Exilio, nostalgia y libertad

Por: | 17 de enero de 2021

PINTURA N-18Texto: de Ali Salem Iselmu Abderrahaman, periodista y escritor, natural del Sahara Occidental, forma parte del exilio intelectual saharaui en Europa.

Ilustración: Fadel Jalifa

El derecho a la autodeterminación lo habíamos ganado en un tribunal internacional, a pesar de ese veredicto muchos murieron luchando.

Una y mil veces he visto los golpes absurdos contra mujeres y niños, calles vacías llenas de militares patrullando. Recuerdo desde mi memoria de niño exiliado, cuando dos soldados detuvieron a mi madre en la ciudad de Dajla, tenía entonces siete años. Las balas caían en la gran ría desde el este. Yo temblaba de miedo, ya no podía jugar a las canicas, ni entrar a la tienda de mi abuelo en busca de un puñado de caramelos que compartía con mis amigos.

A medida que crecía, extrañaba la casa de mis padres en el barrio de Colomina Roja, cerca del mar. Entonces los peces saltaban por toda la ría en busca de la luz del día, en busca de la luz de la noche. Recuerdo la azotea a la que subía de noche para ver las estrellas del Sahara y oír el impacto de las olas sobre la arena.

Seguir leyendo »

UNA AGRADABLE VISITA

Por: | 08 de enero de 2021

LARRY CASENAVE

Texto: Mulay Ahmed Jalifa, intelectual y economista saharaui. Ilustración cuadro oleó del pintor saharaui Mohamed Boicha

Larry es un ser cargado de controversias y, cómo no, contradicciones, además de moverle una permanente disposición para el reto.

La mentalidad de retarle a todo, lo caracteriza más que ninguna otra cualidad, que la naturaleza pudiera estamparle a alguien.

Nació muy lejos de donde le hubiese nacer, ocurrió en América del Sur, en Venezuela, como su madre. Vivió y se uniformó, además de realizar estudios universitarios, en Europa, en la parte de España, de donde es su padre. Se apellida KASENAVE, lo que le sitúa bastante distanciado de los pirineos, es un apellido alemán, a parte de su aspecto, claramente anglosajón.

Tanto el destino Divino, como el castrense, llevaron a Larry, a servir en el cuerpo de la legión (el IVº Tercio), de Villa Cisneros, en El Sahara, otrora español, allá por África Occidental, en el Magreb, "ahí es poco".

Parece que, por fin, se encontrara en el lugar ideal donde haber nacido, y por lo tanto, sin saber explicarlo muy bien, se sentía identificado. A partir de entonces, comenzaría a celebrar su verdadero cumpleaños, en el sitio elegido, y no en el lugar que la casualidad le había impuesto hasta ahora, como a todos.

La realidad, lo cierto por verdadero, es que, nuestro amigo, es muchas cosas al mismo tiempo.

Casi de inmediato, comenzó a entablar relaciones con los lugareños, unos que, menos mal que estudiaban matemáticas, usando la lengua castellana y algunos necesitaban apoyo, como Mahayub Ali Embarec.

Hizo buenas amistades, aunque, aún, algo lejanas de lo que se suele llamar integración.

Hasta aquí, todo ha transcurrido genial, de no haber llegado el año 1975, trayendo consigo nuestra particular ODISEA, cargada de más aventuras adversas que favorables. Nuestro amigo, que, casi nunca, se le exigía llevar su uniforme militar, resulta destinado a formar parte de una columna que se trasladaba a realizar una patrulla en la tierra de los beduinos. Era el inicio de un camino sin retorno.

La columna militar en cuestión, en su marcha al interior, observa la presencia de jaimas en su camino, unas que acaban de convertirse en un objetivo para el entretenimiento, de los uniformados en ese día; dado que ya, "los chicos" se olían el inminente abandono de aquellas tierras de Dios, por parte del colonizador y entonces, lo que fueran a realizar, a todas luces, quedaría impune.

Seguir leyendo »

Poesía saharaui en Cabudanne de los poetas en Cerdeña, Italia

Por: | 08 de septiembre de 2020

                      118854082_2653050624917623_3354567686724821594_o

Texto: Ali Salem Iselmu. Fotos: Festival Cabudanne, Isla de Cerdeña, Italia

Cuando el avión atravesó el cielo poblado de nubes y la ciudad de Bilbao iba convirtiéndose en un pequeño punto rodeado de montañas verdes. El inmenso océano mostraba sus olas envueltas en espuma, los barcos flotaban buscando el viento del norte. Nuestro avión mantenía su equilibrio en el cielo en busca de la ciudad de Paris. Teníamos la mirada tensa, estábamos separados como marca el protocolo del Covid-19. Un aparato nos apuntaba a la cara, a las manos para detectar nuestra temperatura corporal. Yo sentía una fiebre de poemas por dentro, quería llegar al festival «Cabudanne de sos poetas 2020», quería llevar la voz de la poesía saharaui. Contar mi experiencia de niño refugiado, de hombre exiliado que sigue recordando aquel día en que mi madre me vistió con un pantalón de tirantes y una chaqueta verde, cerró la puerta de la casa y se marchó. Ese momento sigue vivo a pesar de los años, al igual que la ciudad de Dajla y la ría que separa la pequeña península de la ciudad de Argub.

El avión aterrizó en el aeropuerto Charles de Gualle, el cielo estaba despejado y el sol de septiembre iluminaba nuestras caras. Subimos en el autobús en dirección a la terminal aérea. Cada uno estaba en su asiento con la mascarilla puesta, sentados en asientos separados e intentando mantener la distancia. En ese momento me vino a la memoria aquel viaje que hice a Miami cuando atravesamos el atlántico, entonces no había mascarillas, ni distancias de seguridad. La azafata se esmeraba en venderte comida, bebida y cigarrillos. En esta ocasión los cigarrillos electrónicos estaban prohibidos.

Seguir leyendo »

EL JAZZ Y EL COLONIALISMO EN ÁFRICA, CASO EL SAHARA OCCIDENTAL

Por: | 19 de julio de 2020

FiSahara_FiSahara2014_5

Crónica de Bahia MH Awah. Fotos de FiSahara 2014

Decía Martin Luther King: “Ahora es tiempo de alzar nuestra nación desde las arenas movedizas de la injusticia”. La percepción que siempre he tenido de la música es la que tuvo Dick Clark, el transgresor periodista americano que dirigió en los años sesenta el célebre programa televisivo American Bandstand, al considerar que «La música es la banda sonora de la vida». Clark inequívoco en su apreciación; la música en su función es amplia e inabarcable en su rol reivindicativo en la vida social y política de los pueblos desvalidos. Si observamos su enorme dinámica de visibilizar y denunciar atropellos de las injusticias en nuestro mundo, nos topamos con muchos ejemplos, el jazz antiapartheid en la Sudáfrica de aquellos horrorosos años de segregación racial que azotó el pueblo sudafricano desde la época del primer presidente apartheidiano Charles Robberts Swart hasta el último de esa saga de supremacías de blancos, que tuvo su fin con el inevitable punto de convergencia de la razón por la que ha luchado  Nelson Mandela y ante la que se rindió el presidente Frederik Willem de Klerk.

La historia del jazz ha demostrado que este género de la música es una potente arma necesaria para dinámicas en procesos sociales y políticos que desempeñó tanto en África que es su origen, como su pasado papel en la lucha que libraron los movimientos de derechos civiles en los Estados Unidos. Y no solo el jazz acaparó esta militancia de música, sino también, el soul, el rock, el funk, el blus y que en gran medida tuvieron su impacto en varios procesos de luchas políticas, de derechos civiles y humanos. El jazz se convirtió en un poderoso fenómeno de lucha cultural que en la lengua afrikaans le llamaron “Ingoma” for the Stragle, es decir, la música en la lucha contra el apartheid.

Seguir leyendo »

Como vuelven los grandes

Por: | 27 de junio de 2020

IMG-20200502-WA0035

Texto de Mohamidi Fakal-la. Ilustración del artista y pintor saharaui Fadel Jalifa

Del escritor, poeta y periodista saharaui Mohamidi Fakal-la, intelectual saharaui que lleva más de tres décadas viviendo en el exilio de los campamentos de refugiados saharauis en la ciudad argelina ,Tinduf. Desde donde escribe reflexiones tanto en verso como de prosa y que encierran inquietudes de un exiliado que anhela la vuelta a su patria saharaui. Como decía Rafael Alberti en su exilio,

“Dejé un temblor, dejé una sacudida,

un resplandor de fuegos no apagados,

dejé mi sombra en los desesperados

ojos sangrantes de la despedida”

Como vuelven los grandes

Atendieron pacientemente a que alguien,

por muy desconocido que fuera,

aludiese al retorno de los héroes. 

Ellos fueron despedidos revestidos de fulgor

en más de una batalla conquistada o perdida.

Pero la diferencia del tiempo impone sin vacilación

a que se marcase esa perplejidad

en la similitud donde caben

por igual todas las proezas ocultas

detrás de la sombra de lo desconocido.

En esa dirección concurrente

todo ocurrió al son de una rara melodía,

imparable, en los salones de París

pasando por Madrid hasta alcanzar 

sin cansancio alguno la urbe de Nueva York

a pesar de la lejanía.

Una marea de huecas celebraciones en la rareza

de tanto ruido que no ha sido capaz de tambalear

los pies arraigados en el apego de tu suelo, 

Sahara Occidental.

Soledad de aires beduinos que susurran victoria delineada

por sudor desafiante que colma el simple verso desnudo

que tinta los brazos de los años,

y noche que nunca amaneciese en la prontitud deseada.

Supuestos vencedores de las tinieblas partidarios de injusticia. 

Una mirada imperiosa de una anciana de tibias manos

esparce resecas flores de verano a fin que no se alimenten

muros sobre cuerpos minados de desilusiones.

Miradas contrincantes vencidas por el aliento de un tumulto

de gente curtida por soles sedientos,

vientos sorprendidos por granizos,

silenciadas dunas como venas que pronuncian

secuaces latidos despertando heridas,

removiendo tiempo en otros tiempos

sin que el juramento de los triunfos se convierta

en ocaso de atardeceres,

callosas manos que no se afligen

revestidas de arcilla rojiza,

desconcierto de locura

enfurecido adversario que atraganta tu nombre

en la imposibilidad de su nombre

traición de difuntos,

historia y claras suspicacias.

No será para siempre la vida

recuerdo acontecido en el universo estrellado

donde nunca desaparezcas a causa de la serenidad

y la falta de furia

identificada sin equívoco a pesar de la traición

de naufragios desconcertantes.

Ya no lloviesen cielos de nubes desocupadas

ni los ídolos fueron jamás vencidos por insensata amargura.

Por eso hoy vuelves como deben volver siempre los grandes.

Y… ¿dónde queda el Sáhara?

Sobre el blog

Intentar mostrar la riqueza de la cultura saharaui. Ese es el objetivo de este espacio. Una cultura nacida de la narración oral, de los bellos paisajes del desierto, de las vidas nómadas y el apego a la tierra, de su origen árabe, bereber y musulmán, de sus costumbres únicas y de la relación con España que se remonta a más de un siglo. Una cultura vitalista, condicionada por una historia en pelea por la supervivencia desde 1975. Coordina Sukeina Aali Taleb

Sobre los autores

Sukina Aali-Taleb Hija del exilio, Sukina Aali-Taleb nació en Madrid por casualidad, de padre saharaui y madre gallega. Es miembro del grupo de escritores La Generación de la Amistad Saharaui y coautora del libro "La primavera saharaui, los escritores saharauis con Gdeim Izik", tras los acontecimientos de El Aaiún, en 2010. Periodista y profesora de Lengua Castellana y Literatura en institutos públicos de Madrid. Como no puede ser de otra manera, apoya al Frente POLISARIO en proyectos de ayuda a su pueblo, refugiado y abandonado a su suerte en Tinduf (Argelia), desde hace cuatro décadas.

Roberto MajánRoberto Maján, ilustrador. Le gusta decir que fue el último humano nacido en su pueblo; piensa que eso lo hace especial. Y que su abuela se empeñó en llamarle Roberto en memoria de Robert Kennedy asesinado cuatro días antes. En la época en que nació y se bautizó, el Sahara era español, en el mal sentido de la palabra. El lo sabía por las cartas que recibía de su tío Ramón, destinado allí en su servicio militar. Los sellos que las franqueaban prefiguraron el universo imaginario que tratará de recrear en las imágenes de este blog.

Bahia Mahmud Awah Bahia Mahmud Awah. Escritor, poeta y profesor honorario de Antropología Social en la Universidad Autónoma de Madrid, natural de la República del Sahara Occidental. Nacido en los sesenta en la región sur del Sahara, Tiris, la patria del verso y los eruditos. Cursó estudios superiores entre La Habana y Madrid, donde reside. Pertenece al grupo de Escritores Saharauis en lengua castellana.

Willy Veleta Willy Veleta. Willy Veleta consiguió su licenciatura de periodismo de una universidad estadounidense (ahí queda eso) y ha trabajado en todos los canales privados de TV en España… de los que huyó cuando se dio cuenta de que querían becarios guapos. Ahora es profesor de periodismo en inglés y prepara su tercer libro, una novela sobre los medios.

Liman Boicha Liman Boicha. Se licenció en Periodismo en la Universidad de Oriente en Cuba. Después de una larga ausencia regresó a los campamentos de refugiados saharauis y durante cuatro años trabajó en la Radio Nacional Saharaui. Actualmente reside en Madrid. Ha publicado Los versos de la madera y ha participado en varias antologías de poesía saharaui: Añoranza, Um Draiga, Aaiún, gritando lo que se siente, entre otras. Forma parte del grupo poético Generación de la Amistad Saharaui y es miembro de la Asociación de Escritores por el Sahara-Bubisher.

Larosi Haidar Larosi Haidar. Tras el alto el fuego, se instaló en Granada, donde se licenció y doctoró en Traducción e Interpretación. Actualmente es profesor de esta misma disciplina en la Universidad de Granada y ha publicado varios trabajos relacionados con la cultura saharaui. También ha participado en varias antologías de poesía saharaui.

1000 voces para un poema

01

Texto: Mohamidi Fakala, escritor y periodista saharaui desde su exilio en los campos de refugiados saharauis en el sur de Argelia.

En comparación con otros vientos, el siroco [1] (el proceso de lucha saharaui)  cubre el rostro tanto de día como de noche en un acelerado encuentro con el litoral atlántico, en el que pierde la euforia devastadora que traía del desierto. Asegura la leyenda que no pasaría inadvertidamente sin que sus brazos de gravilla dejaran máculas sobre paredes, pedregales, hombres y matorrales. En su viaje frenético agrieta la costra y levanta el remolino a soplo de efecto sarguia [2] (reaccionario mundo árabe) que se granjea en el pulso de la pobre vegetación del desierto.

En efecto, es el fenómeno natural omnipresente en la vida de los hombres de las nubes y de los vientos. Es la sucesión del tiempo en su propio efecto. Los pobres habitáculos y jaimas del Sahara se levantan en contratiempo para poder seguir erguidas, con el temor a ser atragantadas por la fina arena en un proceso de recesión a causa del embate de los caprichos de los colores del viento. Sin desmesura, caravanas y ciudades del desierto fueron llevadas por el espejismo de la arena, la soledad y el silencio de este gran imperio (la dictadura de la monarquía marroquí) donde no cabe la duda, la traición ni la mentira.

Ver todos los fragmentos »

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal