Bujari Uld Ahmed Uld Barikal-la: se ha ido un líder intelectual continuador de la doctrina anticolonial africana

Por: | 04 de abril de 2018

CONF.MADRID UAM 07 015

Foto: Bahia MH Awah

Texto: Bahia Mahmud Awah: [Se nos ha ido el intelectual y líder de la doctrina anticolonial africana, Bujari Ahmed]

Anoche soñé con él, –me visto que voy adonde la familia–, así, sonriente, se despedía de nosotros dejando vacía su estera…

De muy temprana edad el ayer tristemente desaparecido líder saharaui Bujari Ahmed fue seguidor de La Escuela anticolonial africana de Nelson Mandela, Kwame Nkrumah, Patrice Lumumba, Oliver Tombo, Agostinho Nheto, Hauari Boumediene, Julius Nyerere, Amílcar Cabral, entre otros.

En 1972 Bujari cursaba el tercer año de Derecho en una universidad de la metrópoli y mantenía su colaboración con la revista Irifi del instituto General Alonso de la ciudad de El Aaiun; aún no había nacido el Frente Polisario en aquellos años. Bujari entonces filtraba de manera solapada en la revista su sentir nacionalista anticolonial.

“Solamente la juventud que va a las escuelas, a los institutos o a las universidades, puede tener conciencia de su misión. Se necesita una juventud que tenga las manos desatadas, pues no se puede trabajar en una obra de arte con una camisa de fuerza”. (Irifi-1972)

En aquellos momentos el dominio colonial español se encontraba en su máximo apogeo doctrinal. Ayer noche mientras intentaba digerir la triste noticia de su marcha, estuve recordando momentos de años atrás, cuando intercambiaba con él correos que él me respondía desde Nueva York. Investigaba datos sobre su generación, la de “El 73 Saharaui”, un tema que más tarde recogí en mi libro “El sueño de volver”. En ese momento me acordé de cómo otros dirigentes de su misma generación sentían la tristeza cada vez que alguno de ellos se consumía en aras de los firmes principios de lucha que abrazó inequívocamente su generación. Como el caso de Hamada Uld Mohamed Luali, caído en la batalla de Edluu, en Guelta Zemur, el 29 de diciembre de 1980; un día que fue calificado por el entonces ministro de defensa y actual presidente  de la República Saharaui, Brahim Ghali, como يوم اسود و ملعون “un día negro y maldito”.

Anoche las redes estaban desorbitadas ante la confirmación o el desmentido de la noticia de su fallecimiento; los internautas saharauis y del movimiento solidario no querían creer en la desconsolada noticia de la muerte del hombre que cautivaba a todos con su discurso, su mirada, sus pausas y sus sentenciosas frases en la lengua de Cervantes y en hasania, con las que dejaba sin argumentos a sus contrincantes. Mientras buscaba una confirmación definitiva, apareció un cable de la agencia nacional saharaui que confirmaba la terrible noticia. “Un gran y prestigioso diplomático que dedicó su vida al servicio de la causa nacional”. Y recordaba sus infinitas cualidades como dirigente. “Era conocido por su habilidad diplomática y su conocimiento de la cuestión saharaui y el lugar que ocupa  en las relaciones internacionales, especialmente a nivel de la ONU”.

Desde hace muchos años y a raíz de conocerle en persona me atraía por su intelecto. Recordé un archivo que abrí para recoger sus certeras frases en español. La densidad, fluidez y naturalidad de su lenguaje en sus discursos en Naciones Unidas, conferencias, tribunas en periódicos, revistas, canales de televisión, emisoras y en libros, son sólo la punta de su iceberg de su sabiduría sahariana que asomaba para contar sus verdades y defender los principios de su lucha. Un talante que siempre me ha asombrado, virtudes y capacidad que él poseía a raudales y con las que atrapaba y convencía al público desde el primer momento. Talante que pude observar en otros integrantes de su misma “Generación del 73 Saharaui” de la que fue uno de sus más ilustres pensadores, como se puede apreciar en este texto.

“La conclusión esencial de nuestro debate desembocaría en la opción por un Estado Republicano de régimen Presidencial. Este Estado debe inmunizarse contra las causas que condujeron a otros a una obra fallida o a un marco disfuncional. Para ello, debe resolver antes que nada, de manera clara e inequívoca, el enorme problema que habían encontrado en su camino muchos Estados Africanos, y ciertamente latinoamericanos.  La sucesión de golpes de Estado y su corolario en términos de inestabilidad, caos económico y conflictividad étnica y tribal (…) (Bujari en AIJSO Oviedo-2012)

Como ya he mecionado, Bujari era un genuino condiscípulo de la Escuela de líderes anticoloniales africanos, encarnados, entre otros, en la figura del filósofo y líder ghanés Kwame Nkrumah, quien decía “Las revoluciones son proclamadas por los hombres que piensan como hombres de acción y actúan como hombres de pensamiento”. En ese contexto Bujari Ahmed ante el Comité de Descolonizacion de la ONU decía:

(..) Si la ONU, y de manera particular el Consejo de seguridad, adopta la política de Poncio Pilatos ante lo que es un claro desafío marroquí, el colapso probable del proceso de paz no puede desembocar sino en un escenario bélico, al retorno del punto de partida de 1975. (Comité C24 de la ONU-2016)

Para seguir la trayectoria de esta emblemática figura que el proceso de descolonización y liberación nacional dio a los saharauis, no hay más que buscar en la hemeroteca del periódico El País y buscar aquellas Tribunas que sólo podía escribir alguien de su calado intelectual y político. Dos ejemplos:

TRIBUNA de El País el 11 de febrero de 2007. Bujari Ahmed titula su texto de tribuna. Primero, la consulta popular.

(…) No estamos ante un debate de corte intelectual donde cabrían elucubraciones de todo género a cargo de lobbystas o expertos en todo y en nada, iluminados que a veces se creen en posición de poder influir en la Historia y en los acontecimientos, yendo contra ambas cosas a la vez.

TRIBUNA de El País el 14 de noviembre de 2015. La otra rendición de Breda. Se cumplen 40 años del fatídico momento en el que España se retiró del Sáhara Occidental. [Sin descolonizar el territorio]

Nos costó llegar a la conclusión de que eso tal vez nunca ocurrirá y si llega a ocurrir será como el cuento de “después del burro muerto… cebada al rabo”. España parece decirnos con cada Gobierno que asume el poder que no está interesada en la suerte del pueblo saharaui porque, para sus intereses estratégicos de cara a la región, íntimamente ligados a la monarquía marroquí, considera que fue ya sellada por Solís Ruiz en su entrevista con el rey Hassan II en la otra rendición de Breda.

En 2006 le pregunté por Hanafi Uld Mohamed Chej, amigo suyo caído en los primeros años de la guerra, otra figura de gran peso intelectual y que fue uno de aquellos primeros universitarios que fundaron el Frente Polisario y proclamaron la República Saharaui. Bujari me habló sobre su compañero caído:

Joven inquieto, lograba siempre imprimir entusiasmo y alegría a los momentos de gravedad. Estaba animado por una firme determinación y fe en la causa de independencia. (…) Nos vimos brevemente en Argel, a mediados de 1976, pocos meses antes de su caída en el campo de batalla. Me dio la impresión durante ese encuentro fugaz que había madurado muchísimo y percibí que su inquietud juvenil fue reemplazada por un alto sentido de responsabilidad y un alto grado de conciencia política que le hacían ver con claridad y afianzada serenidad totalmente nueva en él, el precio que había que consentir. Sentí enormemente su pérdida. (El Sueño de volver, 96-2007)

El surafricano Oliver Tambo durante el Apartheid decía: “La política de apartheid es criminal, brutal e intolerable. Nosotros debemos paralizarla. Las sanciones económicas y la retirada de inversiones son un freno”. Bujari reiteraba en sus conferencias un pensamiento similar contra la ocupación marroquí a partes del Sahara Occidental. “Aquellos que crean que los saharauis van a ser víctimas del paso del tiempo no conocen la naturaleza del desierto. Podemos morir, otros continuarán». Era un hombre global, íntegro en su manera de ver cómo se estaba proyectando el Estado Saharaui. “Recuperada la paz y la libertad y articulando esta visón interna, hacia la región y más allá de ella, el Estado saharaui tendrá todos los resortes para ser viable, ser un interlocutor serio, fiable que, no cabe duda, contribuiría en el fortalecimiento de la seguridad y  estabilidad en la región y más allá de ella”.

Descansa en paz, Bujari. Tu pensamiento teórico revolucionario de lucha está en buenas manos y la lucha seguirá.

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Y… ¿dónde queda el Sáhara?

Sobre el blog

Intentar mostrar la riqueza de la cultura saharaui. Ese es el objetivo de este espacio. Una cultura nacida de la narración oral, de los bellos paisajes del desierto, de las vidas nómadas y el apego a la tierra, de su origen árabe, bereber y musulmán, de sus costumbres únicas y de la relación con España que se remonta a más de un siglo. Una cultura vitalista, condicionada por una historia en pelea por la supervivencia desde 1975. Coordina Sukeina Aali Taleb

Sobre los autores

Sukina Aali-Taleb Hija del exilio, Sukina Aali-Taleb nació en Madrid por casualidad, de padre saharaui y madre gallega. Es miembro del grupo de escritores La Generación de la Amistad Saharaui y coautora del libro "La primavera saharaui, los escritores saharauis con Gdeim Izik", tras los acontecimientos de El Aaiún, en 2010. Periodista y profesora de Lengua Castellana y Literatura en institutos públicos de Madrid. Como no puede ser de otra manera, apoya al Frente POLISARIO en proyectos de ayuda a su pueblo, refugiado y abandonado a su suerte en Tinduf (Argelia), desde hace cuatro décadas.

Roberto MajánRoberto Maján, ilustrador. Le gusta decir que fue el último humano nacido en su pueblo; piensa que eso lo hace especial. Y que su abuela se empeñó en llamarle Roberto en memoria de Robert Kennedy asesinado cuatro días antes. En la época en que nació y se bautizó, el Sahara era español, en el mal sentido de la palabra. El lo sabía por las cartas que recibía de su tío Ramón, destinado allí en su servicio militar. Los sellos que las franqueaban prefiguraron el universo imaginario que tratará de recrear en las imágenes de este blog.

Bahia Mahmud Awah Bahia Mahmud Awah. Escritor, poeta y profesor honorario de Antropología Social en la Universidad Autónoma de Madrid, natural de la República del Sahara Occidental. Nacido en los sesenta en la región sur del Sahara, Tiris, la patria del verso y los eruditos. Cursó estudios superiores entre La Habana y Madrid, donde reside. Pertenece al grupo de Escritores Saharauis en lengua castellana.

Willy Veleta Willy Veleta. Willy Veleta consiguió su licenciatura de periodismo de una universidad estadounidense (ahí queda eso) y ha trabajado en todos los canales privados de TV en España… de los que huyó cuando se dio cuenta de que querían becarios guapos. Ahora es profesor de periodismo en inglés y prepara su tercer libro, una novela sobre los medios.

Liman Boicha Liman Boicha. Se licenció en Periodismo en la Universidad de Oriente en Cuba. Después de una larga ausencia regresó a los campamentos de refugiados saharauis y durante cuatro años trabajó en la Radio Nacional Saharaui. Actualmente reside en Madrid. Ha publicado Los versos de la madera y ha participado en varias antologías de poesía saharaui: Añoranza, Um Draiga, Aaiún, gritando lo que se siente, entre otras. Forma parte del grupo poético Generación de la Amistad Saharaui y es miembro de la Asociación de Escritores por el Sahara-Bubisher.

Larosi Haidar Larosi Haidar. Tras el alto el fuego, se instaló en Granada, donde se licenció y doctoró en Traducción e Interpretación. Actualmente es profesor de esta misma disciplina en la Universidad de Granada y ha publicado varios trabajos relacionados con la cultura saharaui. También ha participado en varias antologías de poesía saharaui.

1000 voces para un poema

01

Texto: Mohamidi Fakala, escritor y periodista saharaui desde su exilio en los campos de refugiados saharauis en el sur de Argelia.

En comparación con otros vientos, el siroco [1] (el proceso de lucha saharaui)  cubre el rostro tanto de día como de noche en un acelerado encuentro con el litoral atlántico, en el que pierde la euforia devastadora que traía del desierto. Asegura la leyenda que no pasaría inadvertidamente sin que sus brazos de gravilla dejaran máculas sobre paredes, pedregales, hombres y matorrales. En su viaje frenético agrieta la costra y levanta el remolino a soplo de efecto sarguia [2] (reaccionario mundo árabe) que se granjea en el pulso de la pobre vegetación del desierto.

En efecto, es el fenómeno natural omnipresente en la vida de los hombres de las nubes y de los vientos. Es la sucesión del tiempo en su propio efecto. Los pobres habitáculos y jaimas del Sahara se levantan en contratiempo para poder seguir erguidas, con el temor a ser atragantadas por la fina arena en un proceso de recesión a causa del embate de los caprichos de los colores del viento. Sin desmesura, caravanas y ciudades del desierto fueron llevadas por el espejismo de la arena, la soledad y el silencio de este gran imperio (la dictadura de la monarquía marroquí) donde no cabe la duda, la traición ni la mentira.

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