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18 abril, 2007 - 06:01

El día más sangriento

Fue de lejos el día más sangriento en Bagdad desde la aplicación del Nuevo Plan de Seguridad.
De camino a la Biblioteca Nacional vi un gran agujero en mitad de la carretera Bab al-Mudham. Parece ser que a primera hora de la mañana algunos terroristas habían colocado unos cuantos explosivos dentro de uno de los pozos de la carretera. Colocar explosivos en los pozos de las carreteras se ha convertido en una de las tácticas favoritas de los terroristas para atacar vehículos civiles y militares.

Era evidente que las condiciones de seguridad eran tensas dentro y alrededor de Bab al-Mudham. El viejo escenario de siempre. Empezó con algunos intercambios esporádicos de fuego. Lamentablemente, los terroristas han regresado a al-Fadhel y al-Jamhoriyah. Incluso atacaron a los guardias nacionales, matando a dos de ellos.

A las 12.30, una explosión hizo temblar el edificio de la Biblioteca Nacional. Era otra vez en al-Fadhel. Guardias nacionales y policías cerraron rápidamente unas cuantas calles. Una de ellas quedó abierta para uso civil. El tráfico se fue haciendo más pesado a medida que pasaba el tiempo.

Me llevó algún tiempo llegar a mi casa. Inmediatamente después de almorzar con mi mujer a las 14.30, una enorme explosión sacudió el piso, abriendo ventanas y puertas. Subí al tejado para ver qué había pasado. Vi una espesa columna de humo subiendo desde la zona del puente Qanat. Era cerca de la casa de mi nuevo chofer, por lo que le llamé por teléfono para saber si él y su familia estaban bien. Afortunadamente el coche-bomba había estallado a 300 metros de su casa.

A las 15.00, cuando iba de camino al club Faily, en donde tenía previsto reunirme con algunos amigos, oí una enorme explosión. Un niño pensó que había sido un ataque de mortero. Gritaba y miraba a su amigo diciéndole: “Este ataque de mortero ha tenido una buena resonancia, ¿verdad que sí?”. Lamentablemente, ese no era el caso, ya que se podía ver una enorme seta negra en la distancia. Cuando llegué al club y vi a mis amigos me enteré de que un ataque con coche-bomba había provocado el caos en la zona de al-Sadriya. Algunas informaciones no confirmadas decían que se habían utilizado algunas sustancias químicas en el ataque. Esto explicaría el alto número de víctimas.

Cada uno de nosotros empezó a llamar a sus amigos y familiares para ver si estaban bien. Yo llamé a mi suegra, ya que su casa está a sólo 200 metros del centro de la explosión. Me aseguró que nadie de su familia había resultado dañado. Lamentablemente, uno de mis amigos supo por teléfono que su sobrina y su cuñado habían muerto por el ataque con coche-bomba. Más tarde, yo me enteré de que un primo de mi mujer también había muerto. Estaba en la treintena, casado y con hijos.

El número de víctimas empezó a aumentar rápidamente. Según el cálculo más conservador, al menos 230 personas murieron y muchas más resultaron heridas. Estoy seguro de que muchas de las personas heridas morirán pronto por la falta de buenos cuidados médicos. Las víctimas eran en su mayoría personas pobres, kurdos y chiíes. Fue un día muy triste para todo el mundo. Conocía a algunas de las víctimas. Una repentina tormenta de arena cayó sobre Bagdad inmediatamente después del ataque con coche-bomba, como si la naturaleza estuviese protestando en voz alta por lo que había pasado en Bagdad en ese día tan sangriento.

Por la noche, mi hermano, su mujer y mi sobrino (de 7 años) nos llamaron por teléfono. Estaban preocupados por el ataque del mercado de al-Sardiyah. Les informé sobre la muerte de algunas personas que conocían.

Recibí un nuevo informe de seguridad del jefe de vigilantes de la Biblioteca Nacional. Según el informe, dos cohetes explotaron justo al otro lado de la valla de la Biblioteca Nacional a las 18.30. Al incidente le siguió otra explosión cerca de la calle Jamhoriyah. A las 19.00 volvió a estallar en Bab al-Mudham la lucha entre un grupo armado y la Guardia Nacional. Poco después, hombres armados abrieron fuego contra la comisaría de policía local de al-Mudham. Los policías reaccionaron de forma temeraria, abriendo fuego de forma aleatoria en diferentes direcciones. Al menos un agente de policía resultó herido en el incidente. A las 22.30, ayudados por el Ejército de EE UU, guardias nacionales empezaron a registrar la zona en torno a la Biblioteca Nacional, incluida la mezquita Muradyiah (a 10 metros del teatro de la INLA). La mezquita es utilizada por fieles suníes. La Biblioteca Nacional no fue registrada.

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