04 jul 2011

El rinoceronte embiste a la pulga

Por: José Yoldi

¡Qué poco sentido del humor tienen los poderosos cuando les tocan la bolsa, les recuerdan los principios éticos o simplemente se informa sobre ellos!
Siempre reaccionan por la tremenda, con amenazas e incluso con querellas o demandas al honor, pidiendo cuantiosas indemnizaciones, como si el honor se vendiera al peso. Fabra golf2 Ángel Sanchez
Se trata de gente con la potencia y el poderío equivalente al rinoceronte en el reino animal, como Carlos Fabra, expresidente de la Diputación de Castellón, o Rita Barberá, alcaldesa de Valencia, o tantos otros. Gente con la piel gruesa para sus actividades, pero a la vez tan fina, que les produce sarpullido y les molestan, como picotazos de pulgas, las noticias que informadores valientes, como María Fabra, publican sobre ellos.
Hace poco más de una semana un juez de Valencia archivó una querella por injurias que la alcaldesa había presentado contra EL PAÍS, por haber reproducido una conversación en la que uno de los implicados de la red Gürtel, Álvaro Pérez, El Bigotes, afirmaba que estaba comprando un bolso de Louis Vuitton para Barberá y recordaba a su interlocutor, su subordinado Cándido Ortiz, contable en Orange Market —una de las empresas de la trama corrupta—, que ya le había hecho regalos similares en tres ocasiones anteriores.
Ahora, otro juez de Castellón ha desestimado la demanda interpuesta por Carlos Fabra por las informaciones publicadas sobre su desmesurado incremento patrimonial y el proceso abierto contra él en un juzgado de Nules por delitos fiscales y tráfico de influencias. El expresidente de la Diputación de Castellón reclamaba a la periodista de EL PAÍS 180.000 euros.
Durante cinco años, se quejaba el preboste, María Fabra había “perseguido y denostado su dignidad con graves descalificaciones delictivas aprovechando el sumario que se sigue contra él”.
Así, entre otras afirmaciones, el periódico publicó en 2007: “El líder del PP en Castellón, imputado por delito fiscal, cuadruplica su patrimonio en cinco años”, o también: “Fabra debía a los bancos más de 900.000 euros, cuando sus rendimientos de trabajo se limitaban a poco más de 88.000 euros”.
En otros artículos se informó de que Fabra gastó en 2004 el doble en pagar créditos de lo que ingresó, o de que, según la documentación procedente de Loterías y Apuestas del Estado, obtuvo entre septiembre y noviembre de ese año dos premios que alcanzaron 16.261 euros.
Los narcotraficantes suelen comprar billetes de lotería premiados por un precio notablemente superior al importe del premio con el fin de blanquear los fondos o explicar ante el fisco el origen de su dinero negro, aunque en este caso, quizá solo sea una cuestión de suerte.
También se informó de que “durante 1999, Carlos Fabra ingresó en 94 cuentas bancarias 600.000 euros cuya procedencia no pudo justificar”. Desconozco cuántas cuentas maneja usted, querido lector, pero 94 parecen un buen puñado.
Otras informaciones recogieron que el jefe de la Diputación de Castellón se había subido el sueldo un 10%, que el PP valenciano hacía senadora a una de sus hijas y, por fin, que Fabra amenazaba a la prensa por informar sobre él, mientras los periodistas valencianos trasladaban esas amenazas a la Federación de Asociaciones de la Prensa.
La periodista, defendida por el letrado Javier Moreno Núñez, aseguró que todo lo que había publicado era verdad, y el juez le ha dado la razón.
El magistrado Víctor Calatayud analiza detalladamente en su sentencia todas las informaciones publicadas por EL PAÍS, certifica su veracidad, y puntualiza que María Fabra cumplió con la diligencia profesional exigida de comprobación de los datos. Recuerda que la libertad de información debe prevalecer, sobre todo teniendo en cuenta que el político disfrutaba de un cargo público, y que nada de lo publicado es injurioso, insultante o desproporcionado. Además, distingue entre derecho al honor y derecho a la intimidad y asegura que ninguno de los dos ha sido vulnerado en este caso. Por todo ello ha condenado a Carlos Fabra a pagar las costas del proceso.
Ya ven, a veces, el escozor de los poderosos por el sarpullido —las señales que dejan las picaduras de las pulgas— es de tal calibre que como rinocerontes tratan de embestir contra estos insectos y se desmochan el cuerno, mientras las pulgas, en su fragilidad, siguen saltando y picando.
Que así sea.

Texto íntegro de la resolución

Hay 2 Comentarios

Muy bien por María Fabra, desde aquí mi ánimo para que no ceje ante los inconvenientes de su oficio y esta gente sin peso ni juicio.Yoldi, buen trabajo.Le leo siempre.Saludos.

Nada como la coacción económica para intentar que la gente no hable de ti. A muchos nos denuncian por 120.000 € y del susto que nos llevamos nos podemos morir nosotros solitos. Ésta estrategia le funcionaba muy bien a este señor, al que no llamaré ladrón, cacique y otra vez ladrón para que no te denuncie por hospedar comentarios "injuriosos" en tu blog. Ahí le tenemos, libre y colenado gracias (hasta ahora) a la técnica de entorpecer los procesos judiciales hasta que sus [JAJAJA presuntos JAJAJAJA] delitos prescriben, los fiscales piden el traslado o llegan las elecciones y varios miles de intelectuales de palillo en la boca y toros este domingo le vuelven a votar porque siempre han sido de los suyos.

Es una alegría ver como en ocasiones los mecanismos periféricos menos críticos de la justicia funcionan, pero como siempre me quedo con ganas de ver a esta persona, a la que (insisto) no llamaré chorizo sinvergüenza, va a la cárcel como todos los que roban 600 € pero no han presidido ninguna diputación.

Y, mientras tanto, a construir un aerotuerto para las personas...

Los comentarios de esta entrada están cerrados.

Sobre el autor

(Donostia-San Sebastián, 1954)
es periodista licenciado en la Universidad
de Navarra. Lleva en El País desde 1983, donde ha
sido corresponsal de Interior y miembro del equipo de
Investigación. Como redactor jurídico ha cubierto casi todos los
juicios importantes que ha habido en España, desde el 23-F, el
síndrome tóxico o el crimen de los Urquijo hasta los atentados del 11-M.

Sobre el blog

Este blog es un lugar de encuentro sobre temas jurídicos, pero no es para todo el mundo. Es muy recomendable tener mucho sentido común y ganas de sonreír, ya que el humor es síntoma de inteligencia. La única norma es el respeto a los demás. Si usted prefiere insultar es muy libre, pero le agradecería que no se molestase en seguir leyendo, yo también preferiría estar en la playa.
El blog se alimentará también -o principalmente- con la serie de artículos que bajo el título “El último recurso” se publican los lunes en El País

Nuevo libro

El último recurso El último recurso. Los artículos que forman parte de este compendio fueron publicados en EL PAÍS bajo el epígrafe El último recurso durante los años 2010 y 2011. Todos ellos fueron escritos durante esas horas de la noche en la que todo parece estar parado y en silencio. Mi objetivo era centrar el foco o aportar un punto de vista particular hacia algunas noticias que me parecía que merecían mayor atención que la que se les había prestado. La otra finalidad, no menor, era que el lector se lo pasara bien y que, a ser posible, esbozara una sonrisa. Y ello, aunque el tema a tratar fuera tan tremendo como la rebaja de cinco años en la condena de un tipo que dejó a su mujer parapléjica a golpes.

TWITTER

José Yoldi

Archivo

noviembre 2012

Lun. Mar. Mie. Jue. Vie. Sáb. Dom.
      1 2 3 4
5 6 7 8 9 10 11
12 13 14 15 16 17 18
19 20 21 22 23 24 25
26 27 28 29 30    

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal