Legendarios guerreros, versos y caballos. Edjil Uld Sidi Baba

Por: | 21 de agosto de 2015

ALI MAYARA pg                                                            El legendario guerrero anticolonial Ali Uld Meyara

Edjil Uld Sidi Baba Uld Sid Labeid fue un prestigioso hombre de las letras saharauis que vivió entre finales del siglo XIX y principios del XX. Un ilustre clásico cuya obra no está escrita ni registrada, salvo en las enciclopedias humanas saharauis. Edjil nació en 1856 en la región norte del Sahara Occidental y creció mientras su familia hacía sus desplazamientos en las depresiones del Gaada, Smara, Wein Seluan, las riveras del río Saguia y sus afluentes, que nacen desde las cordilleras de Zemur. El segundo apellido de este histórico poeta guerrero, ولد سيد لعبيد Uld Sid Labeid, es un apellido por el que no se le identifica. El poeta también vivió y recorrió toda la geografía de Tiris, la región sur del territorio saharaui, sus montes, sus depresiones, sus ríos y sus sistemas de dunas como الظراع ederaa, desde الزفال Azefal,   ادرار سطفAdrar Setef al الخط  Jat.

Al morir el erudito Chej Mohamed Elmami en 1865, Edjil solo tenía diez años, pero a esa edad ya había conocido su obra. También Edjil conoció a Sidahmed Uld Aida, el emir mauritano que se había educado con los saharauis, en especial con el erudito anticolonial Chej Malainin. La envergadura literaria de Edjil, aparte de su sagaz bravura y tenaz resistencia contra el dominio colonial francés, quedó para la historia a través de un poema que escribió y envió a los jefes tribales mauritanos y algunos saharauis, quienes habían firmado en 1934 un armisticio en la entonces Mauritania francesa. El acontecimiento es conocido como ملݣ لحكمى  melga lehkama, “encuentro de los sabios” que fue rechazado por los saharauis y al que Edjil se refirió en una poesía de arenga para advertir a los notables que lo habían suscrito.

TUMBA CHEJ MOHAMED EL MAMI

                                    La tumba del erudito saharaui Chej Mohamed Elmami

El poema llegó a todos, pero el emir Uld Aida lo recibió mientras se encontraba reunido con los jefes tribales de su emirato en Adrar. Y según cuentan los historiadores saharauis Uld Aida pidió al portador del mensaje que lo leyera y éste declamó los versos a viva voz ante el emir.

لحݣ لشرف مكمولين                        و  لعرب لقلاظ ان اللعين

اخبرو ماهي  شي و الدين                          لحݣو يوفݣد لونوب

و العل ماهو ذى البين                        اليدين يغير العل  لعݣوب

و هذ من طول اتريكو شين                  لوحيل اف مسل مخروب

و هذ يسو مايوخل                                    محد التوب مسيوب

و اسو يوقافس لعل                                     ينقلݣ ببان التوب

 

Traslada a los nobles íntegros

y a los considerados

hombres libres,

impolutos de mal,

que es indigno blasfemar

con el Satán, (colonialistas)

y que la religión hace tiempo

han de recordar, 

basta de darle la espalda,

renegar con indiferencia

y afanarse en frustrados quehaceres.

 

El problema no es lo que hay

entre manos,

el dilema está en el futuro

y es mejor el perdón a tiempo

antes de que se cierren sus puertas.

 

Al terminar el emisario su lectura hubo un silencio e instantes después un jefe tribal del emirato se dirigió a los chiuj y les dijo:

– A la persona que ha escrito este poema habría que cortarle la lengua. 

Entonces el emir Sidahmed Uld Aida, tras una pausa, afinó su voz y respondió a todos los notables de su emirato haciendo esta pregunta:

– ¿Sabéis cómo cortarle la lengua a esa persona?

Y los notables  respondieron con el silencio, para que el emir y poeta diera la respuesta más contundente y no esperada. Entonces el emir contestó:

– Para cortarle la lengua a esta persona recoged vuestras jaimas y acampad junto a él.

Con esto les arengó a unirse a los saharauis y a Edjil en su resistencia anticolonial.

El imperio del verso hasani entre la sociedad saharaui es tan poderoso y eficaz como para influir y hacer cambiar el curso de la Historia. Edjil fue una torrencial fuente del  lenguaje poético de arenga que inspiró para vencer en muchas batallas contra la presencia colonial francesa. Tras la muerte del caballo del famoso guerrero Ahmed Uld Hamdi en la batalla de Legdeim en 1931, a Edjil le dolió la pérdida del corcel y se dirigió al guerrero con este poema homenaje a la bravura del guerrero y su alazán. En mi próximo libro, “Tiris, rutas literarias” el lector puede encontrar más información sobre estos ilustres guerreros y poetas saharauis.

 

ميتت فرسك ما تحزم حد            فرسك ماتت فسمعها بعد

ماتت بيك الفوﯕ مبند                ظاهر كامل كيفت لمزون

داير قفارة تتكدد                      لحرب فيها كيفت لمزون

وأكتن طاحت لفرس بأحمد    جيت مكركس كيف المجنون

وأبكيت أسبع فم أمݣلد            ما تخبط كون على الكرون

الي باغي يحسد يحسد                والي يختير يخون يخون

 

En homenaje al corcel de Edjil

El derrumbe en combate de tu caballo

no ha de inquietar a nadie,

tu corcel digno y notorio en la batalla cayó,

abatido y tú como las nubes

en alto erguido en su lomo,

con tu gorro engalanado de adornos,

centelleando iridiscentes como las nubes.

 

Y si ha caído tu corcel, Ahmed,

duro te has vuelto como el demonio,

fiero león que golpea el entrecejo.

Y ahora quien quiera envidiar que envidie

y quien quiera traicionar que traicione.

 

En este poema Edjil usó una retórica de contexto que resulta difícil en el lenguaje coloquial que practicamos en la actualidad. En su tiempo estos poetas se valieron de un lenguaje muy arraigado entonces, desde los instrumentos y armas que usaban los guerreros, así como atavíos, accesorios de armas y universos antropológicos. Y aquí las metáforas y recursos literarios son acorde al tiempo de su autor. Un caso que se puede observar en el poema de Edjil anteriormente citado es el términoلحرب  lehrab1. Se refiere a unas pequeñas espadas que usaban los guerreros de aquella época, cuyo mango se fabricaba artesanalmente de plata y brillaba por su adorno. Igual sucedía con unos gorros, adornados con metales, que se llamabanقفارت احرب  ghufaret ehrab. Edjil los describe en el poema como “(…) adornos, centelleando iridiscentes como las nubes”. Este gorro lo llevaba también el guerrero anticolonial Ahmed Uld Hamadi, nombrado en el poema, en la batalla de Sanguet Legdeim contra una sanga2 colonial francesa, en 1931. Esta acción anticolonial es muy conocida por la muerte del caballo de Ahmed Uld Hamadi. Se cuenta que era un potente corcel blanco de pura raza, que se nombra así en el poema: “murió y tú como las nubes en alto erguido en su lomo”. El caballo estaba adiestrado para situaciones de combate, y se cuenta que el día de su muerte la bala que lo mató atravesando su corazón, a su vez pasó por las pantorrillas del guerrero sin tocar sus huesos.

En muchas culturas como la árabe, la hinduista y la cristiana, los caballos blancos se han considerado como montados por los santos patronos. Y en las tradiciones saharauis el corcel y el camello blancos se consideran insignias del bienestar y símbolo de almas transparentes, sinceras y limpias respecto a Dios. En la historia de la resistencia anticolonial saharaui hubo varios casos de famosos caballos que se han quedado en la memoria de la sociedad, como es el caballo del guerrero Ali Uld Meyara3, o el caballo del guerrero Ahmed Uld Luali Uld Elbardi4.

Legendarios versos, caballos y vates, un siglo después sus leyendas en la historia saharaui siguen siendo elocuentes huellas en la memoria colectiva. Y así el pasado seguirá siendo fuente del presente y del futuro.

 

*Nota: Traducción, recreación y recopilación de los textos poéticos, Bahia MH Awah



1Mango de plata de gumías y espadas guerreras que los grandes orfebres y herreros fabricaban como especial encargo para prestigiosos guerreros, poetas y caballeros andantes de la época.

2Compañía de meharistas franceses compuestas de cien hombres que se desplazaban a lomos de camellos. Se practicó en el Sahara Occidental, Mauritania y en Argelia durante los periodos coloniales de del siglo XIX y XX.

3Un famoso caballo del legendario guerrero anticolonial saharaui Ali Uld Meyara. En 1933 un goumier de la Mauritania francesa, enviado por el mando francés tendió una emboscada al guerrero saharaui en Miyec, le disparó, le mató y huyó con el corcel entregándolo a sus mandos.

4Según Caro Baroja, en Estudios Saharianos, se trata del caballo de un legendario guerrero saharaui de principios del siglo XX llamado Ahmed Uld Luali Uld Elbardi. Este corcel murió en 1901 en una batalla que dirigió el destacado notable y guerrero saharaui, conocida como “La batalla de Tueizirfat”.

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La antigua cultura árabe dejó un hermoso legado a la cultura europea. Destacó no solo en matemáticas al introducir la numeración decimal, también en las artes de la arquitectura y en la música. Es una herencia muy positiva que nada tiene que ver con el extremismo de los actuales yihadistas. Conviene señalar que el vocablo "yihad" hace referencia a la lucha interior que deberá librar el creyente consigo mismo, Luego el terrorismo, vinculado con la intolerancia y el crimen, es ajeno a la verdadera yihad.

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Sobre el blog

Intentar mostrar la riqueza de la cultura saharaui. Ese es el objetivo de este espacio. Una cultura nacida de la narración oral, de los bellos paisajes del desierto, de las vidas nómadas y el apego a la tierra, de su origen árabe, bereber y musulmán, de sus costumbres únicas y de la relación con España que se remonta a más de un siglo. Una cultura vitalista, condicionada por una historia en pelea por la supervivencia desde 1975. Coordina Sukeina Aali Taleb

Sobre los autores

Sukina Aali-Taleb Hija del exilio, Sukina Aali-Taleb nació en Madrid por casualidad, de padre saharaui y madre gallega. Es miembro del grupo de escritores La Generación de la Amistad Saharaui y coautora del libro "La primavera saharaui, los escritores saharauis con Gdeim Izik", tras los acontecimientos de El Aaiún, en 2010. Periodista y profesora de Lengua Castellana y Literatura en institutos públicos de Madrid. Como no puede ser de otra manera, apoya al Frente POLISARIO en proyectos de ayuda a su pueblo, refugiado y abandonado a su suerte en Tinduf (Argelia), desde hace cuatro décadas.

Roberto MajánRoberto Maján, ilustrador. Le gusta decir que fue el último humano nacido en su pueblo; piensa que eso lo hace especial. Y que su abuela se empeñó en llamarle Roberto en memoria de Robert Kennedy asesinado cuatro días antes. En la época en que nació y se bautizó, el Sahara era español, en el mal sentido de la palabra. El lo sabía por las cartas que recibía de su tío Ramón, destinado allí en su servicio militar. Los sellos que las franqueaban prefiguraron el universo imaginario que tratará de recrear en las imágenes de este blog.

Bahia Mahmud Awah Bahia Mahmud Awah. Escritor, poeta y profesor honorario de Antropología Social en la Universidad Autónoma de Madrid, natural de la República del Sahara Occidental. Nacido en los sesenta en la región sur del Sahara, Tiris, la patria del verso y los eruditos. Cursó estudios superiores entre La Habana y Madrid, donde reside. Pertenece al grupo de Escritores Saharauis en lengua castellana.

Willy Veleta Willy Veleta. Willy Veleta consiguió su licenciatura de periodismo de una universidad estadounidense (ahí queda eso) y ha trabajado en todos los canales privados de TV en España… de los que huyó cuando se dio cuenta de que querían becarios guapos. Ahora es profesor de periodismo en inglés y prepara su tercer libro, una novela sobre los medios.

Liman Boicha Liman Boicha. Se licenció en Periodismo en la Universidad de Oriente en Cuba. Después de una larga ausencia regresó a los campamentos de refugiados saharauis y durante cuatro años trabajó en la Radio Nacional Saharaui. Actualmente reside en Madrid. Ha publicado Los versos de la madera y ha participado en varias antologías de poesía saharaui: Añoranza, Um Draiga, Aaiún, gritando lo que se siente, entre otras. Forma parte del grupo poético Generación de la Amistad Saharaui y es miembro de la Asociación de Escritores por el Sahara-Bubisher.

Larosi Haidar Larosi Haidar. Tras el alto el fuego, se instaló en Granada, donde se licenció y doctoró en Traducción e Interpretación. Actualmente es profesor de esta misma disciplina en la Universidad de Granada y ha publicado varios trabajos relacionados con la cultura saharaui. También ha participado en varias antologías de poesía saharaui.

1000 voces para un poema

01

Texto: Mohamidi Fakala, escritor y periodista saharaui desde su exilio en los campos de refugiados saharauis en el sur de Argelia.

En comparación con otros vientos, el siroco [1] (el proceso de lucha saharaui)  cubre el rostro tanto de día como de noche en un acelerado encuentro con el litoral atlántico, en el que pierde la euforia devastadora que traía del desierto. Asegura la leyenda que no pasaría inadvertidamente sin que sus brazos de gravilla dejaran máculas sobre paredes, pedregales, hombres y matorrales. En su viaje frenético agrieta la costra y levanta el remolino a soplo de efecto sarguia [2] (reaccionario mundo árabe) que se granjea en el pulso de la pobre vegetación del desierto.

En efecto, es el fenómeno natural omnipresente en la vida de los hombres de las nubes y de los vientos. Es la sucesión del tiempo en su propio efecto. Los pobres habitáculos y jaimas del Sahara se levantan en contratiempo para poder seguir erguidas, con el temor a ser atragantadas por la fina arena en un proceso de recesión a causa del embate de los caprichos de los colores del viento. Sin desmesura, caravanas y ciudades del desierto fueron llevadas por el espejismo de la arena, la soledad y el silencio de este gran imperio (la dictadura de la monarquía marroquí) donde no cabe la duda, la traición ni la mentira.

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