16 may 2011

Los 11 escorpiones dentro de la botella

Por: José Yoldi

Pleno del Constitucional

“Nueve escorpiones en una botella”. Quizá les pueda parecer que la frase corresponde a un experimento de Nature o a un reportaje de National Geographic, pero no. Es la irónica descripción del Tribunal Supremo de Estados Unidos, realizada por el legendario Oliver Wendel Holmes Jr, uno de sus más prestigiosos y longevos magistrados que perteneció a la institución durante 30 años, de 1902 a 1932, de modo que algún conocimiento tenía del asunto.

Porque, quizá les parezca raro, pero hace un siglo en los debates jurídicos del más alto tribunal de Estados Unidos se producían grandes enfrentamientos políticos y por ello tenían más importancia las posiciones ideológicas de los partidos políticos –y los nombramientos de los jueces se hacían en función de eso- que el propio texto de la ley, que se retorcía lo que hiciera falta para apoyar lo que fuera conveniente. ¿Les suena de algo?

Lo contó Max Lerner, uno de los más incisivos periodistas de tribunales estadounidenses, que durante 60 años cubrió la información del Supremo y que utilizó la frase de Holmes para titular su libro sobre las batallas jurídicas y políticas de los jueces del alto tribunal.

Esa politización de las más altas instancias jurídicas en Estados Unidos ha sido objeto de parodia en numerosas ocasiones, aunque probablemente la más célebre fue la del gran humorista de principios del siglo pasado Finley Peter Dunne, que decía que la Constitución sigue la bandera y el Tribunal Supremo sigue el resultado de las elecciones.

Parafraseando a Holmes, en España, el Constitucional, que ha ido atesorando politización y desprestigio a partes iguales en los últimos años, podría describirse como 11 escorpiones en una botella. Los magistrados son nombrados a propuesta de las Cámaras, el Gobierno y el Poder Judicial, pero no por la excelencia en sus conocimientos jurídicos e incorruptible independencia, como debería ser, sino en función de su docilidad al interpretar los deseos de los partidos y votar en consecuencia. Solo así se explica que los periodistas puedan adivinar el resultado de la mayor parte de sus votaciones y que etiqueten y encasillen con acierto a los magistrados en bloques, progresista o conservador, de acuerdo con la formación política que los propuso. O las vergonzosas demoras en las renovaciones de sus miembros por parte del Parlamento, que en tres años ha sido incapaz de cubrir la vacante dejada por el fallecimiento de Roberto García Calvo. Por eso son 11, en lugar de 12.

De infausto recuerdo son los cuatro años de deliberaciones y votaciones prospectivas sobre la constitucionalidad del Estatuto de Cataluña.

Ahora, con un nuevo presidente, Pascual Sala, quien ha sustituido a la desgastada María Emilia Casas, que había excedido notablemente su mandato, el Constitucional, profundamente dividido, ha llevado la contraria al Tribunal Supremo y ha permitido por un solo voto de diferencia que la coalición Bildu –que agrupa a Eusko Alkartasuna, Alternatiba y especialmente a la izquierda abertzale- pueda presentarse a las elecciones. Las críticas del PP y del sector perdedor, acerca de que el tribunal se ha excedido en sus atribuciones y ha abierto a los terroristas de ETA la puerta de las instituciones, no se han hecho esperar.

Por si no fuera bastante, el siguiente reto es abordar la doctrina Parot, que, de una tacada, puede suponer la salida de prisión de algunos de los más sanguinarios etarras, como José Javier Zabaleta, Baldo; Isidro Garalde, Mamarru; Domingo Troitiño, hermano del fugado Antonio Troitiño; José Antonio López Ruiz, Kubati; Josu Arkauz, Josu de Mondragón; Juan Lorenzo Lasa Mitxelena, Txikierdi; José Miguel Latasa, Fermín; Juan Carlos Arruti, Paterra; Inés del Río o Santiago Arróspide, Santi Potros, entre otros muchos, además de presos comunes de indudable relevancia, como Miguel Ricart, uno de los asesinos de las niñas de Alcasser.

La doctrina Parot fue el último intento del Tribunal Supremo de paliar la aplicación de los delirantes beneficios penitenciarios previstos en el Código Penal de 1973 y evitar que presos con cientos e incluso miles de años de condena fueran excarcelados tras pasar realmente en prisión entre 15 y 18 años y no 30, que era el máximo legal establecido. La sentencia dictada el 28 de febrero de 2006 se llamó doctrina Parot, porque fue Henri Parot, Unai, jefe del comando itinerante, condenado a 4.799 años quien planteó el recurso.

La sentencia del Supremo era jurídicamente muy discutible y ahora el Constitucional se inclina por revocarla revisando caso por caso, pero la división del tribunal se ha acentuado. El bloque progresista –Pascual Sala, Adela Asúa, Pablo Pérez Tremps, Eugeni Gay, Elisa Pérez Vera y Luis Ignacio Ortega- es partidario de anular la doctrina Parot y que el cómputo de los beneficios se haga sobre el tope de 30 años en lugar de la totalidad de la pena impuesta, lo que permitiría la salida de los etarras. El bloque conservador –Javier Delgado, Francisco José Hernando, Francisco Pérez de los Cobos y Ramón Rodríguez Arribas- a los que, al parecer, se ha unido el progresista Manuel Aragón, como ya hiciera con el asunto de Bildu, prefieren confirmar la resolución del Supremo.

Lo paradójico del caso es que a Parot no le servirá de nada, porque en 2007 fue condenado de nuevo a 11 años de cárcel por una carta enviada en 2001 a la dirección de ETA desde la cárcel de Córdoba en la que animaba a realizar nuevos atentados.

Decía Aristóteles que “la ley es la razón libre de la pasión”. Los 11 escorpiones están ya dentro de la botella.  

Hay 13 Comentarios

Muy buenoooo!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Muy buenoooo!!!!!!!!!!!!!!!!!!

He leído que había alguna asociación a favor de las victimas del terrorismo que se quería querellar contra los magistrados que votaron a favor de la legalización de Bildu. Si llegamos a ese extremo El Tribunal Constitucional habrá perdido la poca credibilidad que le queda.
Necesitamos un cambio legislativo ya y que la elección de los Magistrados del Constitucional garantice su independencia así como la capacitación de los elegidos.

Demagogia?. No caigamos en ese juego.
Quienes tengan algo de memoria recordaran cuando SI habia debate ideologico en torno a las cuestiones penales, cuando las izquierdas defendedian un modelo penal que ademas de punitivo fuera educativo. Hace ya diez años que sali de la facultad de derecho donde entre las muchas mentiras que nos decian los esforzados profesores estaba aquella de los principios rectores u orientativos de la pena que dejo a gente como Jorge o AGBP se lo busquen por internet.
Celebro que al menos asumamos que al menos en el caso de los prisioneros de ETA el problema no esta en la reincidencia que no es ni siquiera anecdotica.
Asi que el problema esta, de nuevo, en los violadores. Alguien sabe por que reinciden?. Alguien sabe el trato que se les da en prision, al trato me refiero son tratados de alguna forma?. Mas claro, si el individuo ese de las crias de Alcasser es un reincidente es porque el departamento de Gallizo ha fracasado, lo han tenido un taco de años entre rejas y han sido incapaces de corregir su conducto, entonces para que narices le encierran?.

Dentro de nada la gente esconderá que un pariente haya pertenecido a tal institución. No solo hay carencia de ciencia jurídica,el problema es la falta de sindéresis.

El TC está sin duda desprestigiado, en parte por méritos propios y en parte por el mal trato recibido desde los partidos, que no se toman especial interés en cubrir las vacantes con rapidez.

Pero ¿sería mucho pedir que desde El País no se hable de "politización" del TC y del TS con esta alegría? Estos órganos (sobre todo el TC) son órganos POLíTICOS. Sus decisiones siempre van a reflejar la "ideología" de sus miembros, porque no hay formas "técnicamente correctas" de interpretar la Constitución; las sentencias del TC deben ser jurídicamente sólidas y desde luego ser adoptadas con independencia, pero siempre van a incorporar un componente ideológico. Dado que esto es así, lo que se exige en España (y en muchos otros países desarrollados) es que los miembros del TC (e indirectamente del TS) sean elegidos en función de la composición del Parlamento, que se supone que representa la pluralidad ideológica de la sociedad española.

Por tanto, no hay NADA intrínsecamente criticable en que sean los partidos (en realidad, los grupos parlamentarios) quienes seleccionen a estas personas. Por supuesto que puede haber (y quizá haya) una "politización" perversa, en que los partidos, dentro de los candidatos ideológicamente afines a ellos, seleccionen a los más dóciles aunque no sean los más cualificados; o situaciones en que un magistrado se deje influir por la conveniencia de un partido político al margen de las cuestiones ideológicas (piénsese en interpretaciones de la ley electoral).

Este tipo de politización sí sería criticable y en algunos casos se puede defender que se ha dado. Que en el caso de Bildu (que giraba básicamente en torno al peso de la evidencia exigible para recortar un derecho fundamental como el sufragio pasivo) los magistrados de centro-izquierda en el TC hayan votado (salvo M Aragón) juntos y que los conservadores hayan votado también en bloque no tiene nada de extraño ni de criticable.

Pues nada los asesinos de niñas a la calle!

Y luego decìan que Mayor Oreja mentìa.,...eso es justamente lo que el Gobierno de ZP prometiò a ETA en las actas de Thierry.....!!!!!

Si lo que queremos es que se "pudran" en la cárcel, venga, defendamos la cadena perpetua sin ambages. La "doctrina parot" es un engendro jurídico que solo busca la institucionalización jurídica de la venganza o la instrumentalización de la ley por una política cada vez más fascistizante. Que consideremos que los beneficios penales son una rémora que debíamos quitarnos de encima en función de una idea punitiva y arcaica de la justicia da una idea de los tiempos oscuros que nos ha tocado vivir. Ojalá que el Constitucional abra paso a la racionalidad jurídica de una vez. En todo caso, servirá para que todos nos retratemos y también para darnos cuenta de que el margen que separa a cabeceras como "El País" de otras como "El Mundo" o "ABC" es cada vez más estrecho.

venga txetxo, que te gusta mas la polemica que a un tonto un pirulí, sabes perfectamente que la docrina parot es incosnstitucional y que la han rechazado insignes catedráticos de derecho penal, de derechas , de izquierdas y de todos los colores, y que lo que tu llamas "delirantes" es mandato constitucional; permitir la resocializacion del delincuente, chico no te reconozco cada día estas mas punitivista, y mas sensacionalista ni que fueras de la ultraderecha

Creo que los 11 de la botella USA, están vitaliciamente, (o no?). Así que siendo similares los 11 magistrados gringos, a los 12, ahora 11, magistrados españoles, la botella allí debe ser de cristal ahumado y la botella de aquí de cristal transparente. Así, siendo igual las conversaciones, las de allí; USA, serán iguales pero solo de juegos de sobremesa, porque la cena la tienen asegurada de por vida. En cambió aquí, Spain, será también de sobre mesa, pero para asegurarse la pitanza cuando salgan de la botella. De qué si no se cambian de sitio de pertenencia. En USA no les hace falta.

Victorll, ¿opina lo mismo de la posible excarcelación del asesino y violador de las niñas de Alcasser? Porque, si se ha leído bien la noticia, ese individuo también será excarcelado si se anula la doctrina Parot. Y los violadores sí suelen ser reincidentes.

Lo que me parece delirante es la alegria con la que se mete mano al CP, se dice que los beneficios penitenciarios del CP del 73 eran un pitorreo, me gustaria que alguna vez, alguien, no ya del gobierno tampoco nos pasemos de ingenuos, pero alguien, que se yo, un bedel del TC o de ABC nos comentara que razones objetivas habia para eliminarlas.
Tirando de memoria, prisioneros de ETA que tras pasarse 18 años o mas en el mako hayan vuelto a militar en la banda son muy pocos, que ademas hayan vuelto a los comandos armados poquisimos mas, yo solo recuerdo un caso.
Asi que, venganza aparte que persigue el endurecimiento de las condenas?.

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Sobre el autor

(Donostia-San Sebastián, 1954)
es periodista licenciado en la Universidad
de Navarra. Lleva en El País desde 1983, donde ha
sido corresponsal de Interior y miembro del equipo de
Investigación. Como redactor jurídico ha cubierto casi todos los
juicios importantes que ha habido en España, desde el 23-F, el
síndrome tóxico o el crimen de los Urquijo hasta los atentados del 11-M.

Sobre el blog

Este blog es un lugar de encuentro sobre temas jurídicos, pero no es para todo el mundo. Es muy recomendable tener mucho sentido común y ganas de sonreír, ya que el humor es síntoma de inteligencia. La única norma es el respeto a los demás. Si usted prefiere insultar es muy libre, pero le agradecería que no se molestase en seguir leyendo, yo también preferiría estar en la playa.
El blog se alimentará también -o principalmente- con la serie de artículos que bajo el título “El último recurso” se publican los lunes en El País

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El último recurso El último recurso. Los artículos que forman parte de este compendio fueron publicados en EL PAÍS bajo el epígrafe El último recurso durante los años 2010 y 2011. Todos ellos fueron escritos durante esas horas de la noche en la que todo parece estar parado y en silencio. Mi objetivo era centrar el foco o aportar un punto de vista particular hacia algunas noticias que me parecía que merecían mayor atención que la que se les había prestado. La otra finalidad, no menor, era que el lector se lo pasara bien y que, a ser posible, esbozara una sonrisa. Y ello, aunque el tema a tratar fuera tan tremendo como la rebaja de cinco años en la condena de un tipo que dejó a su mujer parapléjica a golpes.

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