Día 2. Será por historia

Por: | 28 de julio de 2012

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Esto no hay quien lo pare. Salió la Reina de cierto sopor al que lógicamente induce una ceremonia de este tipo a una señora que ya no cumplirá los ochenta y cinco, y declaró inaugurados los Juegos. Se celebró el momento, sin duda, no sé muy bien si por el inicio de algo o porque ya quedaba menos para que terminase una ceremonia larguísima que, como bien dice Lluis Bassat, media hora más la hubiese hecho difícilmente digerible. Supongo que el reto de hacerla más corta resulta imposible, salvo que llegue un día en que hagan a las delegaciones salir en bici en lugar de andando.

A falta de un futuro que genere excesivo optimismo, Danny Boyle decidió echar mano de algo que pase lo que pase a partir de ahora, nadie le puede negar al United Kingdom (guaiominí, que se suele decir): su apabullante historia, llena de acontecimientos y personajes vitales no sólo para su propio país, sino para el mundo entero. Algunos sencillamente entendibles, como la revolución industrial o el enorme peso que tienen los británicos en asuntos culturales como la literatura, el cine, el teatro y por supuesto la música, y otros no tanto, como el momento niños en la cama, donde se quiso homenajear al unísono el sistema de salud y la literatura infantil y salieron ganando los hospitales sobre las letras. 

No siendo un experto en coreografías y espectáculos de este tipo, entiendo uno de los baremos en los que cifrar su éxito puede ser la cantidad de momentos que dejan para el recuerdo. De ahí que habiendo suficiente entendido para analizarla bajo otros puntos de vista, me limitaré a comentar las imágenes con las que mi memoria se quedará durante un tiempo indeterminado, pues pasados los cincuenta, la memoria se vuelve algo juguetona. 

-Momento chimeneas. Después de hablar tanto de la campiña y los animales, a mí lo que me gustó fue el escenario industrial. Las primeras escenas bucólicas dieron paso al sudor, la maquinaria y las enormes torres humeantes que compusieron una imagen casi tenebrosa. Tiempos de curro a destajo, caras y cuerpos embadurnados y derechos laborables bajo mínimos. Inquietante ¿no?

-Momento helicóptero. La presencia de 007 estaba cantada y sólo faltaba saber cómo y cuándo el agente secreto con licencia para matar y no ser nunca matado iba a tomar la escena. No lo tuvo fácil esta vez Daniel Craig, que sin ser un dechado de expresividad, no tenía rival actoral en la hierática expresión de la reina inglesa. Me quedé con las ganas de tres cosas: Una, saber cómo aterrizó la reina. Dos, que en algún momento se hubiese escuchado la mítica frase “mi nombre es Bond, James Bond”. Y tres, si el ser más escocés que el whisky impidió que fuese Sean Connery, el mejor 007 de la historia, el encargado de la seguridad real. Aunque supongo que Connery ya no está para muchos trotes más allá de un campo de golf y una barra de bar. 

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Momento Bean. Uno de los mejores. Además de conservarse en muy buen estado (es lo que tiene el humor), Mr. Bean estuvo genial. Nadie ha representado mejor con una simple mueca los sentimientos más ruines. Combinar lo cómico con lo serio (la canción más olímpica de la historia) es algo en lo que los ingleses son maestros y lo volvieron a demostrar. 

-Momento “aquí viene Beckham. Justo antes del desfile apareció David Beckham llevando una lancha donde viajaba la antorcha. ¡Que elegante es el jodío! Viendo al mando de la motora, tuve claro que en este tipo está el futuro de la saga de 007, por lo que me quedé un poco con las ganas de que en pleno Támesis fuese atacado por algún esbirro del Dr. No y David se lo hubiese quitado de encima sin arrugarse el traje. Eso sí, teniendo en cuenta lo que duró el desfile, le tuvo que dar tiempo a irse hasta el nacimiento del Támesis y volver. 

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-Momento desfile. Esto más que un momento fue un larga entrega en 205 fascículos, lo que más de uno, entre ellos yo mismo, terminó pidiendo la hora. Y mira que los de los tambores le pusieron ganas y a los que se ponían remolones les metían prisa, pero es que lo que no puede ser no puede ser, y además es imposible. Pero bueno, entre comprobar abanderados, discutir vestuarios de todo tipo (desde la elegancia de Italia con sus Armanis hasta esas solapas doradas que Stella McCartney le ha plantado al vestuario inglés que no sé muy bien qué tal les sienta pasando por los atuendos tribales habituales de africanos u oceánicos) elucubrar la ubicación geográfica de algunos países (sugerencia para Rio 2016, al lado del país, un mapita de su ubicación) celebrar el aumento de la presencia de mujeres (muchas de ellas abanderando a sus países) o localizar grandes personajes, el maratón se hizo algo más llevadero. 

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-Momento Gasol. Tanto se había hablado, casi siempre para mal, de la indumentaria española, que cuando apareció Pau hasta se le vió elegante. Algo entalladita en exceso me pareció la chaqueta, pero después de lo que tuve que llevar en los dos Juegos Olímpicos en los que participé, no soy quién para sacar defectos. Se le vió relajado, disfrutando del momento, aguantando perfectamente la presión de saberse observado, a lo que está más que acostumbrado. Eso sí, detrás de él, la habitual y hasta enternecedora anarquía española (los regidores se hartaron de “empujarles”) liderada por los habituales agitadores de la selección de balonmano y con la peluca de Iván Pérez, waterpolista, como detalle de nuestras ganas de cachondeo. Creo que Bosco, la controvertida firma que nos viste, pasó el examen, al menos en lo que a “ropa de ceremonia” se refiere. No fuimos los más elegantes (mejor la ropa de hombre que la de mujer ¿no?), pero viendo a otros países, quedamos también lejos de los de gusto dudoso (esas botas de goma de los checos…). 

-Momento Alí. Tengo que reconocerlo. Cuando apareció Mohamed Alí para tocar fugazmente la bandera olímpica, se me puso un nudo en la garganta. Ya sé que los deportistas envejecen como cualquier ser humano, que no son inmunes a las enfermedades y que incluso algunos deportes (el suyo especialmente) no sientan nada bien para tener una vejez placentera. Pero aún así, ver al “más grande” me sacudió emocionalmente. 

-Momento pebetero. En su encendido se juega la organización buena parte de su prestigio, y a mí me pareció impecable todo. La llegada de la antorcha (otra vez Beckham muy en su papel de 007) el que no hubiese un último relevista, el simbolismo de ceder a los jóvenes ese honor y por supuesto el sorprendente pebetero, ubicado donde nunca ha estado y que simbolizaba la unión de los 205 países con sus 205 llamas fusionadas en una sola. No se me ocurre ni un pero, y mira que a esas alturas de la noche ya me costaba encontrar la postura en el sofá. 

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-Momento Hey Jude. Y como fin de fiesta, pues tenía que aparecer él. La música fue uno de los grandes pilares de la ceremonia, sino el GRAN pilar, y después de escuchar a muchos de sus grandes artistas (por cierto, ¿Y Elton John?) tenía todo el sentido que la noche se cerrase con el mejor representante del grupo más influyente de la historia de la música moderna. A falta de John y George y vete tú a saber donde está Ringo, fue Sir Paul McCarney el que se hizo el amo del escenario desde sus recién cumplidos 70 años. Más dudas me plantea la canción elegida, que no está entre mis favoritas, pero supongo que sería por su estribillo, ideal para corearlo e incluso llevártelo a casa bien metidito en la cabeza. 

Total, que entre unas cosas y otras, nos dieron las 2 de la mañana. Pero como dijo aquel “había que verlo”. Se cerró una ceremonia que miró más hacia atrás que hacia delante y hoy ya será otra cosa desde primera hora de la mañana, cuando abran la piscina, el ciclismo y un montón de deportes más. Yo me voy a coger un avión y me voy a acercar a Londres a darme una vuelta de tres días, debut de la selección de basket incluido. Ya os contaré mañana. 

Postdata. Momentazo personal. Revisando videos de otras ceremonias, me he encontrado con este de los Juegos de Moscú donde, !ostras pedrín! aparezco fugazmente. Es en el minuto 2.44 del video y dura ¡4 interminables segundos! Lástima que las ganas de robar plano del Lagarto De la Cruz me quitasen protagonismo televisivo (soy el que va detrás suyo, por si alguno no me reconoce tan jovenzuelo). ¡Qué bien no sentaba ese azul mediterráneo! Ah, el de al lado del Lagargo es el gran Chicho Sibilio. ¡Documentazo!

 

 

 

Hay 10 Comentarios

Un apunte: Stella McCartney no diseñó la ropa del desfile, solo la de competición. Se nota porque la de competición es magnífica y la del desfile es puro chavismo

Pues a mi me encanto la ceremonia, si algo eche de menos fue a los mencionados cantantes, mas Radiohead o Coldplay o Muse (aunque estos si sonaron en el medley de la historia de amor) pero es que tampoco dio para tanto, y eso que fue larga.
Me encanto la parte de la revolucion industrial con uno de mis actores preferidos haciendo del gran Brunel, la cancion de Emily Zande, el toque Bond tuvo su gracia, y cuanto le ha dado al olimpismo Carros de Fuego. El momento desfile, pues le vi su lado positivo. Al menos unas 20 naciones mas para el jueguito de banderas del movil...ole
Lo mas importante, todos los paises aportan mujeres a los juegos. Gran estadistica esa. A ver si sigue asi mucho tiempo.

Según el RAE, la palabra encaja perfectamente con el D. Luis Aragonés:
http://buscon.rae.es/drae/srv/search?val=zafio
Yo no preguntaba por la estadística de antes. Quería la de después :)

Yo solo vi desde el himno cantado por los niños en pijama así que no puedo valorar lo anterior (lo de la presentación de la revolución industrial tiene buena pinta).

¿Soy el único que encontró floja la ceremonia?. Me esperaba mucho más de Boyle, la verdad.

Antes del desfile, 4/108.
Lo de "Zafio" es poco original.
Ni siquiera es gracioso.
Pero (claro) cada uno da lo que da.

Osti, tú, el Zafio de Hortaleza es el maestro de José Ramón. Ahora empieza a encajar todo. ¿Como va la estadísitica de Llull, después del desifle?

Por cierto, hoy cumple 74 años D. Luis Aragonés.
El único que se atrevió a hacer lo que había que hacer.
Y el creador de un equipo extraordinario.
¡Felicidades maestro!

No estuvo mal la ceremonia inaugural.
Lo único malo fue tener que soportar a la insufrible María Escario.

A mí me gustó todo (aunque odio a Mr Bean, me parece insufrible, ayer estuvo gracioso). Me parece que RU ha dado al mundo tantas cosas que son hoy la "era moderna": deporte, industria, cultura, hasta las 3w!!! que ¿cómo no iba a aparecer todo eso en su ceremonia? En la música eché de menos a Elton John, a Sting, a Phil Collins, bueno dicen que en el cierre habrá mucha más música que ayer, tal vez aparecen. Lo que es insufrible en TODAS las ceremonias, es el desfile, 2hs y media solo para desfilar!!!!!! Esto tienen que acortarlo, que desfile el abanderado y un representante de cada deporte en el que compite cada país y adiós. En Spain (nº176, en el orden inglés ¡help!) el uniforme de las chicas fue un real es-pan-to, el de los chicos una chaqueta roja más, había varias delegaciones parecidas. El momento MÁS: el encendido del pebetero. Impecable.

Una ceremonia muy buena desde el punto de vista técnico y de organización. Momentazos como los que bien comentas, Itu.

Se echó de menos algún momento "despiste" propio de una organización latina ;)

Del uniforme mejor no hablar más. Mejor el de ellos que el de ellas, por supuesto.

Ahora empieza lo bueno. A competir!

http://saliendodesdeelbanquillo.blogspot.com.es

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Diario de un ex olímpico

Sobre el blog

El Palomero hace mudanza durante 17 días y abre espacio dedicado a los Juegos. Y es que unos Juegos dan para mucho. O al menos lo suficiente como para un diario "palomérico" sin más pretensiones que pasar revista a lo importante, secundario, anecdótico y también al más puro y duro chismorreo. Ah, y alguna batallita del abuelo.

Sobre el autor

Juanma Iturriaga

es muchas cosas en una, pero de lo que más orgulloso se muestra siempre es de haber sido olímpico en dos ocasiones. También le gusta recordar que en su segunda participación, en Los Angeles 84, se trajo para España una medalla de plata, que en aquella época fue algo histórico. Fue tal el exitazo que ha llegado hasta ahora viviendo de ella y contando que secó a Michael Jordan y que Jack Nicholson le invitó a su casa después de verle jugar, lo que nunca se ha confirmado al 100%. Le gustan todos los deportes olímpicos, Pentatlón moderno incluido.

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