Antropólogo en prácticas. Eventos saharauis

Por: | 23 de mayo de 2014

Una vez más, Sukina Aali-Taleb y Willy Veleta nos hablan del Sáhara. FISahara, ArTifariti o el Bubisher será en esta ocasión su tema de conversación. ¿Qué significará bubisher?, se pregunta nuestro sagaz antropólogo en prácticas.

 

 

 Podéis seguir todos nuestros vídeos en ANTROPÓLOGO EN PRÁCTICAS

Hay 6 Comentarios

Gracias por borrar mi comentario, ya saben quién va a leer su esperpento.

Estimado Sr. Sembawang: agradezco muchísimo su mensaje... y también agradezco que indique con claridad meridiana sobre qué es lo ridículo y qué no lo es, así como quién se debe sentir herido y por qué motivo. Pido disculpas por mi ignorancia.

para sudamérica;
no soy el Sr. Willy Veleta, y tampoco un acérrimo defensor suyo. Simplemente creo que es ridículo discutir sobre la excelencia de la universidad de Pernambuco. Creo que, en este caso, el sr. Veleta emplea esa ciudad para dar a entender que por sus "grandes avances en la antropología", una universidad de una ciudad muy lejana a España, se ha interesado por su trabajo. Si estos videos los hiceran en Argentina, quizás hubiera utilizado la ciudad de Dusseldorf. No me parece que Pernambuco salga mal parada en ningún momento. Cuando habla usted de eurocentrismo, creo que en este caso sólo es una cuestión de distancia. He visto con agrado todos los episodios de "antropólogo en prácticas", y creo que los únicos habitantes de este planeta que se pueden sentir heridos, son todos aquellos que permiten que la situación del Sahara Occidental continue de esta forma. Y ya que está mal visto emplear la violencia para reclamar tus derechos, y la vía diplomática depende exclusivamente de intereses económicos, creo que el humor es lo único que queda para hacer frente a esta situación. No conozco ni a willy veleta ni a Sukina Aali, simplemente me gusta su trabajo.

Estimado/a Sembawang: por lo visto, es Ud. Willy Veleta o una persona acérrima defensora de él. Si bien no coincido con el modo en que Farah expresó el rechazo a su comentario, sí coincido plenamente en el meollo de la cuestión. Yo no hablo de "gente de tan bajo perfil" ni nada por el estilo. Al no conocer al Sr. Willy Veleta, no puedo abrir ese juicio. Pero sí decirle que, desde América del Sur, sentimos que si "para los españoles Pernambuco es sinónimo de un sitio lejano y exótico", es una muestra del eurocentrismo y la colonialidad del pensamiento a la que algunas personas europeas están sujetas (a veces, incluso, de manera involuntaria, cuando se trata de gente que lucha por la justicia en el mundo).
Para nosotros, los argentinos/as, Pernambuco es cercano y no es exótico... y la Universidad del Estado de Pernambuco es una hermana de las otras Universidades de América Latina. En ese sentido, decolonizar el pensamiento sería el convite... Lejos estoy de pretender agredir a nadie pero, cuando creo que se ha cometido una injusticia, lo diré con el mayor de los respetos. Es muy interesante el material que producen con la Srita. o Sra. Sukeina... es en vano empañarlo con insultos... Hablaría muy bien del Sr. Willy Veleta (o Sembawang) reconocer que hirió a algunos/as habitantes de este planeta...
Confío en que así será, por la grandeza de la causa saharaui que defiende.

Es genial tu clase de wiki-historia. Para los españoles Pernambuco es sinónimo de un sitio lejano y exótico, así que deberías informarte más en wikipedia antes de escribir estupideces. Por otro lado, cuando hablas de "gente de tan bajo perfil", supongo que te refieres ti mismo/a.

No creo que la Universidad Estatal de Pernambuco, radicada en la capital del Estado, ciudad de Recife fundada en 1500, contrate a gente de tan bajo perfil para nada. La broma ha sido de muy mal gusto y revela una ignorancia del Mundo que jamás debería tener un antropólogo, si es que lo es...
"Desnudar a un santo para vestir a otro" no le hace ningún favor ni a la antropología ,al Sáhara y muchísimo menos a Pernambuco-Brasil. Un poco más de respeto para instituciones que trabajan, en la mayoría de las ocasiones en situaciones muy precarias y haciendo un esfuerzo muy grande para alcanzar un nivel académico, en este caso concreto de la Universidad de Pernambuco, mucho más alto que el de cualquier Universidad española sometida al dictado del Tratado de Bolonia.

Publicar un comentario

Si tienes una cuenta en TypePad o TypeKey, por favor Inicia sesión.

Y… ¿dónde queda el Sáhara?

Sobre el blog

Intentar mostrar la riqueza de la cultura saharaui. Ese es el objetivo de este espacio. Una cultura nacida de la narración oral, de los bellos paisajes del desierto, de las vidas nómadas y el apego a la tierra, de su origen árabe, bereber y musulmán, de sus costumbres únicas y de la relación con España que se remonta a más de un siglo. Una cultura vitalista, condicionada por una historia en pelea por la supervivencia desde 1975. Coordina Sukeina Aali Taleb

Sobre los autores

Sukina Aali-Taleb Hija del exilio, Sukina Aali-Taleb nació en Madrid por casualidad, de padre saharaui y madre gallega. Es miembro del grupo de escritores La Generación de la Amistad Saharaui y coautora del libro "La primavera saharaui, los escritores saharauis con Gdeim Izik", tras los acontecimientos de El Aaiún, en 2010. Periodista y profesora de Lengua Castellana y Literatura en institutos públicos de Madrid. Como no puede ser de otra manera, apoya al Frente POLISARIO en proyectos de ayuda a su pueblo, refugiado y abandonado a su suerte en Tinduf (Argelia), desde hace cuatro décadas.

Roberto MajánRoberto Maján, ilustrador. Le gusta decir que fue el último humano nacido en su pueblo; piensa que eso lo hace especial. Y que su abuela se empeñó en llamarle Roberto en memoria de Robert Kennedy asesinado cuatro días antes. En la época en que nació y se bautizó, el Sahara era español, en el mal sentido de la palabra. El lo sabía por las cartas que recibía de su tío Ramón, destinado allí en su servicio militar. Los sellos que las franqueaban prefiguraron el universo imaginario que tratará de recrear en las imágenes de este blog.

Bahia Mahmud Awah Bahia Mahmud Awah. Escritor, poeta y profesor honorario de Antropología Social en la Universidad Autónoma de Madrid, natural de la República del Sahara Occidental. Nacido en los sesenta en la región sur del Sahara, Tiris, la patria del verso y los eruditos. Cursó estudios superiores entre La Habana y Madrid, donde reside. Pertenece al grupo de Escritores Saharauis en lengua castellana.

Willy Veleta Willy Veleta. Willy Veleta consiguió su licenciatura de periodismo de una universidad estadounidense (ahí queda eso) y ha trabajado en todos los canales privados de TV en España… de los que huyó cuando se dio cuenta de que querían becarios guapos. Ahora es profesor de periodismo en inglés y prepara su tercer libro, una novela sobre los medios.

Liman Boicha Liman Boicha. Se licenció en Periodismo en la Universidad de Oriente en Cuba. Después de una larga ausencia regresó a los campamentos de refugiados saharauis y durante cuatro años trabajó en la Radio Nacional Saharaui. Actualmente reside en Madrid. Ha publicado Los versos de la madera y ha participado en varias antologías de poesía saharaui: Añoranza, Um Draiga, Aaiún, gritando lo que se siente, entre otras. Forma parte del grupo poético Generación de la Amistad Saharaui y es miembro de la Asociación de Escritores por el Sahara-Bubisher.

Larosi Haidar Larosi Haidar. Tras el alto el fuego, se instaló en Granada, donde se licenció y doctoró en Traducción e Interpretación. Actualmente es profesor de esta misma disciplina en la Universidad de Granada y ha publicado varios trabajos relacionados con la cultura saharaui. También ha participado en varias antologías de poesía saharaui.

1000 voces para un poema

SANKARA SIDATI2
Poema de Bahia MH Awah, escritor, poeta y antropólogo. Imagen del archivo RASD, el poeta y diplomático saharaui Mohamed Sidati y el desaparecido líder africano Tomás Sankara en 1982 visitando a la República Saharaui y a los campos de refugiados saharauis. 

África vuelo California BA 279

En homenaje a mis hermanos y hermanas del

África negra que surcan por sus

sueños atravesando desiertos y

océanos por un mundo mejor.

 

Lejos y sin cosechas, allí dejo

mi África sin pan.

 

Repetía una y otra vez cuando despedía

tierra firme, su tambor, su mortero y su viejo arado.

Náufrago,

se marchó en busca de otros horizontes,

y el África atrás despedía, sumergida en tristes tinieblas,

de hambrunas,

de guerras de tripas,

de cayucos y pateras,

hundidos con todas las quimeras de la tribu.

 

El pan que un día partió para traer

costaba tanto como el caviar

del “Masa Time Warner Center de Manhattan”.

 

Bububakar, no dejó de llevar consigo un fardo

lleno de ilusiones,

se lo aconsejó el jefe de los saimara,

se lo aconsejó el chej de los bambara,

se lo aconsejó el patriarca de los zulú,

para que el día de la vuelta,

“si Dios navega

en tu habitual deriva de cada mar

viera su nueva chabola rebosando pan,

trigo, maíz, arados y el timbal de tambores”.

 

Desde mi ventanilla busco África y delibero para sofocar

la ira de mi conciencia.

 

Veo una Europa egoísta,

envuelta en oscuras nubes del porvenir,

veo gigantes rascacielos,

veo chimeneas de fábricas triturar mi virgen maíz,

y veo otras ensayar armas que destruyan

los verdes campos de mis trigales,

y al ver otras y otras aldeas de espigas segadas

el dolor remueve mis intestinos vacíos,

esos de quienes llegan la deriva.

 

Preocupados los ancianos del clan,

dicen, de España esta vez llegan al Atlas

blindados de guerra en vez de granos de cebada

para hacer el cuscús del Rif,

y de Francia estorban la vida muchos soldados,

que no dejan de molestar ¡Eh, tu outre ici!

En pleno vuelo,

no dejo de pensar en el viejo continente,

rezo para que esa humanidad vuelva a emerger

otra vez tras este siglo sin siembras

de maíz,

sin arrozales y sin el sagrado trigo de los hijos de Caín.

 

Ya sobre las nubes del Atlántico

siento franqueadas las fronteras,

y rotos los sueños,

los cayucos no cesarán de atravesar estos mares

porque creen que otro mundo más justo es posible.

¿A dónde vas humanidad de tez blanca?

De ojos miopes, azules, oscuros y verdes,

de hurtados cerebros enfermizos,

de vacíos y retuertos vocabularios

de postizos principios y corruptos amigos,

su mundo es tan alejado,

separado y diferente en valores de lucha,

de África y de la franca libertad al mío.

 

Y como africano le confieso que

ni una vez me inclino a la mano que se besa,

ni en mi corazón tengo lugar para cubrir al malvado.

Ver todos los fragmentos »

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal