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09 mayo, 2007 - 19:51

Se reabre la Biblioteca pero seguimos sin web

Volvemos a tener por lo menos agua y electricidad en el edificio. El personal de la Biblioteca Nacional regresó a su trabajo habitual. Han vuelto los lectores y los visitantes.

Llevé a mi mujer y a mi hijo a la Biblioteca Nacional. Ella quería ver a sus colegas antes de ir a la Ciudad Sanitaria para su chequeo habitual. Algunos de mis empleados no perdieron la oportunidad para vengarse de mí. Hicieron comentarios sarcásticos y observaciones como “gracias a Dios, el hijo no se parece a él”, “es un niño precioso, tranquilo y feliz, como su madre”, etcétera.

No acudí a la reunión del consejo del Ministerio de Cultura. No estoy contento con la actitud del ministro, que se niega constantemente a aprobar cualquier cosa que yo sugiera o diga. Por lo tanto, he decidido no acudir a ninguna reunión ministerial, a no ser que el ministro cambie de actitud. Me han dicho que al ministro no le gustó mi ausencia, y le preguntó a todo el mundo sobre mí. Sabe muy bien que nunca me he perdido una reunión del consejo. Más tarde me enteré de que el ministro había empezado la reunión lanzando abiertas amenazas contra los directores generales ¡porque se niegan a escucharle!

Hablé con Am, la jefa del departamento de Tecnología, y su ayudante, la señorita Na, sobre la reapertura de la página web oficial de la Biblioteca Nacional. Ha estado cerrada durante cinco semanas, ya que no pudimos renovar la suscripción. La señorita Na, que se encarga de la página web, me dijo que había contactado con el Ministerio de Telecomunicaciones por el asunto del hospedaje de la página.

El mayor problema que tenemos desde hace semanas es que los empleados de la Oficina de Telecomunicaciones de Bab al-Mudham, en su mayoría chiíes, se niegan a ir a trabajar porque han recibido una amenaza directa de muerte de extremistas suníes que actúan en al-Fadhel y al-Jamhoriyah. La oficina está al final de nuestra calle.

Me han dicho que una mujer que trabaja en la Oficina de Telecomunicaciones ha sido asesinada por extremistas suníes. Hasta ahora, la oficina ha perdido a tres de sus empleados por motivos sectarios. Los técnicos del Ministerio de Telecomunicaciones han dicho que si no tienen acceso directo a la oficina local no pueden arreglar el problema de internet de la Biblioteca Nacional o de nuestra página web. Hemos tratado de persuadir inútilmente al ministerio para que envíe a uno o dos técnicos a la oficina local para que podamos arreglar nuestro problema con internet y las líneas telefónicas. Necesitamos un milagro para poder persuadir a los empleados de la oficina local para que trabajen sólo dos horas, las que nos permitirían restablecer nuestro sistema.

Durante la mayor parte de la noche, helicópteros de EE UU volaron muy bajo, haciendo un ruido enorme. Más tarde supe que soldados de EE UU y guardias nacionales iraquíes habían participado en una operación en al-Sadr City.

Comentarios

La actual situación de Somalia en una hipotética cadena que comenzó en Afganistán, siguió en Irak y en estos días podía estar gestándose en este Estado africano. En los tres países «un régimen o un movimiento ascendente ha sido desplazado por una intervención militar exterior». Y todo ello seguido de la ocupación militar de esas fuerzas extranjeras y la instauración de un Gobierno incapaz de controlar su país y frente al que se sitúa una resistencia con amplios apoyos entre la población.

En los tres casos vemos cómo la dependencia económica y militar del Gobierno central hacia las fuerzas de ocupación es el factor de mayor deslegitimación ante su propia población y, al mismo tiempo, sirve para canalizar apoyos a una resistencia que alza la bandera del nacionalismo, y en ocasiones del propio islamismo, para afrontar esa situación. Y en medio de esta compleja coyuntura, todos los actores buscan sus propios intereses y beneficios, con el Gobierno buscando mantenerse a toda costa, los opositores dispuestos a aprovecharse del vacío gubernamental para controlar amplias zonas, y con unos actores extranjeros que se enfrentan al complejo dilema de mantener una situación que a medio o largo plazo se les puede convertir en insoportable.

Irónicamente los grupos islámicos son descritos como grupos que trabajan en estrecha relación con Teherán. Irán, un país que es predominantemente chií, es acusado de acoger a grupos terroristas sunníes islámicos, cuando, de hecho, estos terroristas islámicos son "bazas de la inteligencia" de Estados Unidos, apoyados directamente por Washington.

Este papel que ejerce la inteligencia estadounidense en apoyo de los "terroristas islámicos" está bien delimitado. Las operaciones encubiertas aplicadas a Irán forman parte de un modelo constante.

La no tan oculta agenda de la inteligencia estadounidense, aplicada en toda Asia central y Oriente Próximo, consiste en desencadenar la inestabilidad política y en fomentar los conflictos étnicos apoyando a "organizaciones terroristas islámicas", con el objetivo a la larga de debilitar el Estado nación y de desestabilizar a países soberanos.

Desde que estalló la guerra afgano-soviética y durante todos los años noventa un rasgo fundamental de las actividades de la CIA consistió en suministrar apoyo encubierto a "organizaciones terroristas islámicas".

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