07 nov 2011

La inestable vida del gato de Schrödinger

Por: José Yoldi

Gato

Ilustración de la paradoja del gato de Schröringer. Rebeca Sánchez

Garzón todavía no lo sabe, pero como el gato de Schrödinger está vivo y está muerto al mismo tiempo.

Verán, en 1935 el científico Erwin Schröedinger propuso un célebre experimento imaginario que consistía en encerrar a un gato en una caja opaca, que contenía un dispositivo con una ampolla de veneno letal y un martillo sujeto de tal forma por un mecanismo que al activarse rompía la ampolla y mataba al gato. El ingenio activador del martillo era un detector de partículas alfa, y en la caja había un átomo radiactivo que tenía un 50 % de probabilidades de emitir la partícula en una hora. Transcurrido el plazo, solo abriendo la caja se podía saber si el gato seguía vivo o si había muerto.

Sin embargo, aplicando las leyes de la mecánica cuántica —mis muy limitados conocimientos no dan para mayores explicaciones— se llegaba a la paradoja de que el gato estaba al mismo tiempo vivo y muerto, situación contraria a la lógica pero irresoluble. Porque si el observador abría la caja para comprobar el desenlace interactuaba con el sistema y lo alteraba, por lo que el resultado había sido influido por el observador en uno de los dos sentidos.

Y Garzón, como el gato con el martillo sobre la ampolla llena de veneno, está todavía vivo, pero judicialmente muerto.

Los tres casos por los que se persigue al juez de la Audiencia Nacional son, por orden de antigüedad: el de la Memoria Histórica, por tratar de perseguir los crímenes del franquismo; el de los supuestos pagos por unos cursos en la Universidad de Nueva York, y el de las escuchas telefónicas en prisión a los principales acusados y sus abogados del caso Gürtel, la trama de corrupción en la que están implicados varios altos cargos del PP. Y, curiosamente, aunque este último proceso es el más reciente en el tiempo es el primero que se va a juzgar. Fíjense que en este caso el juicio oral se abrió en abril, mientras que el de los crímenes del franquismo lleva abierto un año y cinco meses y todavía no ha sido señalado. Claro que el del franquismo es una patata caliente que puede provocar manifestaciones masivas y alterar a media España.

Los ciudadanos no entienden que, en lo que puede constituir un récord Guinness, se vaya a juzgar al sheriff antes que a los cuatreros, puesto que Garzón va a ser juzgado mucho antes que los jefes de la Gürtel, como Correa o Crespo, que son precisamente los que le persiguen —le piden hasta 17 años de inhabilitación— por las escuchas que el juez ordenó para prevenir que blanquearan el dinero de las adjudicaciones irregulares.

Los magistrados de la Sala Segunda, que en su sabiduría jurídica sin prevaricar son capaces de absolver a Botín y condenar a Atutxa, interpretando de distinta forma el mismo precepto legal, consideran en una reciente sentencia que la prevaricación requiere que el acto que se juzga sea objetivamente injusto, es decir, que la decisión prevaricadora no solo sea ilegal o contraria a derecho, sino que sea además arbitraria. Por eso se dice que tiene que ser "esperpéntica" o "extravagante".

De modo que si la prevaricación tiene que ser tan evidente, el caso haría agua, puesto que Garzón al ordenar las escuchas fue de la mano de dos fiscales de la Fiscalía Anticorrupción, Concepción Sabadell y Myriam Segura, y su resolución tachada de prevaricadora fue ratificada y prorrogada por el juez instructor de la Gürtel en el TSJ de Madrid, Antonio Pedreira. Casualmente, y a pesar de que los corruptos ampliaron la querella contra ellos, ninguno de los tres ha sido molestado. Tanto es así, que el Supremo ni siquiera ha permitido que las dos fiscales y Pedreira declaren como testigos.

Parece significativo que el Supremo haya denegado la mayor parte de las pruebas propuestas por Garzón para su defensa y por el fiscal, que en los tres procesos considera que no hubo delito y reclama la absolución del juez. Y no deja de ser curioso que en un juicio por escuchas, se admitan las conversaciones intervenidas, pero no la parte de esos diálogos que fueron eliminados y que precisamente eran los más reveladores sobre los planes de los corruptos para evadir el dinero. Ahora el juez, que cree que sigue vivo, ha recusado a cinco de los siete jueces que iban a juzgarle.

Tal y como están las cosas, la situación de Garzón es tan delicada como la del gato de Schrödinger, porque como asegura un conocido magistrado que prefiere mantener el anonimato: "¿Alguien cree que el Supremo abre tres procesos por prevaricación contra el juez más famoso de España, uno de los cuales ya había previamente rechazado, para dejarle irse vivo?

En fin, el poeta polaco Stanislaw Jercy Lec decía con ironía: "Al derribar las estatuas, dejen los pedestales, siempre pueden ser útiles".

Garzón en el Supremo Alvaro Garcia 150410
Garzón a la salida de declarar en el Tribunal Supremo el 15 de abril de 2010. Álvaro García

 

Hay 8 Comentarios

Sr. Domingo Nevado: ya que usted no cobra nada por la clase de Derecho, estoy dispuesto a darle de forma gratuita por supuesto, clases de redacción, puntuación y sintaxis. Más que todo para no tener que leer tres veces lo que escribe para poder entenderle.
Ah!, no me confunda con José Yoldi. El es vasco, yo no.

A este VALIOSO CIUDADANO ESPAÑOL, le están haciendo la vida imposible en este país. ¿Por qué? será el mal nacional de la ENVIDIA, será que sus modestos orígenes y su ESFUERZO PERSONAL y su INTELIGENCIA y VALENTÍA molestan a algunos . Yo sólo sé que NO LO ENTIENDO, y mucho menos lo comparto. Mis respetos y todo mi apoyo al juez GARZÓN.

Sustitúyase proceder por parecer al inicio del segundo párrafo ("bajo mi modesto parecer"). Me voy a comprar el "libro de estilo" del Ministro. Espero que la remisión sea sin cargo alguno.

El problema es que lo de que la resolución sea "grosera, esperpéntica o extravagante" ya no es aplicable a la prevaricación judicial, sino únicamente a la de funcionarios públicos. Actualmente, el canon que utiliza el TS es el de "interpretación defendible", dado que se supone que un Juez tiene la máxima cualificación jurídica y el estandar de exigencia es superior respecto él. Tiene vd razón en lo de las Fiscales (aunque ellas no pueden cometer prevaricación alguna, pues no dictan resoluciones) o lo de Pedreira, pero el problema es que no existen precedentes de escuchas en locutorios carcelarios en la forma omnímoda en las que las acordó Garzón, que reconoció a los letrados perjudicados en su interrogatorio (no solo es Correa el que acusa) que carecía de un solo indicio respecto de ellos que justificara una posible imputación de blanqueo de capitales o cualquier otro delito. Espero que con éstos asuntos el TS marque de una vez una linea clara en materia de prevaricación judicial, pues es la única manera de ejercer jurisdicción es hacerlo sin miedo.
Por otro lado, y bajo mi modesto proceder, el problema que tiene Garzón es que no mide las consecuencias de su actuar ni los instrumentos que usa para el esclarecimiento de la verdad material. Ésto es lo que justifica su situación actual. A Barreiro no le puedes venir con que estabas investigando al PP, porque su sensibilidad progresista no le deja olvidarse de que has pinchado un locutorio respecto de todas las conversaciones que un preso mantenía con sus letrados, siendo obvio que si luego las expulsas del sumario por lesionar el derecho de defensa es que nunca debías haber autorizado la intervención.

perdón, corrijo mi error: en el caso Atuxta bastaba la acción popular (y originalmente me habia equivocado poniendo "acusación particular", en la línea 5 empezando por abajo).

1º A Garzón se le juzga antes que a otros porque la instrucción del asunto Garzón por el caso de las escuchas es algo muy sencillo, mientras que la instrucción del caso Gürtel es muy complejo. En el primero la instrucción se resume en unos cuantos folios; en el segundo serán más de 10 tomos(a lo poco). La instrucción dura lo que sea necesario, y la instrucción del Gürtel no ha acabado (324 LECrim).
2º Lo del caso Atuxta y el caso Botín no es lo mismo ni por asomación. Caso Botín STS 1045/2007; caso Atutxa STS 54/2008; amabas de la Sala 2ª. En uno de los casos había perjudicado, y por esola acusación popular no tenía el mismo alcance. Es decir, en el c aso Botín había perjudicado, pero no accionó, y por eso no se amditía la acusación popular (porque la acción penal se deja en manos del perjudicado: el que sufre las consecuencias dañosas del delito); en el caso Atutxa se admite la acusación popular porque había un interes COLECTIVO, y por ello, para abrir juicio oral, bastaba la acusación particular (es más, al ser un interés general, no podía existir un acusador particular, que sería el perjudicado, y por ende en delitos que afectan al interés colectivo no hay un solo sujeto dañado, sino la colectividad en conjunto).
De nada por la clase de Derecho.

Bazinga!

Es lo que ocurre cuando se politiza la Justicia: queda en justicia y empiezan los juicios políticos.

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Sobre el autor

(Donostia-San Sebastián, 1954)
es periodista licenciado en la Universidad
de Navarra. Lleva en El País desde 1983, donde ha
sido corresponsal de Interior y miembro del equipo de
Investigación. Como redactor jurídico ha cubierto casi todos los
juicios importantes que ha habido en España, desde el 23-F, el
síndrome tóxico o el crimen de los Urquijo hasta los atentados del 11-M.

Sobre el blog

Este blog es un lugar de encuentro sobre temas jurídicos, pero no es para todo el mundo. Es muy recomendable tener mucho sentido común y ganas de sonreír, ya que el humor es síntoma de inteligencia. La única norma es el respeto a los demás. Si usted prefiere insultar es muy libre, pero le agradecería que no se molestase en seguir leyendo, yo también preferiría estar en la playa.
El blog se alimentará también -o principalmente- con la serie de artículos que bajo el título “El último recurso” se publican los lunes en El País

Nuevo libro

El último recurso El último recurso. Los artículos que forman parte de este compendio fueron publicados en EL PAÍS bajo el epígrafe El último recurso durante los años 2010 y 2011. Todos ellos fueron escritos durante esas horas de la noche en la que todo parece estar parado y en silencio. Mi objetivo era centrar el foco o aportar un punto de vista particular hacia algunas noticias que me parecía que merecían mayor atención que la que se les había prestado. La otra finalidad, no menor, era que el lector se lo pasara bien y que, a ser posible, esbozara una sonrisa. Y ello, aunque el tema a tratar fuera tan tremendo como la rebaja de cinco años en la condena de un tipo que dejó a su mujer parapléjica a golpes.

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