Tiris y los versos profundos

Por: | 25 de noviembre de 2013

Paisaje TIRIS_01
                                                                            Paisaje de Tiris, Sahara Occidental

Esta entrada ha sido escrita por el poeta Ali Salem Iselmu, miembro del grupo de escritores la Generación de la Amistad Saharaui.

Los Galaba1 de Tiris2 son una expresión genuina de una tierra que nos da la bienvenida desde los Galb3 de Agzumal4 y Tagzumalet5. La lluvia esta vez solo ha bañado la parte sur de ese inmenso desierto, cuyo Askaf6 y el agua de sus pozos sirven de sostén a los animales.
La arena blanca y fina es transparente, y las montañas de color negro y macizo son sus puntos de referencia, mientras las caravanas de  camellos cruzan de forma desesperada hacia Agüienit7, Dügech8, Faleklak9 y Kerachiat10. Esta vez la lluvia ha caído en la parte sur de Tiris y hacia allí los nómadas se han dirigido como lo han hecho sus antepasados; buscan las yerbas y las plantas que devolverán a su ganado la energía perdida durante los duros meses de verano en el que la vida depende exclusivamente del agua. 
Recorrer la tierra de Tiris es imaginar al gran poeta y erudito Chej Mohamed El Mami cantarle su famoso verso en el que nos dice:

Tiris no acepta las mezclas
y si acampo en otro lugar diferente,
allí están los Galaba de Mades11 y Tangat12
y la poesía sobre sus cumbres.

 

Los lagartos conocidos en lengua Hasania13 como Dab14 proliferan con la lluvia al igual que las cabras y los camellos, los beduinos te ofrecen la leche recién ordeñada en preciosos cuencos de madera, y la luz de las estrellas te devuelve al pasado que inspiró a muchos hombres que regaron con su canto la historia de una tierra al que acudían los nómadas de diferentes zonas del Sáhara, buscando la lluvia y el pasto para sus animales.

Leyuad15 conocida como la cueva del diablo, se encuentra situada a unos 16 kilómetros del muro de la vergüenza que divide el Sáhara Occidental y en su entrada las plantas de acacias y de Atil16 están verdes, mientras la planicie que la rodea se encuentra seca.
Existe una historia que cuenta que Leyuad es la capital de Tiris, es el punto al que se dirigen los hombres que buscan refugio y descanso en su cueva y se sienten a contemplar las dunas que se forman a su alrededor, mientras el viento que sopla desde el norte crea un precioso eco en la montaña que se mezcla con la voz de los hombres y animales que buscan su magia.
Así transcurre la vida de los nómadas que siguen buscando el inexplicable milagro del agua en el cielo, siguen pidiendo Barka17 a las nubes que han dado vida a sus rebaños y plantas.

1Montañas formadas de rocas, características del relieve del Sáhara.
2Región que se encuentra en la parte sur este del Sáhara Occidental.
3Es singular de  montaña de roca en hasania, la lengua que hablan los saharauis.
4Es el nombre de una montaña que quiere decir león en lengua bereber.
5Es el nombre de una montaña que quiere decir leona en lengua bereber.
6Arbusto que crece en la planicie y lo consume mucho los dromedarios.
7Parte sur-este del Tiris, cerca de la frontera con Mauritania, que cuenta con varios construcciones entorno a un pozo de agua donde bebe el ganado.
8Conjunto de montañas que se encuentran situadas en la zona sur de Tiris.
9Zona plana con pocas acacias y muchos arbustos que se encuentra en la zona sur de Tiris.

10Zona de Tiris que se encuentra con la frontera de Mauritania.
11Montaña que se encuentra en el límite de Tiris con Adrar Sutuf, zona sur-oeste del Sáhara Occidental.
12Montaña que se encuentra en el límite de Tiris con Adrar Sutuf, zona sur-oeste del Sáhara Occidental.
13La lengua-dialecto que se habla en el Sáhara Occidental y Mauritania.
14Es un lagarto típico del Sáhara Occidental.
15Conjunto de montañas que se encuentra en la zona centro de Tiris.
16Planta característica del Sáhara cuyos palos usan los nómadas para limpiarse los dientes.
17Es un término de la lengua árabe relacionado con la suerte y la gracia.



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Tiris, la mítica tierra de los poetas; la conocí gracias a los poemas de Ali Salen, Limam, Ebnu, Luali o Bahia. Con el tiempo me he acercado a Tiris gracias a los poetas en hasania y los eruditos y sabios. Me enamoré de Tiris gracias a La zancada del deyar, de Gonzalo Moure. Tengo pendiente un viaje a aquella mágica tierra, Inchalá...

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Y… ¿dónde queda el Sáhara?

Sobre el blog

Intentar mostrar la riqueza de la cultura saharaui. Ese es el objetivo de este espacio. Una cultura nacida de la narración oral, de los bellos paisajes del desierto, de las vidas nómadas y el apego a la tierra, de su origen árabe, bereber y musulmán, de sus costumbres únicas y de la relación con España que se remonta a más de un siglo. Una cultura vitalista, condicionada por una historia en pelea por la supervivencia desde 1975. Coordina Sukeina Aali Taleb

Sobre los autores

Sukina Aali-Taleb Hija del exilio, Sukina Aali-Taleb nació en Madrid por casualidad, de padre saharaui y madre gallega. Es miembro del grupo de escritores La Generación de la Amistad Saharaui y coautora del libro "La primavera saharaui, los escritores saharauis con Gdeim Izik", tras los acontecimientos de El Aaiún, en 2010. Periodista y profesora de Lengua Castellana y Literatura en institutos públicos de Madrid. Como no puede ser de otra manera, apoya al Frente POLISARIO en proyectos de ayuda a su pueblo, refugiado y abandonado a su suerte en Tinduf (Argelia), desde hace cuatro décadas.

Roberto MajánRoberto Maján, ilustrador. Le gusta decir que fue el último humano nacido en su pueblo; piensa que eso lo hace especial. Y que su abuela se empeñó en llamarle Roberto en memoria de Robert Kennedy asesinado cuatro días antes. En la época en que nació y se bautizó, el Sahara era español, en el mal sentido de la palabra. El lo sabía por las cartas que recibía de su tío Ramón, destinado allí en su servicio militar. Los sellos que las franqueaban prefiguraron el universo imaginario que tratará de recrear en las imágenes de este blog.

Bahia Mahmud Awah Bahia Mahmud Awah. Escritor, poeta y profesor honorario de Antropología Social en la Universidad Autónoma de Madrid, natural de la República del Sahara Occidental. Nacido en los sesenta en la región sur del Sahara, Tiris, la patria del verso y los eruditos. Cursó estudios superiores entre La Habana y Madrid, donde reside. Pertenece al grupo de Escritores Saharauis en lengua castellana.

Willy Veleta Willy Veleta. Willy Veleta consiguió su licenciatura de periodismo de una universidad estadounidense (ahí queda eso) y ha trabajado en todos los canales privados de TV en España… de los que huyó cuando se dio cuenta de que querían becarios guapos. Ahora es profesor de periodismo en inglés y prepara su tercer libro, una novela sobre los medios.

Liman Boicha Liman Boicha. Se licenció en Periodismo en la Universidad de Oriente en Cuba. Después de una larga ausencia regresó a los campamentos de refugiados saharauis y durante cuatro años trabajó en la Radio Nacional Saharaui. Actualmente reside en Madrid. Ha publicado Los versos de la madera y ha participado en varias antologías de poesía saharaui: Añoranza, Um Draiga, Aaiún, gritando lo que se siente, entre otras. Forma parte del grupo poético Generación de la Amistad Saharaui y es miembro de la Asociación de Escritores por el Sahara-Bubisher.

Larosi Haidar Larosi Haidar. Tras el alto el fuego, se instaló en Granada, donde se licenció y doctoró en Traducción e Interpretación. Actualmente es profesor de esta misma disciplina en la Universidad de Granada y ha publicado varios trabajos relacionados con la cultura saharaui. También ha participado en varias antologías de poesía saharaui.

1000 voces para un poema

01

Texto: Mohamidi Fakala, escritor y periodista saharaui desde su exilio en los campos de refugiados saharauis en el sur de Argelia.

En comparación con otros vientos, el siroco [1] (el proceso de lucha saharaui)  cubre el rostro tanto de día como de noche en un acelerado encuentro con el litoral atlántico, en el que pierde la euforia devastadora que traía del desierto. Asegura la leyenda que no pasaría inadvertidamente sin que sus brazos de gravilla dejaran máculas sobre paredes, pedregales, hombres y matorrales. En su viaje frenético agrieta la costra y levanta el remolino a soplo de efecto sarguia [2] (reaccionario mundo árabe) que se granjea en el pulso de la pobre vegetación del desierto.

En efecto, es el fenómeno natural omnipresente en la vida de los hombres de las nubes y de los vientos. Es la sucesión del tiempo en su propio efecto. Los pobres habitáculos y jaimas del Sahara se levantan en contratiempo para poder seguir erguidas, con el temor a ser atragantadas por la fina arena en un proceso de recesión a causa del embate de los caprichos de los colores del viento. Sin desmesura, caravanas y ciudades del desierto fueron llevadas por el espejismo de la arena, la soledad y el silencio de este gran imperio (la dictadura de la monarquía marroquí) donde no cabe la duda, la traición ni la mentira.

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El País

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