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12 julio, 2007 - 11:59

Malas condiciones de trabajo

Hubo rumores generalizados de que el ministro fugado estaría hoy en su oficina.

Tuve una corta reunión con el personal del departamento de Micrografía. Le recomendé al jefe del departamento que aumentase su número de empleados para así mejorar el nivel de productividad. Hace unos días me presentó un informe en el que detallaba los esfuerzos de su equipo entre el 1 de enero y el 30 de junio. En total, durante los seis primeros meses del año grabaron 60.658 documentos.

Hay unos cuantos factores que frustran los esfuerzos del personal de Micrografía, especialmente los cortes de electricidad y las malas condiciones de seguridad. Los cortes frecuentes de luz provocan la pérdida de mucho trabajo y de mucho material.  Podremos dar un empujón a la productividad del departamento comprando un gran generador y aumentando el número de filmadoras.

Comentarios

Altos mandos militares británicos dijeron al gobierno del primer ministro Gordon Brown que "ya nada puede lograrse" en Irak y, por tanto, sugirieron que los 5 mil 500 soldados estacionados en Basora, en el sur de Irak, sean retirados sin mayor tardanza.

"Hemos hecho lo que hemos podido hacer en el sur", aseveró uno de los dos comandantes consultados por el diario británico The Independent, cuya identidad fue reservada.

Describieron una serie de condiciones peligrosas en las que se desarrolla actualmente el trabajo del ejército británico, que acompañó la invasión estadunidense de marzo de 2003 con 46 mil soldados.

Las tropas británicas en el Palacio de Basora son blanco hasta de 60 disparos de mortero y cohetes al día y los convoyes de reabastecimiento han sido descritos como "misiones suicidas nocturnas", señalaron los mandos.

El mes pasado, pocos días después de asumir el gobierno y tras una reunión con el presidente estadunidense, George W. Bush, Brown afirmó que la decisión final sobre la permanencia de las tropas en la provincia de Basora, la última de cuatro regiones ocupadas a raíz de la invasión, sería tomada con base en "los consejos de los comandantes militares que están en el terreno".

En el largo plazo, lo que está en juego es la sobrevivencia del dólar como moneda de ahorro, de intercambio y de refugio. En este punto, han surgido lecturas del más variado estilo. Los economistas y las autoridades de las finanzas globales atribuyen la inquietud al estallido del mercado inmobiliario y de crédito estadounidense. Dos millones de propietarios de casas están a punto de perder sus hogares, sobre todo en Arizona, California y Florida, al no poder soportar las nuevas condiciones que imponen los bancos para el pago de sus deudas.

Pese a ello, “se desconoce el impacto real de la crisis”, según señala una de las más destacadas firmas neoyorquinas, Graham Fisher. Los analistas tienden ahora a mirar las crisis financieras del pasado para intentar comprender lo que puede suceder. Miran, por ejemplo, el colapso del índice Dow Jones de 1987 o la turbulencia provocada por los hedge funds en 1988. Otros, aseguran que el precio de la vivienda en algunos estados de Estados Unidos se derrumba como en 1929.

Algunas veces mi repugnancia es tan grande que tengo esa persistente fantasía asediando mi mente, la fantasía de vomitarlo todo…

Vomitarlo todo sobre el gobierno, los ministerios, las milicias, la Zona Verde, los peshmergas, los políticos, las prisiones, los centros de tortura, los campamentos estadounidenses y sus soldados…; entonces la fantasía me transporta hasta el Pentágono, la Casa Blanca… llegando hasta la Estatua de la Libertad.

Oh, sí, ir vomitando todo el camino desde ciudad Sadr a la ciudad de Nueva York. Una inmensa piscina de vómito. Y aún así, mi repugnancia jamás podría agotarse…

500 muertos yazidi por obra y gracia de al qaeda, si como no

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