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28 marzo, 2007 - 13:43

El fuego sigue en las calles

De camino a la oficina, recogí a la ingeniera técnica en internet. Estuvo trabajando en torno a tres horas y media intentando reparar el sistema. Al final, no pudo restaurar el servicio, pero prometió volver el domingo para intentar arreglarlo. La situación era intensa, en términos de seguridad. Hubo intercambios esporádicos de fuego justo al cruzar la calle.

Me sorprendió saber que la señorita Kh se presentó a trabajar. De inmediato decidí ir a verla a su oficina, sólo para asegurarme de que está bien. Me contó toda la historia del secuestro. La habían secuestrado junto con tres hombres, incluido el conductor del vehículo, y seis mujeres. Los secuestradores cachearon y después robaron a los pasajeros, hombres y mujeres. La señorita Kh asegura que le robaron 950.000 dinares (unos 650 dólares) del bolso. Los secuestradores golpearon al conductor y a los pasajeros varones, y después liberaron a las mujeres. Secuestraron el vehículo y se llevaron a los tres hombres con ellos a las montañas cercanas.

La señorita Kh siempre ha sido una mujer fuerte, liberal y extremadamente terca. Prefiere trabajar sola en su minúscula oficina. Sólo habla con unas cuantas personas, especialmente bibliotecarios y documentalistas ancianos, con los que ha trabajado durante muchos años. Cada vez que nos vemos empezamos la conversación con las mismas palabras y de la misma forma. Ella dice: "Señor, ¿tiene un minuto?". Yo le contesto: "Buenos días a usted también, Kh". Ella dice: "Perdón, ¡olvidé saludarle!". Yo contesto: "No importa, siempre y cuando no esté enfadada". Después, se queja sobre su deteriorada salud y, en particular, de su visión defectuosa. Recibe tratamiento médico con regularidad. Sin embargo ¡nunca dice que mejora! Termina la conversación con la misma vieja pregunta: "¿Por qué no se marcha usted y regresa a Europa?". Yo le respondo lo mismo: "¿Cómo puedo abandonar a gente encantadora como usted?".

Me reuní con el nuevo jefe de Relaciones Públicas. Hablamos sobre varios temas, entre ellos reforzar las relaciones de la Biblioteca Nacional con ONG importantes tales como Iraqi Writers Union e Iraqi Journalists Union, e incrementar nuestras actividades culturales. Decidimos hacer algunos cambios radicales, como aumentar el personal del departamento. Acordamos que celebraría una reunión con todo el personal del departamento la próxima semana, a fin de redefinir sus tareas y funciones.

He enviado a la Facultad de Administración una colección de libros raros y novedades que he estado guardando en mi oficina, para que las exhiban en su Feria de Libros Especiales. También envié a dos bibliotecarios experimentados para que representen a la Biblioteca Nacional en la feria/exhibición.

Nuestro barrio se ha convertido en objetivo principal de los ataques de mortero desde que los estadounidenses convirtieron una comisaría de la policía local en una base militar para ellos. Al atardecer la zona fue atacada varias veces. Las condiciones de seguridad han mejorado hasta cierto punto en la calle al-Jamhoriyah y al-Dadhel.

Comentarios

Tomar té activa el músculo liso mientras expandía la ley del british império hasta inventar el fulbol. Al trasnochado imperium español lo perdió el dorado americano que llenó los bolsillos de los banqueros alemanes y de los comerciantes de Flandes. Los ataques en Londres y Madrid sirvieron para sembrar el miedo en el corazon corporativo de Europa y justificar la foto petrolera de las Azores. Por cierto, el cruel império portugués repobló de esclavos africanos las tierras del otro mundo. Barajen y repartan que es el mismo juego.

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