No solo cine

Por: | 26 de septiembre de 2013

Roberto_Majan_Ilustracion_03                                                                                              Ilustración de Roberto Maján

Una luz rectangular brillaba en la wilaya de Smara. Era la primera vez que una linterna así alumbraba el campamento, atrayendo a los saharauis de los barrios colindantes. Cuando cayó la noche y sin que nadie lo esperara, una bandada de pájaros aleteó con todas sus fuerzas sobre la pantalla blanca. Irrumpió ante nuestras narices la visión del mundo desde lo alto. Un puñado de aves migratorias planeaba en perfecta sintonía, y no nos quedó otra opción que acompañarlas en el vuelo. Y se hizo el silencio. Sobre la arena, los niños callaron. Los organizadores un poco más atrás, en la cabina, cruzaron los dedos. ¿Cableado, sonido, proyectores y micrófonos funcionarían en el desierto? Funcionaron, sí. Salvo el primer micrófono que dejó a Achero Mañas sin pronunciar palabra. Fue la única proyección que se quedó sin presentación, pues el problema al poco rato se solventó. La música unida a la imagen lo inundó todo y sorprendió a un público poco acostumbrado al cine. El documental Nómadas del Viento inauguraba el primer Festival Internacional de Cine del Sahara, FiSahara. Corría el año 2003.

Han pasado diez años, y la iniciativa sigue viva, arrancando en el mes de octubre con más fuerza que nunca. Con la Primavera Árabe como telón de fondo. Movimiento iniciado en territorio del Sahara Occidental y que precedió a la posterior oleada de protestas, en palabras del analista político Noam Chomski. En concreto, a las afueras de la ciudad de El Aaiún, en el campamento Gdeim Iziz, brutalmente desmantelado por las fuerzas policiales marroquíes en el otoño de 2010. La chispa de las revueltas, así como el papel de la mujer saharaui son el punto de partida de un festival que contará con representantes del mundo cinematográfico, poniendo especial interés en los profesionales procedentes de países africanos.

Como otros años, se organizarán mesas redondas y talleres audiovisuales para hacer partícipe a la población saharaui. Y se aportará material a la red de videotecas en los campamentos principales para que los habitantes puedan tener acceso a una amplia variedad de títulos. En los diez años de recorrido del festival se han proyectado cientos de películas y han pisado la arena del desierto actores, directores de cine, productores, músicos… Rostros conocidos como Javier Bardem, Juan Diego Botto, Benito Zambrano, Imano Uribe, Willy Toledo, Javier Corcuera, Eduardo Noriega, Silvia Munt, Alberto San Juan, Javier Fesser, Julio Medem, Alex de la Iglesia, entre muchos otros, dando proyección al festival que ha dejado su linda estela en los campamentos de Smara, Auserd y Aaiún, para asentarse de manera definitiva en el campamento de Dajla.  Haciéndose hueco entre el gran huerto y el dispensario. 

Esta iniciativa, promovida por la Coordinadora Estatal de Asociaciones Solidarias con el Sáhara (CEAS-Sáhara), pretende la repercusión mediática y hacerse eco de las dificultades a las que se ve sometido el pueblo saharaui refugiado, así como denunciar la violación sistemática de los derechos humanos, civiles, económicos y culturales en los territorios ocupados. “Esperamos que el X Festival Internacional de Cine del Sahara sirva para conocer más y mejor a este valiente y noble pueblo, que está dando lecciones de dignidad al mundo entero”, explica José Taboada, miembro del Comité de Dirección de FiSahara y presidente de CEAS-Sáhara. Un festival no competitivo y que además denuncia. Coincide su celebración con la lamentable noticia en estos días del descubrimiento de dos fosas comunes con los cuerpos de ocho saharauis asesinados por el ejército marroquí en el año 1976. Ciudadanos españoles de origen saharaui, civiles y que se dedicaban al pastoreo de camellos. La X Edición de FiSahara proyecta la primera parte de la película que reconstruye esta importante investigación, dirigida por los científicos Carlos Martín Beristaín y Francisco Etxeberría. Prueba científica de uno de los cientos de casos de desaparecidos saharauis, que demuestra el intento de genocidio contra la población civil indefensa por parte del ejército marroquí.

En la investigación se incluye una reconstrucción del caso en base a los testimonios de los familiares de los desaparecidos y del  testigo de los hechos. El estudio antropológico forense y genético. Así como las bases jurídicas de las exhumaciones y búsqueda de los desaparecidos en el  Sáhara Occidental. Las conclusiones apuntan tanto a la veracidad de los hechos como al  apoyo a las demandas de los familiares de reconocimiento a las víctimas.

El festival, que se celebra del 8 al 13 de octubre, coincide además con el 40 aniversario de la lucha del pueblo saharaui por su independencia y de la constitución del Frente Polisario, su único y legítimo representante.

En la wilaya de Dajla, una vez más se hará el silencio, cuando la luz del proyector alcance la pared blanca. Los organizadores volverán a cruzar los dedos y los saharauis de los barrios colindantes podrán ver revolotear los pájaros de nuevo, imaginar mundos y sumergirse por unas horas en la ficción, pero  también contemplarán un episodio doloroso y sin cerrar de su historia. “Organizamos el festival con la ilusión de que llegue a celebrarse un día no muy lejano, en las salas de cine de un Sahara libre e independiente, cuyo futuro lo hayan decidido los propios saharauis, así lo deseamos de corazón”, añade Taboada.

FiSahara no solo es cine. Es cine que denuncia. Es cine que esperanza. El único festival del mundo que nació con la vocación de desaparecer, y como ave migratoria, como verdadero nómada del viento, confía en trasladarse a una tierra más clemente, la tierra de los saharauis que baña el océano.

Hay 4 Comentarios

Una vez mas con la 10 edición del FISAHARA, la simpatía y solidaridad del mundo del cine español e internacional ratifican la justa causa de lucha del pueblo saharaui por recuperar el resto de su soberanía sobre todo su suelo patrio.
Y una lucha pacifica y justa, sus amigos suelen ser justos y de rostro universal.

Por fortuna, se ve. Muchas gracias por tus comentarios, Chejdan. Saludos.

Muy bueno el relato, al igual que el primero, preciosos. Y, el título del blog, simplemente me encanta: 'esta ahi, pero nadie lo ve', o sea, es sencillo y complejo, si no, a mi propio comentario me remito: aquel del hotel. un saludo.

Enhorabuena por la iniciativa y por esos 10 años luchando para estas mujeres tan necesitadas de apoyo y ayuda.
Saludos al blog!!!

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Y… ¿dónde queda el Sáhara?

Sobre el blog

Intentar mostrar la riqueza de la cultura saharaui. Ese es el objetivo de este espacio. Una cultura nacida de la narración oral, de los bellos paisajes del desierto, de las vidas nómadas y el apego a la tierra, de su origen árabe, bereber y musulmán, de sus costumbres únicas y de la relación con España que se remonta a más de un siglo. Una cultura vitalista, condicionada por una historia en pelea por la supervivencia desde 1975. Coordina Sukeina Aali Taleb

Sobre los autores

Sukina Aali-Taleb Hija del exilio, Sukina Aali-Taleb nació en Madrid por casualidad, de padre saharaui y madre gallega. Es miembro del grupo de escritores La Generación de la Amistad Saharaui y coautora del libro "La primavera saharaui, los escritores saharauis con Gdeim Izik", tras los acontecimientos de El Aaiún, en 2010. Periodista y profesora de Lengua Castellana y Literatura en institutos públicos de Madrid. Como no puede ser de otra manera, apoya al Frente POLISARIO en proyectos de ayuda a su pueblo, refugiado y abandonado a su suerte en Tinduf (Argelia), desde hace cuatro décadas.

Roberto MajánRoberto Maján, ilustrador. Le gusta decir que fue el último humano nacido en su pueblo; piensa que eso lo hace especial. Y que su abuela se empeñó en llamarle Roberto en memoria de Robert Kennedy asesinado cuatro días antes. En la época en que nació y se bautizó, el Sahara era español, en el mal sentido de la palabra. El lo sabía por las cartas que recibía de su tío Ramón, destinado allí en su servicio militar. Los sellos que las franqueaban prefiguraron el universo imaginario que tratará de recrear en las imágenes de este blog.

Bahia Mahmud Awah Bahia Mahmud Awah. Escritor, poeta y profesor honorario de Antropología Social en la Universidad Autónoma de Madrid, natural de la República del Sahara Occidental. Nacido en los sesenta en la región sur del Sahara, Tiris, la patria del verso y los eruditos. Cursó estudios superiores entre La Habana y Madrid, donde reside. Pertenece al grupo de Escritores Saharauis en lengua castellana.

Willy Veleta Willy Veleta. Willy Veleta consiguió su licenciatura de periodismo de una universidad estadounidense (ahí queda eso) y ha trabajado en todos los canales privados de TV en España… de los que huyó cuando se dio cuenta de que querían becarios guapos. Ahora es profesor de periodismo en inglés y prepara su tercer libro, una novela sobre los medios.

Liman Boicha Liman Boicha. Se licenció en Periodismo en la Universidad de Oriente en Cuba. Después de una larga ausencia regresó a los campamentos de refugiados saharauis y durante cuatro años trabajó en la Radio Nacional Saharaui. Actualmente reside en Madrid. Ha publicado Los versos de la madera y ha participado en varias antologías de poesía saharaui: Añoranza, Um Draiga, Aaiún, gritando lo que se siente, entre otras. Forma parte del grupo poético Generación de la Amistad Saharaui y es miembro de la Asociación de Escritores por el Sahara-Bubisher.

Larosi Haidar Larosi Haidar. Tras el alto el fuego, se instaló en Granada, donde se licenció y doctoró en Traducción e Interpretación. Actualmente es profesor de esta misma disciplina en la Universidad de Granada y ha publicado varios trabajos relacionados con la cultura saharaui. También ha participado en varias antologías de poesía saharaui.

1000 voces para un poema

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Texto: Mohamidi Fakala, escritor y periodista saharaui desde su exilio en los campos de refugiados saharauis en el sur de Argelia.

En comparación con otros vientos, el siroco [1] (el proceso de lucha saharaui)  cubre el rostro tanto de día como de noche en un acelerado encuentro con el litoral atlántico, en el que pierde la euforia devastadora que traía del desierto. Asegura la leyenda que no pasaría inadvertidamente sin que sus brazos de gravilla dejaran máculas sobre paredes, pedregales, hombres y matorrales. En su viaje frenético agrieta la costra y levanta el remolino a soplo de efecto sarguia [2] (reaccionario mundo árabe) que se granjea en el pulso de la pobre vegetación del desierto.

En efecto, es el fenómeno natural omnipresente en la vida de los hombres de las nubes y de los vientos. Es la sucesión del tiempo en su propio efecto. Los pobres habitáculos y jaimas del Sahara se levantan en contratiempo para poder seguir erguidas, con el temor a ser atragantadas por la fina arena en un proceso de recesión a causa del embate de los caprichos de los colores del viento. Sin desmesura, caravanas y ciudades del desierto fueron llevadas por el espejismo de la arena, la soledad y el silencio de este gran imperio (la dictadura de la monarquía marroquí) donde no cabe la duda, la traición ni la mentira.

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El País

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