02 sep 2011

Solo por dejar constancia

Por: José Yoldi

Es muy probable que nadie me haya echado de menos en el mes y medio que no he escrito en el blog o que alguno haya pensado que mis vacaciones veraniegas son propias de un ministro plenipotenciario de una república bananera. Ya me gustaría, lo de las vacaciones.

Sin embargo, por razones ajenas a mi voluntad, he pasado a engrosar las estadísticas.

Sí, he sido uno de los desafortunados que hemos tenido un accidente de moto este verano. Un coche decidió invadir el carril por el que yo circulaba cuando iba a trabajar. Mi estado es doloroso, pero no preocupante, y espero que en unos días pueda reintegrarme a la actividad laboral. Aprovecho para desear lo mejor a aquellos que no han tenido tanta suerte como yo y, en especial, al vicealcalde de Madrid, Manuel Cobo.

No obstante, no ha sido la explicación precedente la que me ha movido a escribir, sino el dejar constancia de que, finalmente, el Consejo General del Poder Judicial, el 21 de julio, en el último pleno antes de las vacaciones, consumó el nombramiento de Rafael Gimeno-Bayón como suplente de sí mismo en la Sala Primera, de lo Civil, del Tribunal Supremo, tal y como se contaba en el artículo titulado "Manual de cómo ignorarse a sí mismo", publicado en El País, y en este mismo blog, el pasado 11 de julio. Fuentes del Consejo aseguraron que el nombramiento recibió cuatro votos contrarios —José Manuel Gómez Benítez, Margarita Uría, Almudena Lastras y Miguel Carmona— por considerar que se trata de un “fraude de ley”. Recordarán que la Sala Tercera del Supremo invalidó el nombramiento de Gimeno-Bayón por no reunir los requisitos para ser magistrado de la Sala Primera del alto tribunal por el turno de juristas de reconocido prestigio para el que le había nombrado el Consejo en una más que polémica decisión. Tras ejecutar la sentencia —por imperativo legal— el Consejo, a instancias de la Sala de Gobierno del Supremo, le ha nombrado magistrado suplente, una categoría inexistente hasta ahora.

Ya se sabe que nadie es perfecto, pero el Consejo con determinadas resoluciones parece empeñarse en atesorar desprestigio contra viento y marea.  

BOE-A-2011-14078 

Hay 7 Comentarios

¡¡¡Cuanto echaba de menos sus sabrosos comentarios judiciales señor Yoldi!!! Lamento que haya sido por un accidente, pero celebro mucho que esté en franca y favorable recuperación, como deduzco de su comentario. Es un lujo para el periódico, y un inmenso placer para nosotros sus lectores, contar con sus geniales artículos, siempre atinados, certeros, enjundiosos y, sobre todo, ¡¡inteligibles!! en el rebuscado e impenetrable mundo del lenguaje y los actos judiciales, que con humor, ironía y delicadeza sin par dejan al descubierto muchas-muchas de sus vergüenzas que tan bien ocultan. ¿Alguién podrá cerrar la profunda sima que separa al CGPJ de la sociedad a la que sus miembros deben servicio? Por cierto, lo de las amistades y las envidias, mejor chitón ¿No? Don José, recupérese "ad integrum", aunque sus crónicas tarden más tiempo, merece esperar. Un afectuoso saludo.

Tiene Vd. razón. Espero que haya interpuesto recurso contencioso administrativo, de lo contrario todo son palabras de cara a la galería. Por cierto no me negará que Gimeno Bayón, pese a todo, es un excelente Magistrado. Una cosa no quita la otra.

Muchas gracias Don Benjamín y mi querida Natalia por vuestros buenos deseos. Espero estar pronto recuperado para seguir contando algunas de las tropelías de la justicia. Gracias de verdad.

En cuanto al comentario de Don Amancio: Me ha descubierto. Ja, ja, ja. Soy íntimo amigo de los tres catedráticos propuestos por la Comisión de Calificación del Consejo para la plaza de la Sala de lo Civil para juristas de reconocido prestigio: Roca, Lasarte e Yzquierdo. Curiosamente, los tres contaban muchos años como catedráticos de Derecho Civil, al contrario que el Sr Gimeno-Bayón, que solo llevaba seis años como abogado, al margen de su periodo como magistrado, que no era computable. Yo creo que cuando en 1983 fiché por El País ya pensé: En 2010 promoveré a mis amigos catedráticos a magistrados del Tribunal Supremo con mis humildes informaciones o comentarios. Supongo que como también he defendido que se cubra de una buena vez la plaza de magistrado de la Sala de lo Penal dejada vacante por Enrique Bacigalupo, hace ya tres años, y como igualmente he sostenido que el cátedro Quintero o el fiscal Del Moral serían buenos candidatos, también serán íntimos amigos míos. Ja, ja, ja.
Siento decepcionarle Don Amancio, pero no tengo manía al señor Gimeno-Bayón, incluso me suele gustar el sentido de sus votos y también las resoluciones de las que ha sido ponente. Lo mismo me ocurrió con Ángel Juanes, presidente de la Audiencia Nacional, una persona afable y amable, que me gusta tanto en el trato personal como en el profesional (Puede usted leer si le apetece el artículo "El general que quiso ser sargento" sobre el caso de Juanes, publicado el 30 de marzo de 2009 que puede buscar en este mismo blog y al que no le gustó lo que escribí sobre su nombramiento)
¿Sabe qué ocurre? Que a mi modo de ver Juanes no cumplía las condiciones para presentarse al cargo de presidente de la Audiencia Nacional, reservado para la categoría de magistrados cuando Juanes era ya magistrado del Tribunal Supremo, una categoría superior. Y Gimeno-Bayón no cumple los requisitos para ser magistrado del Supremo, y no es que lo diga yo, sino que la inmensa mayoría de la Sala Tercera del Supremo así lo ha dictaminado. De modo que, aunque a usted le parezca lo contrario, no me he empecinado con él, y el hecho de que sea el que más derecho mercantil sepa –extremo que desconozco y que voy a dar por supuesto solo porque usted me lo dice y debe de ser verdad- no importa si no cumple los requisitos del cargo, que es lo que yo he intentado reflejar: Que el señor Gimeno-Bayón será una excelente persona, pero que su nombramiento por el Consejo, saltándose las reglas del juego, tiene todo el aspecto de un atropello o un fraude de ley.

Por lo demás, ¿sería una temeridad por mi parte considerar que es usted amigo del señor Gimeno-Bayón? Le aseguro Don Amancio que no lo consideraría un desdoro.
Reciba un cordial saludo y muchas gracias por su aportación.

Por tu empecinamiento con el caso del magistrado Gimeno solo me cabe suponer que eres amigo de alguno de los candidatos que no salierón elegidos.

Lastima que el resto de candidatos no tumbasen dos sentencias del pleno de la Sala de lo Civil en Estrasburgo como hizo en su día el Sr. Gimeno de haber sido así quizas hubiesen salido ellos elegidos.

A veces pese a la apariencia, no hay favoritismos y se elige al ,de ahí que el CGPJ no haya querido perder a un magistrado así y lo mantenga contra viento y marea, y en su día entendiese que no era un obstaculo su doble condición de juez y jurista para ser nombrado.

De todo el discurso vertido en el resto de tus artículos he notado que pasas una cosa por alto y es que de los candidatos era quién más derecho mercantil sabía y que fue eso lo que valoraron en el consejo. Pero claro así vende menos, no?

Aprovecho para comentar que me parece la actuación del juez en la causa del Sr. Bárcenas, de pena, cuando en este país se mete en la cárcel a cualquier persona que se le ocurra coger algo de un supermercado, cuando algún trabajador en su declaración de la renta ha hecho cualquier pequeño fraude, inmediatamente allí ha estado la justicia para imponerle una sanción, sin embargo a este Sr. han estado esperando que se le pase el tiempo para declararla prescrita.

Ostras, espero que vaya todo bien... Que tengas ánimo para entrar al blog son buenas noticias :) ¡Besos!

Mis mejores deseos de que pronto estemos deleitándonos con los escritos sobre la aparentemente 'seria' justicia española. Sigo a través de El País, todos los escrito.

Hay noticias relacionadas con el poder judicial que deberían estar bajo el epígrafe 'disparate nacional'.

Feliz recuperación.

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Sobre el autor

(Donostia-San Sebastián, 1954)
es periodista licenciado en la Universidad
de Navarra. Lleva en El País desde 1983, donde ha
sido corresponsal de Interior y miembro del equipo de
Investigación. Como redactor jurídico ha cubierto casi todos los
juicios importantes que ha habido en España, desde el 23-F, el
síndrome tóxico o el crimen de los Urquijo hasta los atentados del 11-M.

Sobre el blog

Este blog es un lugar de encuentro sobre temas jurídicos, pero no es para todo el mundo. Es muy recomendable tener mucho sentido común y ganas de sonreír, ya que el humor es síntoma de inteligencia. La única norma es el respeto a los demás. Si usted prefiere insultar es muy libre, pero le agradecería que no se molestase en seguir leyendo, yo también preferiría estar en la playa.
El blog se alimentará también -o principalmente- con la serie de artículos que bajo el título “El último recurso” se publican los lunes en El País

Nuevo libro

El último recurso El último recurso. Los artículos que forman parte de este compendio fueron publicados en EL PAÍS bajo el epígrafe El último recurso durante los años 2010 y 2011. Todos ellos fueron escritos durante esas horas de la noche en la que todo parece estar parado y en silencio. Mi objetivo era centrar el foco o aportar un punto de vista particular hacia algunas noticias que me parecía que merecían mayor atención que la que se les había prestado. La otra finalidad, no menor, era que el lector se lo pasara bien y que, a ser posible, esbozara una sonrisa. Y ello, aunque el tema a tratar fuera tan tremendo como la rebaja de cinco años en la condena de un tipo que dejó a su mujer parapléjica a golpes.

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