San Mao (Chen Ping) la clásica voz literaria del Sahara Occidental en la cultura china

Por: | 27 de noviembre de 2015

NUEVA PORTADA HISOTORIA DEL SAHARA OCC
Portada del libro Cuentos del Sahara Occidental de la escritora china San Mao

“No me preguntes de dónde vengo. / Mi origen es muy lejano. / ¿Por qué vagabundear tan lejos?”. (El Olivo, San Mao).

Reza el proverbio saharaui الظال ما اله ݣمن “El camellos extraviado estará donde menos esperes”. Es decir, cuando estás buscando un camello perdido, los caminos para hallarlo son impensables de deducir. Llevo varios años sumido en el mundo de la investigación sobre la cultura oral saharaui, a veces, como en nuestro refrán arriba citado, sin tener claro adónde me llevarán las pesquisas y líneas de investigación. El proceso de descolonización del Sahara Occidental y su historia pre y postcolonial es una galaxia de acontecimientos y cósmicos personajes dispersos en muchos y raros registros de la literatura universal.
A principios del año 2014 estuve impartiendo una clase de antropología social en la Universidad Autónoma de Madrid, en el marco del curso “Exilio y modernidad en España y América Latina en el largo siglo XX, caso el proceso de descolonización del Sahara Occidental”. Se trataba de una serie de conferencias que se dan para estudiantes del máster de Pensamiento Español e Iberoamericano. El proceso histórico del Sahara Occidental era un punto de convergencia en este marco de pensamiento español e iberoamericano, por sus peculiaridades.

Abordando este tema, les pregunté a unos estudiantes chinos de la clase que si en su país la gente sabía del Sahara Occidental y su historia colonial. Y la respuesta fue de lo más sorprendente cuando me hablaron de una obra muy popular en Taiwán, República de China, “Cuentos del Sahara Occidental” de San Mao. Los estudiantes me contaron que el libro es una obra considerada clásica en su país. Tomé nota del nombre de la escritora taiwanesa San Mao y emprendí la búsqueda para informarme sobre la vida y obra de la escritora. Inicie dos vías de investigación centrándome en su obra y en su relación literaria con la cultura e historia del Sahara Occidental.

Una de las primeras pistas que encontré fuera de aquellas revelaciones de los estudiantes, fue de un bloguero llamado Alvaro Rizzo, que escribe interesantes artículos sobre Japón, Corea y China. Este bloguero escribía sobre esta escritora china: “Hace 40 años llegó, a la entonces provincia del “Sahara Español”, una mujer enigmática que buscaba la realización de su vida y obra literaria. Gracias a ella en China se conoce al pueblo saharaui, así como uno de los momentos que más marcaron su historia: la descolonización española y la Marcha Verde marroquí”.

Pero siguiendo la filosofía beduina saharaui en este pasamiento que dice لخبار احلو اللا من فم ملها “la información brilla más cuando llega de la boca de su autor”, pensé en un amigo a quien siempre he considerado bien documentado sobre ese periodo colonial que vivió el Sahara Occidental, el intelectual saharaui Bachir Ahmed, “el canario”; integrante de aquella generación de universitarios saharauis de los años de la metrópoli, conocida como Generación del 73 Saharaui. Bachir vivía entonces en la ciudad de El Aaiun y conoció muy bien la convulsa vida de aquella ciudad de los años setenta.  Y en una conversación que tuve con él a propósito del tema me dijo: “Sí que recuerdo a aquella joven china que estuvo viviendo en El Aaiun en los años setenta, claro que sí. Nos llamaba la atención su oscura y lacia melena que dejaba ondear sobre sus hombros cuando salía a pasear por la calles de la ciudad. Me fijaba mucho en ella, pero nunca tuve la ocasión de hablarle. Sí sabía que su marido trabajaba en la empresa de fosfatos, Fosbucra”. Investigando para hallar más información obtuve similares revelaciones de otros integrantes de esa generación de Bachir. Pero nadie sabía de su condición de escritora ni de su convulsa y fascinante vida, que tanto centró en conocer el Sahara Occidental y su cultura.

El rastreo de información me llevó a Francisco Javier Feliú, un amigo del pueblo saharaui que vivió en El Aaiun en los años setenta y trabajó en la empresa Fosbucra. Me dijo que tuvo poco contacto con San Mao, pero me confesó este testimonio: “Lo único que puedo apuntar es que era de una educación exquisita y una forma de ser que llamaba la atención a cualquiera”. Este amigo aaiunero español contaba que tuvo más contacto con su pareja, Jose Maria Quero; me explicó que trabajaba en la empresa Fosbucra y que se dedicaba como submarinista, con otros cuatro o seis compañeros, a sumergirse en el agua para vigilar los pilotes que sustentan el muelle de carga de fosfatos donde atracaban los barcos que exportaban estos yacimientos al exterior. Feliú algo más atento que los saharauis en su manera de llamarle la atención aquella joven china, me decía que la recordaba con una mirada escrutadora que daba la impresión de que se estaba empapando de todos los detalles que iba experimentando dentro de la sociedad saharaui. Y contaba que en muchas ocasiones la veía sacar su libreta y tomaba algún que otro apunte. Un dato tan preciso que cuando empecé adentrarme en su biografía me dio entender la precisión con la que la describió Francisco Javier Feliú. Su testimonio concluyó escribiéndome acerca de esta escritora, “Fue una mujer muy feliz durante todo el tiempo que estuvo en Sahara Occidental”.

SAN MAO CON DARRAA AZUL
La escritora china San Mao con la vestimenta tradicional saharaui

Mi instinto es totalmente de beduino y por mi naturaleza no soy de mucho hablar, prefiero escuchar y esperar el momento idóneo que me corresponde para hablar o actuar con prudencia.  Mi mente muchas veces viaja en el tiempo en busca de lo que quiero saber sin extralimitarme. No creo en las fronteras que me impiden acceder a algo que necesito saber con precisión cuando estoy investigando acerca de algún acontecimiento. En la universidad, en varias ocasiones me acerqué a estudiantes chinos en las cafeterías y en los pasillos para preguntarles si conocen el Sahara Occidental y a través de quién. Y siempre me encontraba con la misma respuesta: “Cuentos del Sahara de San Mao”.

Mi vecino chino, que por residencia española se llama Martín, tiene un establecimiento comercial y diariamente me cruzo con él y su familia y nos saludamos. Un día quise saber hasta dónde esta escritora podía ser conocida entre los chinos residentes en España. Martín, al preguntarle sobre la obra, me comentó que sí conocía “Cuentos del Sahara Occidental” de San Mao. Y que cuando era niño, en la República Popular de China leía a escondidas esta obra de San Mao, porque entonces estaba casi prohibida, mientras que en Taiwán era lectura obligatoria. Ese dato de la prohibición me intrigó y le di vueltas para hallar la incógnita que encerraba en sí. Recordé que a finales de los años setenta vi pasaportes de la metrópoli que portaban los saharauis en aquella época del dominio colonial español, en los que en la primera página se advertía nombres de varios países que los saharauis no podían visitar y entre ellos estaba China, por ser un país comunista. El Sahara Occidental y los saharauis vivían entonces bajo el dominio franquista. Entiendo que esa sería la razón por la que la obra, “Cuentos del Sahara Occidental” estaba prohibida en la China continental.

San Mao, la voz literaria del Sahara Occidental en China, nació en Chongqing, centro-sureste de la China continental, el 26 de marzo de 1943. Su padre era un abogado llamado Chen Siqing y su madre se llamaba Miao Jinlian. San Mao, tras la esmerada educación recibida de su familia, a los cinco años había sido capaz de leer la famosa y monumental novela oriental, considerada una de las obras maestras de la literatura de China, “El Sueño del Pabellón Rojo” de Cao Xueqin. En un periodo especial de su educación sus padres, Miao y Chen, se convirtieron en sus profesores. Su madre le daba clases de piano y pintura, mientras que su padre lo hacía enseñándole inglés y descubriéndole obras literarias inglesas.

Esta formación en casa, supervisada por sus padres, dio sus primeros resultados cuando en 1962 presentó su primera obra: “Puzzle”, un artículo de ensayo filosófico sobre el individuo, que causó sensación y que le sirvió para ser aceptada en el Departamento de Filosofía de la Universidad de la Cultura China en Taipei. Y fue en ese momento cuando tomó el apodo de “San Mao” pseudónimo escrito en chino de esta forma: 三毛 y significa literalmente “Tres Pelos”, nombre de un personaje chino de tebeos que relataba las aventuras de un niño pobre que tenía tres pelos en la cabeza, y cuya difícil vida se desarrolló vagando por el mundo en busca de oportunidades.

Rebuscando datos sobre San Mao encontré que en 1973 se fue a vivir en El Aaiun con su pareja, el español José María Quero, con quien se casó en el Ayuntamiento de la capital saharaui aquel mismo año. Durante sus primeros meses de vida en El Aaiun Chen Ping se mostró muy cauta y reservada, sin relacionarse apenas con los vecinos, pero a medida que fue transcurriendo el tiempo se fue integrando cada vez más en la sociedad saharaui, una conexión que fue preludio de sus primeros estudios sobre la cultura del Sahara Occidental. Al rotativo taiwanés “Taiwan United Daily News” le impresionó la historia de San Mao, una mujer china viviendo en el Sahara Occidental. Le contactaron y le pidieron que escribiera una serie de artículos en los que contara sus experiencias en el Sáhara Occidental. La solicitud del famoso periódico le desbordó de satisfacción y comenzó a enviar artículos, relatos y ensayos, que recopilaría en 1976, publicando la que sería su obra maestra: “La historia del Sáhara” (撒哈拉的故事), libro que se convirtió en uno de sus primeros grandes éxitos como escritora y en poco tiempo un éxito de ventas entre los jóvenes de Taiwán y China y que es hoy una obra clásica y de culto sobre la excolonia española.

Un mes antes del fallecimiento de Franco, en octubre de 1975, Marruecos comenzó la llamada ‘Marcha Verde’ en la que miles de marroquíes fueron enviados hacia las fronteras del territorio, proclamando el Sáhara Occidental como parte de Marruecos. En realidad detrás de esa “marcha pacífica” el ejército marroquí irrumpía con violencia bélica en el territorio saharaui, iniciando una ocupación que persiste cuarenta años después.

La presión marroquí y la debilidad de España llevaron a la metrópoli al abandono del territorio ni permitir a los saharauis ejercer su derecho a la independencia. España comenzó a evacuar a sus ciudadanos a la península y a las islas Canarias. Entre aquellos repatriados se hallaban José María y San Mao, quienes se instalaron en Tenerife en febrero de 1976. Cuatro años después, el 30 de septiembre de 1979, se produciría un fatídico hecho que marcaría de por vida a la escritora. Ese año, durante la Fiesta de la Luna en China, su marido José Mª se dispuso a hacer una de las muchas inmersiones que había realizado por trabajo en El Aaiun y posteriormente por hobby en La Palma, pero ese día algo salió mal debajo del agua y se produjo la tragedia: A la edad de 27 años, su pareja murió ahogada por un accidente de submarinismo. Se tiene constancia, según cuenta el bloguero Alvaro Rizzo, que tras la muerte del marido de San Mao su hermana Chen Tian arribó a la isla para acompañarla y ayudarla a enterrar a su marido, junto a sus padres y que tras el funeral, para no seguir sufriendo, abandonó la isla para regresar a Taiwán a principios de 1980 “en busca de olvido y apoyo familiar”, según cuenta Rizzo.

Al poco tiempo de su llegada le visitaron los editores del Taiwan United Daily News y le plantearon viajar a Latinoamérica, desde donde tenía que escribir artículos para el rotativo. La escritora aceptó la oferta de trabajo, con lo que tal vez buscó evadirse de su dolor. A su regreso a Taiwán, en mayo de 1982, publicó dichas experiencias y accedió a un puesto de profesora de lengua y literatura china en la Universidad de Taipei.

Según algunas bibliografías el 4 de enero de 1991 San Mao fue ingresada en el Hospital de veteranos de Taipei a causa de una hiperplasia endometrial, que ese mismo día le causó la muerte; una muerte que según varias versiones sucedió en confusas circunstancias.

Mi curiosidad por saber de buena tinta la obra de esta gran escritora me llevó a pedir a estudiantes chinos, a los que di clase en mi universidad, que me facilitasen algún ejemplar de su obra en chino y efectivamente pude conseguirlo. Pero para descifrarlo tuve que coger algunos textos e intentar traducirlos y el descubrimiento de estas historias que escribía San Mao fue emocionante. He querido reproducir estas líneas del preámbulo de la obra y que dicen:
三毛作品中最脍炙人口当属《撒哈拉的故事》,本书由十几篇精彩动人的散文结合而成,其中《沙漠中的饭店》,是 三毛适应荒凉单调的沙漠生活后,重新拾笔的第一篇文章,从此之后,三毛便写出一系列以沙漠为背景的故事,倾 倒了全世界的华文读者。  

“De las obras de San Mao la más popular fue, sin duda, la "Historia del Sahara", un libro que combina más de una docena de emocionantes y conmovedores relatos, incluyendo "Hotel del Sahara”. San Mao, adaptándose a la monotonía sombría de la vida en el Sahara, recogió con su pluma un primer artículo y desde entonces, escribiría una serie de cuentos saharauis como historia de fondo, que se ha convertido en objetivo de lectores chinos en todo el mundo (…)”. Me ha conmovido el titulado “El camello que llora”, y cómo San Mao relata las confesiones de sus amigos saharauis, que preveían que iban a ser traicionados por España.  

La escritora canaria Susy Alvarado me comentó que la tumba del hombre que lo fue todo para San Mao, Jose María Quero, a quien ella llamaba en chino, He Xi, (荷西), “Loto del Oeste”, hoy es objeto de peregrinación de miles de turistas chinos en el camposanto municipal de Santa Cruz de La Palma. Y sintetizando esta gran obra de San Mao decía el bloguero Alvaro Rizzo, en su bitácora “Oriente Jondo”: “Este éxito se debió en gran parte gracias a las descripciones de los lugares que reflejaba en sus obras: El enigmático y bello Sahara, su gente, sus costumbres…”. Con estos “Cuentos del Sahara”, con los que homenajeó el que fuera su paraíso el Sahara Occidental, San Mao ha alcanzado la inmortalidad. Como saharauis, toda nuestra gratitud y recuerdo a esta gran autora china, que ya forma parte de nuestra historia.


Hay 5 Comentarios

Hola,
Podeis mandeis algunos formaciones sobre la escritora San Mao (Chen Ping) y sus trabajos en Sahara occidental.
Gracias.

Hola,
Podeis mandeis algunos formaciones sobre la escritora San Mao (Chen Ping) y sus trabajos en Sahara occidental.
Gracias.

Hola,
Podeis mandeis algunos formaciones sobre la escritora San Mao (Chen Ping) y sus trabajos en Sahara occidental

El artículo es muy bueno y detallado que compartiré en mis redes, pero tiene algunos fallos de información que no desmerece en absoluto el excelente artículo. El bloguero Alvaro Rizzo tiende a escribir algunas cosas sin contrastar toda su veracidad y seguro que él mismo te recomendaría a," Nancy" que lo sabe todo sobre ella y que actualmente regenta un restaurante chino "Puerta de Oro" en la famosa playa de Las Canteras de las Palmas de Gran Canaria. Tus fallos de fuente de información entre otros son que San Mao se instaló en Playa del Hombre en Telde GRAN CANARIA y su casa actualmente es ruta obligada de los chinos en su visita a Canarias y sobre su muerte para mí también en confusa circunstancias se suicidó en el hospital al parecer con unas medias. Y ya que nombra a María Alvarado acaba de presentar su documental sobre la vida de San Mao que ha sido un éxito aquí en Las Palmas de G.C.. Por último el día 26 de octubre de este año 2016 por ediciones Rata se publicará por primera vez en español la traducción de su famoso libro con el nombre de "Diarios del Sáhara"

esta joven china, vivia en calle cataluña, a lado donde vivia mi hermana, era vecina suya, yo me acuerdo de ella,

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Y… ¿dónde queda el Sáhara?

Sobre el blog

Intentar mostrar la riqueza de la cultura saharaui. Ese es el objetivo de este espacio. Una cultura nacida de la narración oral, de los bellos paisajes del desierto, de las vidas nómadas y el apego a la tierra, de su origen árabe, bereber y musulmán, de sus costumbres únicas y de la relación con España que se remonta a más de un siglo. Una cultura vitalista, condicionada por una historia en pelea por la supervivencia desde 1975. Coordina Sukeina Aali Taleb

Sobre los autores

Sukina Aali-Taleb Hija del exilio, Sukina Aali-Taleb nació en Madrid por casualidad, de padre saharaui y madre gallega. Es miembro del grupo de escritores La Generación de la Amistad Saharaui y coautora del libro "La primavera saharaui, los escritores saharauis con Gdeim Izik", tras los acontecimientos de El Aaiún, en 2010. Periodista y profesora de Lengua Castellana y Literatura en institutos públicos de Madrid. Como no puede ser de otra manera, apoya al Frente POLISARIO en proyectos de ayuda a su pueblo, refugiado y abandonado a su suerte en Tinduf (Argelia), desde hace cuatro décadas.

Roberto MajánRoberto Maján, ilustrador. Le gusta decir que fue el último humano nacido en su pueblo; piensa que eso lo hace especial. Y que su abuela se empeñó en llamarle Roberto en memoria de Robert Kennedy asesinado cuatro días antes. En la época en que nació y se bautizó, el Sahara era español, en el mal sentido de la palabra. El lo sabía por las cartas que recibía de su tío Ramón, destinado allí en su servicio militar. Los sellos que las franqueaban prefiguraron el universo imaginario que tratará de recrear en las imágenes de este blog.

Bahia Mahmud Awah Bahia Mahmud Awah. Escritor, poeta y profesor honorario de Antropología Social en la Universidad Autónoma de Madrid, natural de la República del Sahara Occidental. Nacido en los sesenta en la región sur del Sahara, Tiris, la patria del verso y los eruditos. Cursó estudios superiores entre La Habana y Madrid, donde reside. Pertenece al grupo de Escritores Saharauis en lengua castellana.

Willy Veleta Willy Veleta. Willy Veleta consiguió su licenciatura de periodismo de una universidad estadounidense (ahí queda eso) y ha trabajado en todos los canales privados de TV en España… de los que huyó cuando se dio cuenta de que querían becarios guapos. Ahora es profesor de periodismo en inglés y prepara su tercer libro, una novela sobre los medios.

Liman Boicha Liman Boicha. Se licenció en Periodismo en la Universidad de Oriente en Cuba. Después de una larga ausencia regresó a los campamentos de refugiados saharauis y durante cuatro años trabajó en la Radio Nacional Saharaui. Actualmente reside en Madrid. Ha publicado Los versos de la madera y ha participado en varias antologías de poesía saharaui: Añoranza, Um Draiga, Aaiún, gritando lo que se siente, entre otras. Forma parte del grupo poético Generación de la Amistad Saharaui y es miembro de la Asociación de Escritores por el Sahara-Bubisher.

Larosi Haidar Larosi Haidar. Tras el alto el fuego, se instaló en Granada, donde se licenció y doctoró en Traducción e Interpretación. Actualmente es profesor de esta misma disciplina en la Universidad de Granada y ha publicado varios trabajos relacionados con la cultura saharaui. También ha participado en varias antologías de poesía saharaui.

1000 voces para un poema

01

Texto: Mohamidi Fakala, escritor y periodista saharaui desde su exilio en los campos de refugiados saharauis en el sur de Argelia.

En comparación con otros vientos, el siroco [1] (el proceso de lucha saharaui)  cubre el rostro tanto de día como de noche en un acelerado encuentro con el litoral atlántico, en el que pierde la euforia devastadora que traía del desierto. Asegura la leyenda que no pasaría inadvertidamente sin que sus brazos de gravilla dejaran máculas sobre paredes, pedregales, hombres y matorrales. En su viaje frenético agrieta la costra y levanta el remolino a soplo de efecto sarguia [2] (reaccionario mundo árabe) que se granjea en el pulso de la pobre vegetación del desierto.

En efecto, es el fenómeno natural omnipresente en la vida de los hombres de las nubes y de los vientos. Es la sucesión del tiempo en su propio efecto. Los pobres habitáculos y jaimas del Sahara se levantan en contratiempo para poder seguir erguidas, con el temor a ser atragantadas por la fina arena en un proceso de recesión a causa del embate de los caprichos de los colores del viento. Sin desmesura, caravanas y ciudades del desierto fueron llevadas por el espejismo de la arena, la soledad y el silencio de este gran imperio (la dictadura de la monarquía marroquí) donde no cabe la duda, la traición ni la mentira.

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El País

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