera notoriedad. Y sin ese ruido, muchas veces las fragancias no sobreviven. Azzaro, Worth, Patou, Guy Laroche... los ejemplos de fragancias que languidecen al hacerlo su hermana la moda son múltiples. Es significativo que Paco Rabanne y Mugler, dos compañías que han mantenidos sus fragancias sin actividad en moda, hayan vuelto precisamente a las pasarelas.

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Maria Grazia Chiuri y Pierpaolo Piccioli tras el desfile para hombre en la feria Pitti, el 11 de enero (Tullio Puglia/Getty)

Pero cada vez hay menos marcas, porque en esto la historia y la tradición cuentan. En 2011, Bulgari, Moynat y más del 20% de Hermès han caído en manos de LVMH, Brioni lo ha hecho en PPR y Gaultier, en Puig. En casi todas las operaciones se ha mencionado el interés de grupos inversores asiáticos, que parecen estar al acecho de casi cualquier marca occidental (de Armand Basi a Cerruti).

En este contexto resulta poco probable que Puig compre una firma como Comme des Garçons y todavía menos que lo haga con un gigante más grande que él como Prada, por citar dos compañías con las que está asociado. Pero Valentino es otro cantar. Se trata de una compañía más pequeña, que ha pasado una época de dificultades económicas y que, tras la salida de su creador y una fallida sucesión con Alessandra Fachinnetti, parece haber encontrado el favor de clientes y crítica. Espera vender por valor de unos 300 millones de euros este año. Detrás de la filtración del interés de Puig a la prensa italiana no es difícil adivinar que esté Permira tratando de atraer otros inversores (¿asiáticos?) y de incrementar el precio.

¿Terminará Puig por hacerse con Valentino? Eso dependerá segurmente de muchos factores, la mayoría de los cuales desconocemos. En todo caso, y suceda lo que suceda, la filtración de esa posible negociación junto al fichaje de Ralph Toledano sí certifican tres cosas: la intención del grupo catalán de seguir comprando, la de mantener su política de control de las firmas cuyos perfumes produce y, sobre todo, su voluntad de afianzar su posición como uno de los grandes grupos de moda y belleza del mundo. Según los datos de la compañía, en 2010 alcanzó unos ingresos netos de 1.200 millones de euros con un 22% de crecimiento respecto al año anterior y un beneficio neto de 130 millones de euros. El grupo ocupa la séptima plaza en la clasificación mundial de compañías de perfumería selectiva. Pero parece dispuesto a no desaprovechar la oportunidad de escalar posiciones. En cosmética, pero también en moda. Por cierto, tanto Gaultier como Valentino presentarán el próximo miércoles sus colecciones de alta costura en París.

 

Hay 4 Comentarios

Tiene sentido en un negocio en el que la cosmética y perfumes supone la gran baza comercial de una marca de moda controlar todos los aspectos creativos que competen a ese nombre.
Y es que a veces se nos olvida que la moda es un negocio.

Una de las cosas que tendrán que hacer es fichar a alguien a la altura, porque los Valentinos chungos están hundiendo la marca

Interesante articulo sobre el mundo de la moda y lo que es: un negocio. Se necesitan mas periodistas como usted especializadas de verdad en este sector para aportar unainformación clara y concisa .

Es GENIAL este artículo. Te felicito. Los paralelismos que has establecido entre las líneas de perfumes y las de prêt-à-porter no son nada nuevo pero están tratados desde una perspectiva original.


Supongo que la compra de Gaultier, como dices, se corresponde simplemente a la arraigada creencia que deben de tener los directivos del grupo Puig de poder adquirir las líneas de cosmética. Realmente me extraña que alguien se pueda interesar por el prêt-à-porter de Gaultier porque, a día de hoy, su nombre no es nada más que sinónimo de perfumes exitosos (independientemente de su olor).


Por otra parte, el grupo Puig debería andar con pies de plomo en todo lo relativo a la adquisición de la firma que fundó Garavani. A corto plazo, con las inversiones que debe de suponer la compra, no creo que merezca la pena; a largo, tampoco. Valentino tiene muchas posibilidades de convertirse en el nuevo Balmain. ¿Es posible soportar ese tedio de colecciones durante mucho más tiempo?

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