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27 marzo, 2007 - 13:38

En la calle sacan brillo a las pistolas

A las 8.30 empezaron intercambios esporádicos de fuego en la calle al-Jamhoriyah y la zona de al-Fadhel. El equipo de filmación de Associated Press empezó a rodar dentro de la Biblioteca Nacional nada más llegar. No pude asistir a un acto especial organizado por el Ministerio de Cultura en el Teatro Nacional en recuerdo de las víctimas de al-Mutanabi.

Me comunicaron tarde su celebración. Nuestro ministerio es tremendamente desorganizado. Las relaciones públicas del ministerio están en un estado de caos. Sus actividades carecen claramente de coordinación y creatividad. Siempre es pasivo en su reacción a los grandes eventos, tales como la tragedia de la calle al-Mutanabi. Los intelectuales y la clase educada en general critican al ministerio públicamente y a diario. El ministerio "vive en un planeta, y los intelectuales viven en otro planeta".

A las 9.30 se celebró otra fase de las elecciones internas. Cuatro documentalistas (tres mujeres y un hombre) fueron elegidos por sus colegas para el consejo de representantes. Mi secretaria me informó de que el lunes por la mañana la señorita Kh fue secuestrada cerca de la ciudad de Shahraban (al-Muqdadiah). Shahraban es una de las zonas más críticas dentro de la peligrosa provincia de al-Diyalah. Afortunadamente, la liberaron el mismo día. Recibimos la información directamente de su sobrina. La señorita Kh es la bibliotecaria más vieja de la Biblioteca Nacional. Tiene casi 63 años, y es licenciada en Biblioteconomía. Se va a jubilar en el mes de julio. Vive sola en su piso al-Waziriyah, a sólo un kilómetro de la Biblioteca Nacional. Su hermana murió el año pasado.El periodista de Associated Press llegó más tarde. Hablamos unos 35 minutos antes de que él y el equipo de filmación abandonasen el edificio.

A las 11.30 se intensificó el intercambio de fuego, ya que helicópteros de EE UU empezaron a sobrevolar nuestra zona. A los 30 minutos se sumaron jets de combate de EE UU, haciendo un montón de ruido. Nuestro personal no prestó atención a lo que estaba ocurriendo en al-Jamhoriyah y al-Fadhel, ya que se han acostumbrado a ello. Mi suegra me llamó para saber si estaba bien. Estaba preocupada por mí aunque su casa está a sólo 600 metros del núcleo de los combates. Los helicópteros y los aviones de combate volaban bajo cuando el personal de la Biblioteca Nacional se marchó a casa.

Algunos amigos me han contactado en relación a mi entrevista en la cadena de televisión estadounidense PBS. Habitualmente no informo al Ministerio de Cultura de mis entrevistas. Algunos ministros no permiten a sus directores hablar con los periodistas, especialmente los extranjeros. Otros ministros exigen a sus directores que les pidan un permiso especial antes de hablar con los medios. Uno de mis colegas, que se marchó de Irak hace unos meses, después de ser amenazado y presionado por su superior, me dijo que tenía que pedir permiso a su ministro antes de hablar con los medios, y que éste solía enviar a uno de sus hombres de confianza para controlarle cuando hablaba con periodistas.

El jefe de nuestros vigilantes me envió su informe, indicando que los enfrentamientos se reanudaron de nuevo en los alrededores del edificio de la Biblioteca Nacional. El combate entre la Guardia Nacional y los grupos armados duró hasta las 23.00. A continuación hubo intercambios esporádicos de fuego.

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