La tiranía del exilio y la ocupación foránea en la memoria del desterrado

Por: | 10 de enero de 2017

Bahia Mahmud Awah_RADIO NACIONAL SAHARAUI
El poeta y periodista Bahia Mahmud Awah en los años 90 cuando trabajaba en la Radio Nacional Saharaui en los campamentos de refugiados

La condición y consecuencias del exilio desde las circunstancias personales, pensando en mi caso como oriundo del Sahara Occidental, se viven y se sienten no solamente por el hecho del destierro del lugar de origen o del pueblo natal. Estas dos categorías, condición y consecuencias del exilio, son producto del desenlace forzoso y que el desterrado va experimentando más allá de su dimensión humana. El exilio yo lo he sentido con perplejidad en mis primeros años de adolescencia y ahora lo siento como un doloroso desgarro que me priva armar y actualizar constantemente mi cerebro con pequeñas cosas sencillas de la cotidianeidad cultural y social. Priva de observar, tocar, sentir, disfrutar y reflexionar sobre la metamorfosis social en sus pequeños detalles que vamos experimentando, desde el calor y educación de la familia a lo que uno va absorbiendo y aprendiendo de progresos en su mundo social y cultural.

Ahora, en mi caso y creo que en el de la generación que compartió conmigo los últimos cinco años del periodo colonial español y luego los 42 años de exilio, aún sentimos un enorme hueco en nuestras almas que antes rebosaban de muchas cosas de la tierra, desde giros lingüísticos, nombres de personajes de nuestra historia, leyendas literarias, gestas y epopeyas del proceso precolonial de los gazi1 que protagonizaron nuestros abuelos y bisabuelos. Hoy, la esencia original de los registros diarios que hablamosno es como antes.

Los profundos indicios de la historia que ocupaba nuestro mundo hasaní beduino, el exilio y el conflicto los han ido erosionando y salpicando de impudicias y nocivos residuos de la cultura de la ocupación. Hasta incluso la distorsión fonética de la lengua que van sufriendo las nuevas generaciones sometidas bajo las reglas de imposición educativa del doble tirano, el exilio y el ocupante agresor. Entonces, sin descolonizar la mente y educación usurpadas, nunca nos libraremos de las consecuencias de la tiranía del exilio y la ocupación foránea...
    
Desde el exilio aún te escribo versos.
Pero Tiris tú eres
la beduina
que alimenta
mi existencia,
la fuente de mis sueños,
gurratu aini2.
Te prometo
que por esta ciudad
no te dejaré.
Por ahora,
mi exilio está en la hermosa
Madrid
y mi vuelta está en ti,
Oh Tiris, mi gurratu aini.

Sin embargo, vamos a buscar el lado bueno en los infortunios del exilio, el destierro y el refugio. Se trata de esa dinamización constante, crítica, reflexiva y de compromiso intelectual individual, que consagramos y con la que nos armamos para recuperar el espacio humano, cultural y de pensamiento que nos han truncado.

Pensando en las preeminencias de esta categoría “exilio” se produjo el pensamiento del gandhismo en la Sudáfrica del Apartheid o el pensamiento crítico del orientalismode Edward Said en los Estados Unidos.Y ahora en sus cimientos los primeros brotes del surgimiento de  una literatura saharaui de exilio escrita en español y en hasania se rearman como frente de lucha de resistencia pacífica contra la tiranía del exilio y la ocupación foránea que padece una parte de nuestro territorio. Con este fenómeno literario hemos despertado la atención de muchos antropólogos y lingüistas del mundo académico.

Y concluyendo esta breve reflexión sobre latiranía del exilio y el “lado bueno de este”, remitiéndome al pensamiento de la crítica india Viney Kirpal, quien postula que, “En el marco de la literatura india en lengua inglesa, la idea de una identidad híbrida y multicultural, el sentimiento de pertenecer a un universo más vasto, ha acompañado a los escritores desde los comienzos”. En pasajes de mi libro “El sueño de volver” de la Editorial CantArabia,la introducción a la “Generación del 73 Saharaui” y su pensamiento intelectual que se había forjado en tiempos de dominio colonial y de descolonización, va acorde con la postulación de Kirpal. Y como sencillo argumento ilustrativo tengo la imagen de aquellos jóvenes revolucionarios, melenudos, que posaban para una foto en un día de fiestas tradicionales estrenando en el campus de la Universidad Complutense de Madrid sus darraá3  saharauis, nailas4, corbatas y vaqueros campana… la condición del exiliado no justifica perder la memoria o dejar de lucir los insignes valores de los ancestros.

1 Guerreros anticoloniales saharauis que representaban el brazo armado y de ley del Estado Pantribal Precolonial Saharaui, Dawlatu Albadia y su asamblea política Eid Arbaiin.
2 La niña de mis ojos, lo más querido y apreciado, las gotas que humedecen los ojos en el sentido de llorar o reír por amor.  
3 Vestimenta tradicional saharaui para el caballero, es de origen totalmente de cultura negra africana.
4 Prestación hasania al español hablado en el Sahara Occidental para referirse a las sandalillas de cuero.

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Y… ¿dónde queda el Sáhara?

Sobre el blog

Intentar mostrar la riqueza de la cultura saharaui. Ese es el objetivo de este espacio. Una cultura nacida de la narración oral, de los bellos paisajes del desierto, de las vidas nómadas y el apego a la tierra, de su origen árabe, bereber y musulmán, de sus costumbres únicas y de la relación con España que se remonta a más de un siglo. Una cultura vitalista, condicionada por una historia en pelea por la supervivencia desde 1975. Coordina Sukeina Aali Taleb

Sobre los autores

Sukina Aali-Taleb Hija del exilio, Sukina Aali-Taleb nació en Madrid por casualidad, de padre saharaui y madre gallega. Es miembro del grupo de escritores La Generación de la Amistad Saharaui y coautora del libro "La primavera saharaui, los escritores saharauis con Gdeim Izik", tras los acontecimientos de El Aaiún, en 2010. Periodista y profesora de Lengua Castellana y Literatura en institutos públicos de Madrid. Como no puede ser de otra manera, apoya al Frente POLISARIO en proyectos de ayuda a su pueblo, refugiado y abandonado a su suerte en Tinduf (Argelia), desde hace cuatro décadas.

Roberto MajánRoberto Maján, ilustrador. Le gusta decir que fue el último humano nacido en su pueblo; piensa que eso lo hace especial. Y que su abuela se empeñó en llamarle Roberto en memoria de Robert Kennedy asesinado cuatro días antes. En la época en que nació y se bautizó, el Sahara era español, en el mal sentido de la palabra. El lo sabía por las cartas que recibía de su tío Ramón, destinado allí en su servicio militar. Los sellos que las franqueaban prefiguraron el universo imaginario que tratará de recrear en las imágenes de este blog.

Bahia Mahmud Awah Bahia Mahmud Awah. Escritor, poeta y profesor honorario de Antropología Social en la Universidad Autónoma de Madrid, natural de la República del Sahara Occidental. Nacido en los sesenta en la región sur del Sahara, Tiris, la patria del verso y los eruditos. Cursó estudios superiores entre La Habana y Madrid, donde reside. Pertenece al grupo de Escritores Saharauis en lengua castellana.

Willy Veleta Willy Veleta. Willy Veleta consiguió su licenciatura de periodismo de una universidad estadounidense (ahí queda eso) y ha trabajado en todos los canales privados de TV en España… de los que huyó cuando se dio cuenta de que querían becarios guapos. Ahora es profesor de periodismo en inglés y prepara su tercer libro, una novela sobre los medios.

Liman Boicha Liman Boicha. Se licenció en Periodismo en la Universidad de Oriente en Cuba. Después de una larga ausencia regresó a los campamentos de refugiados saharauis y durante cuatro años trabajó en la Radio Nacional Saharaui. Actualmente reside en Madrid. Ha publicado Los versos de la madera y ha participado en varias antologías de poesía saharaui: Añoranza, Um Draiga, Aaiún, gritando lo que se siente, entre otras. Forma parte del grupo poético Generación de la Amistad Saharaui y es miembro de la Asociación de Escritores por el Sahara-Bubisher.

Larosi Haidar Larosi Haidar. Tras el alto el fuego, se instaló en Granada, donde se licenció y doctoró en Traducción e Interpretación. Actualmente es profesor de esta misma disciplina en la Universidad de Granada y ha publicado varios trabajos relacionados con la cultura saharaui. También ha participado en varias antologías de poesía saharaui.

1000 voces para un poema

01

Texto: Mohamidi Fakala, escritor y periodista saharaui desde su exilio en los campos de refugiados saharauis en el sur de Argelia.

En comparación con otros vientos, el siroco [1] (el proceso de lucha saharaui)  cubre el rostro tanto de día como de noche en un acelerado encuentro con el litoral atlántico, en el que pierde la euforia devastadora que traía del desierto. Asegura la leyenda que no pasaría inadvertidamente sin que sus brazos de gravilla dejaran máculas sobre paredes, pedregales, hombres y matorrales. En su viaje frenético agrieta la costra y levanta el remolino a soplo de efecto sarguia [2] (reaccionario mundo árabe) que se granjea en el pulso de la pobre vegetación del desierto.

En efecto, es el fenómeno natural omnipresente en la vida de los hombres de las nubes y de los vientos. Es la sucesión del tiempo en su propio efecto. Los pobres habitáculos y jaimas del Sahara se levantan en contratiempo para poder seguir erguidas, con el temor a ser atragantadas por la fina arena en un proceso de recesión a causa del embate de los caprichos de los colores del viento. Sin desmesura, caravanas y ciudades del desierto fueron llevadas por el espejismo de la arena, la soledad y el silencio de este gran imperio (la dictadura de la monarquía marroquí) donde no cabe la duda, la traición ni la mentira.

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