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06 marzo, 2007 - 18:07

Pérdidas importantes

Uno de los días más sangrientos, con cientos de civiles muertos o heridos por una serie de coches-bomba y ataques suicidas.

La guerra entre el ministro de Cultura y su viceministro ha explotado, al publicar este último un artículo en el principal periódico nacional, al-Sabah, en el que ataca sin piedad al ministro ¡y le acusa de ser terrorista, asesino y sectario! Desde hace algún tiempo, el Ministerio de Cultura está literalmente dividido en dos grupos: el primero está dominado por los suníes, liderados por el ministro y con sede en el nuevo edificio de la calle al-Haifa, y el segundo grupo está dominado por los chiíes, liderados por el viceministro y con base en el viejo edificio del distrito al-Zaiyonah. Este enfrentamiento sectario ha paralizado el ministerio. También me ha afectado a mí, aunque desde el principio he permanecido al margen de esta tontería, enfocándome en mis tareas. Espero que el primer ministro intervenga con firmeza en este asunto antes de que sea demasiado tarde, apartando a toda la gente que ha estado implicada en este enfrentamiento sectario.

A las 10.00 me reuní con el personal del Laboratorio de Restauración. Diez personas trabajan en ese laboratorio, dos hombres y ocho mujeres jóvenes. El gobierno checo nos facilitó todo el equipo y la formación necesaria para permitirnos crear un moderno laboratorio de restauración por primera vez en la historia de la Biblioteca Nacional. Hasta el momento, seis personas (4 mujeres y 2 hombres) han recibido formación en la República Checa, Italia e Irak. Espero que los restauradores de la Biblioteca Nacional puedan acceder este año a un curso avanzado. Uno de nuestros planes es que nuestro personal pueda formar a otras personas de diferentes instituciones culturales y educativas.

Comencé la reunión explicando mis planes para desarrollar el laboratorio, aportando al personal más formación y herramientas, por ejemplo. Mi amigo Rene Teijgeler, que fue asesor del ministerio de Cultura durante el periodo de la Autoridad Provisional de la Coalición, me ha dicho que la Dutch Blue Shield está dispuesta a financiar un proyecto para comprar las herramientas y otros elementos necesarios para el Laboratorio de Restauración de la Biblioteca. He preparado una lista para enviársela a Rene. El jefe del laboratorio, que es un documentalista experimentado, me pidió que aumentase el número de sus ayudantes, ya que hay mucho trabajo que hacer. El año pasado impartió varios cursos de formación para nuestros documentalistas jóvenes y para los del Ministerio de Interior. El y su subjefa, la señorita Na, siempre están ocupados con experimentos para encontrar nuevas soluciones a los problemas que afrontan en sus trabajos de restauración. Son las personas más creativas entre el personal de la Biblioteca Nacional. Enseñan a sus colegas iraquíes lo que aprenden de los expertos extranjeros. Fue una muy buena noticia escuchar que todo el personal disfruta de su trabajo cada día en el laboratorio. Al final sugerí hacer un documental sobre el proceso de restaurar algunos de nuestros documentos y archivos dañados, y así lo podremos utilizar en futuros programas de formación. También sugerí al personal del laboratorio que anote la cantidad, el tipo y la extensión de los daños de cada pieza a restaurar y cuánto tiempo les puede llevar hacer el trabajo. Mi asistente personal tomó nota de los principales puntos de la reunión.

El periodista del Washington Post y su colega iraquí asistieron a los últimos 15 minutos de la reunión. Después, les presenté al jefe del laboratorio, que contestó a algunas de sus preguntas. El periodista quería tomar notas sobre la rutina diaria en la Biblioteca Nacional. El periodista, su colega iraquí, mi asistente personal y yo fuimos al departamento de Informática, en donde tenía previsto otro encuentro con el personal.

El año pasado trabajaban en el departamento de Informática 25 personas; ahora sólo trabajan 16. Tres mujeres están de baja por maternidad, una se fue al extranjero y tres dejaron la Biblioteca Nacional por motivos de seguridad. El departamento ha perdido a dos de sus empleados más jóvenes. Los dos estaban casados y eran licenciados en Informática. Todo el personal del departamento, menos dos, son jóvenes. La jefa, la señorita Am, está licenciada en Biblioteconomía. Su equipo la quiere y la respeta. Trata a sus compañeros con amabilidad, como si fuesen miembros de su propia familia.

La Biblioteca Nacional perdió sus cuatro viejos ordenadores en los incendios y saqueos de abril de 2003. Cuando me nombraron no había un departamento de Informática en la Biblioteca Nacional. A las tres semanas de mi nombramiento compré cuatro ordenadores a espaldas del ministro de Cultura. Algún país le había prometido que su ministerio recibiría cientos de ordenadores, pero un año y medio después aún no había recibido ni uno. No quise esperar a montar el departamento de Informática, que para mí era un paso fundamental en el proceso para modernizar la Biblioteca Nacional. En la actualidad tenemos más de 130 ordenadores, incluidos algunos portátiles. Todos los departamentos usan ordenadores para su trabajo.

Empecé la reunión haciendo una serie de preguntas sobre su trabajo. Me dijeron que las colecciones árabes se podían consultar en internet. Para nuestro catálogo online estamos utilizando el sistema Winisis, que sustituye al viejo Cdisis. Estamos usando el mismo sistema para nuestras colecciones en inglés. Los sistemas modernos son muy caros y requieren ordenadores con características especiales.

Los departamentos de Informática y de Catalogación editan conjuntamente una publicación mensual llamada Rawafid Thaqafiyah. Analiza todas las publicaciones y las tesis que llegan a la Biblioteca Nacional. La enviamos de forma gratuita a todas las universidades de Irak y a otras importantes instituciones culturales y educativas.

El personal del departamento de Informática está ocupado transcribiendo tres volúmenes del proyecto Memoria de Bagdad. Le pedí a la señorita Na que mejore la página web de la Biblioteca Nacional. Sé que le estoy pidiendo demasiado, ya que tras la trágica muerte de Alí, el año pasado, ella es la única diseñadora de páginas web que tengo. Le pedí a la señorita Na que enseñe a cuatro de sus colegas, para que así puedan compartir con ella la tarea de mantener la página web. También le pedí a la jefa del departamento que siga insistiendo en enseñar a los bibliotecarios y documentalistas que no saben utilizar un ordenador. El año pasado, el departamento de Informática dio más de siete cursos de formación. Las condiciones de seguridad y los cortes de luz frenaron el plan del departamento de enseñar a 30 personas de otras áreas.

A mitad de la reunión se fue la luz. Terminamos a las 12.35. A los 30 minutos, tras despedirnos, se marcharon el periodista y su colega.

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