« Vueleve la electricidad a la Biblioteca | Inicio | Toque de queda »

13 junio, 2007 - 23:22

Se cierra la Biblioteca ante los ataques a mezquitas

Una vez más los helicópteros apache de EE UU volaron muy bajo sobre nuestro barrio durante la noche, y nos resultó muy difícil dormir. Después de llegar a la Biblioteca Nacional me acerqué hasta la mezquita vecina. Sospechaba que el imán de la mezquita estaba usando las líneas telefónicas de la Biblioteca Nacional de forma ilegal. Me acompañó el técnico en telefonía de la Biblioteca Nacional, y después se nos sumó un vigilante.

El imán no estaba allí. Le dije a un hombre joven que vive con su familia en la mezquita que necesitábamos inspeccionar las líneas telefónicas para saber por qué las nuestras no funcionan. Tal y como me esperaba, en el tejado de la mezquita estaban nuestras líneas cortadas. También descubrí que el imán había enganchado un aparato de teléfono a nuestras líneas. Así que el imán temeroso de Dios ¡ha estado haciendo llamadas gratis a nuestra costa durante meses! Antes de marcharnos le dejé al hombre joven un pequeño mensaje para el imán. Aproveché la oportunidad para dar una vuelta por la preciosa mezquita. Aún no se ha terminado de restaurar. Estaba totalmente desierta. En el pasado, los fieles suníes solían acudir a rezar a diario. A causa de la violencia sectaria en Bab al-Mudham y su entorno, las mezquitas suníes y chiíes se han convertido en un objetivo preferente para los extremistas.

Inmediatamente después de dejar la mezquita inspeccioné los trabajos en la parte derruida de la valla. A nuestros vigilantes les preocupa mucho la valla, por cuestiones de seguridad. Vi al gerente de la empresa de construcción y le pedí que acelere los trabajos de reparación, explicándole que hombres armados podrían entrar fácilmente en el edificio a través de la valla derruida. El gerente prometió reconstruirla tan pronto como pueda.

Poco después me reuní con un técnico en aire acondicionado del Ministerio de Cultura. Hablamos sobre la distribución de los nuevos aparatos de aire acondicionado mientras paseábamos por el edificio. Acordamos modificar la vieja distribución para satisfacer nuestras necesidades.

A las 11.40, cuando hablaba con el jefe de Relaciones Públicas, el jefe de Administración entró apresuradamente en mi oficina. Me informó en voz baja que un grupo de terroristas había volado los dos minaretes de la mezquita sagrada de al-Askari en Samara. Esa misma mezquita, que alberga las dos tumbas de dos destacados imanes chiíes, fue atacada el año pasado. El primer ataque intensificó la violencia sectaria de un modo sin precedentes. Cientos de chiíes y suníes inocentes murieron. Decenas de mezquitas fueron atacadas e incendiadas, y miles de familias fueron obligadas a abandonar sus casas. Basándome en la experiencia pasada, decidí cerrar la Biblioteca Nacional de inmediato. Pedí a mi personal que evacuase el edificio tan pronto como pudiese. A las 12.00 el edificio estaba completamente vacío. Aconsejé a algunos de mis empleados suníes que evitasen las zonas bajo control chií al regresar a sus casas. La Biblioteca Nacional no volverá a abrir sus puertas mientras no se restaure la normalidad. Oí noticias no confirmadas sobre habitantes chiíes en al-Sadr City que salieron a la calle a protestar por el nuevo ataque a las tumbas sagradas, y que soldados y tanques estadounidenses entraron en la ciudad para desarrollar una operación militar. En consecuencia, la situación en Bagdad se ha vuelto muy tensa y alarmante en un corto periodo de tiempo. Poco después, el gobierno decidió imponer un toque de queda indefinido a partir de las 18.00. Fue una decisión correcta. Espero que no haya más matanzas.

Las calles estaban totalmente vacías cuando salí de casa para ver a un amigo que vive justo al lado. Bagdad parecía una ciudad abandonada y olvidada. Pero al menos no había sonidos de ataques con coche-bomba o bombardeos.

Según el informe de seguridad de la Biblioteca Nacional, guardias nacionales y la policía secreta se desplegaron a lo largo de Bab al-Mudham. Hubo intercambio ligero esporádico de fuego. A las 19.30 al-Fadhel fue atacado con morteros por extremistas chiíes.

Comentarios

Ninguna estadística puede plasmar la destrucción que EEUU ha llevado a Iraq. EEUU ha diezmado el Estado iraquí y a toda una clase apreciada, la clase media progresista de Iraq que ha demostrado su capacidad para gestionar los recursos iraquíes de manera independiente y en beneficio de todos, lo que, consecuentemente, ha salvado a los iraquíes de la pobreza, la enfermedad, el atraso y la ignorancia. EEUU ha hecho retroceder las libertades civiles —de hombres y mujeres por igual— a la situación de hace 50 años, lo que ha destruido las garantías sociales; EEUU ha asesinado a más de un millón de personas al mismo tiempo que impelía al exilio a muchos millones más; EEUU ha orquestado los escuadrones de la muerte, ha saqueado e inventado nuevos horrores para la tortura y los secuestros; en nombre de la democracia, EEUU ha llevado [al pueblo iraquí] la destrucción material a una escala inconmensurable con la finalidad de borrar su mentalidad, su cultura, su memoria, su tejido social, sus instituciones y sus formas de gobierno y de comercio, así como la propia vida cotidiana; EEUU, además, ha atacado a las futuras generaciones llevando la muerte para los próximos 4.700 millones de años debido al uso del uranio empobrecido. La ocupación ha supuesto un absoluto fracaso para los servicios públicos, lo que incluso ha dejado inservible los servicios básicos de agua y electricidad. En una tierra con un patrimonio natural de 210.000 millones de barriles de petróleo, los iraquíes bajo la ocupación padecen escasez de gasoil. EEUU ha creado una situación de terror que implica que las familias vivan confinadas en sus casas a la espera de que los secuestren o asesinen en cualquier momento. EEUU ejecuta sumariamente a personas por el mero hecho de llamarse Omar o Husein

Mírennos. Vean en qué pueblo agradecido y humilde nos hemos convertido. Nos sentimos agradecidos de que nuestros seres queridos sean torturados pero no asesinados o taladrados o de que no les saquen los ojos. Vean en qué pueblo obediente y agradecido nos hemos convertido… Deben estar contentos de nuestra docilidad actual.

Os llevaré a todos hasta la frontera. Estoy deseando mendigar o convertirme en barrendero en Damasco, dice un iraquí torturado.

Y ahora estoy absolutamente convencida de todo es para cumplir la política de Bremer: “Redúzcanlos a cinco millones”.

Una política deliberada de vaciar el país a base de aterrorizarnos a todos. Estoy segura de eso.

Y yo le digo a esas hienas: Tomadlo todo. Lleváoslo. Tragáoslo. Engullidlo. Escupidlo. Y atragantaros y ahogaros hasta morir. Tomad Iraq. Lleváoslo todo.

Este ya no es nuestro país.

Sí, tomadlo todo y olvidadnos.

Por eso, cuando algunos bastardos me escriben llamándome “negativa y plañidera reina del drama” porque no utilizo mis “talentos” para “inducir” a las arrogantes mentes occidentales al “Perdón y a la Belleza”… ¡observen cómo el ocupante le pide al ocupado que le suba el ánimo!, les ofrezco esta postal desde Iraq en lugar de mi usual “lloriqueo”. Hay una parte “positiva” en ella. El hombre torturado sigue vivo aunque se haya convertido en un hombre roto que anhela hacerse mendigo o barrendero en Damasco antes que permanecer un minuto más en el “Libre” Iraq.

Sí, lleváoslo todo y olvidadnos. Sólo olvidadnos… y dejadnos respirar un poco. Porque duele respirar, realmente duele respirar en Iraq.

Sin embargo, se considera que la ocupación, incluso una ocupación ilegal, debe cumplir con las obligaciones establecidas en el derecho internacional. Tales obligaciones incluían el mantenimiento de la legislación nacional, la protección de la propiedad estatal y privada y quizás y más importante, la protección y el bienestar de la población civil como exige la legislación internacional. Las fuerzas de ocupación de EEUU y de Reino Unido han incumplido descaradamente esas obligaciones. Han permitido, incluso facilitado, la quiebra absoluta de la ley y el orden. Miraron para otro lado cuando tuvieron lugar los saqueos y la destrucción de las ciudades y los pueblos de Iraq. Según fue pasando el tiempo no hicieron frente a las necesidades básicas de la población, que incluyen comida, vivienda, agua, electricidad, sanidad, educación y empleo. Y trágicamente NNUU, de forma cobarde, permaneció en silencio mientras estadounidenses y británicos creaban el caos. NNUU continuó callada cuando los ocupantes desmantelaron las fuerzas de defensa iraquíes, incluida la guardia fronteriza, abriendo así el país a los miles de intentos de intrusión y al saqueo en pleno caos. Además del coste en bienestar de los civiles iraquíes y de las vidas, los invasores también llegaron para atacar al, enemigo común ocupante de la región, es decir, a las invasoras y odiadas fuerzas armadas de EEUU, los temibles cruzados del fundamentalismo de Bush.

Un demonio está haciendo daño en el mundo entero. En el marco de la restauración global de las relaciones existentes antes de la división en un campo comunista y un campo capitalista, y motivados por los intereses geoestratégicos y económicos del capital, los defensores de las formas de poder occidentales, erróneamente consideradas como democracias, utilizan supuestas «revoluciones democráticas» –una variante golpista menos costosa– para eliminar gobiernos indeseables.

En 2003, mientras que los emperadores de ultramar y sus paladines anglosajones estaban en plena campaña militar contra Irak, los criminales de guerra se dieron rápidamente cuenta de que estaban haciendo mal las cosas: la «pacificación» de Irak no acababa de producirse ni tampoco su efecto de dominó, o sea la liquidación del panarabismo que debía provocar la caída de otras autocracias y dictaduras vecinas, llevar a la balcanización de Arabia, hacer así más fácil el dominar y explotar [esa región] y permitir poner a Israel en posición hegemónica.

We don’t want the smoking gun to be a mushroom cloud.

La vida en Iraq se ha convertido ya en algo totalmente insoportable, con vecinos y matrimonios divididos por la violencia sectaria y con la gente de todos los sectores viviendo temerosos de los coches bombas, de los secuestros y de las minas anti-persona.

No obstante, todos creen en estos momentos que la situación va todavía a peor, tanto dentro de Iraq –para quienes han huido de sus hogares y para quienes aún permanecen en ellos- como para los refugiados en los países vecinos, donde los recursos y la hospitalidad están siendo forzados hasta un límite inimaginable.

Nunca hubiera podido imaginar, ni en la más remota de las fantasías, que llegaría un día en que las casas de Dios serían atacadas y destruidas… en la forma en que lo están siendo hoy en Iraq… Nunca.

Ese era, y sigue siendo para mí el acto más impensable e inaceptable, no sólo para mí, también para infinidad de gentes…

Pero ahora se ha cruzado ya la Línea Roja… Cruzado, transgredido, ofendido hasta la blasfemia…

En realidad, esa Línea Roja se cruzó por vez primera cuando los valientes chicos estadounidenses empezaron a volar minaretes… Y esa primera vez tuvo como víctima a Faluya.

En el momento en que se profanaron los lugares sagrados, saqueándolos, incendiándolos, desgarrándolos, escupiendo y orinando sobre el Libro Sagrado, pintando crucifijos sobre los muros, arrasando los tesoros de las mezquitas, en ese momento, se cruzó la Línea Roja… Y se cruzó, sobre todas las cosas, al matar a la gente que se refugiaba en ellas.

Devotos orando… Postrados, curvados, dominados, doblados, acorralados, refugiados en ellos mismos como un gusano, como un bebé en un útero…

En un momento de entrega total… Indefensos, vulnerables, frágiles…, a merced… Así fueron asesinados…

Sí, ese día se traspasó la Línea Roja.

El primer acto, el que representó el lanzamiento de la primera piedra, el que infringió todas las líneas rojas.

TrackBack

URL del Trackback para esta entrada:
https://www.typepad.com/services/trackback/6a00d8341bfb1653ef00e008c99d668834

Listed below are links to weblogs that reference Se cierra la Biblioteca ante los ataques a mezquitas:

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal