Bahia MH Awah: conferencia Valparaíso University, Indiana, EE.UU.

Por: | 03 de mayo de 2018

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Texto: Bahia Mh  Awah y foto arriba web Valparaiso University. 

Foto abajo, Bahia MH Awah

El pasado martes 24 abril impartí una clase a través de videoconferencia a alumnos de la Valparaíso University de Indiana, Estados Unidos de América; clase sobre la historia del Sáhara Occidental, centrada en la identidad cultural y la literatura saharaui escrita en español, segunda lengua hablada en el territorio. Un repaso histórico en el que los estudiantes y su profesor interactuaron recíprocamente sobre esta parte de la historia colonial en el África occidental.

Los estudiantes de esa universidad estadounidense  habían trabajado con su profesor el proceso de descolonización del Sahara Occidental y su literatura a través de dos libros en español, "El porvenir del español en el Sahara Occidental" de la escritora Conchi Moya y el antropólogo y escritor Bahia Awah  y "La primavera saharaui", una antología de varios autores saharauis que recoge los sucesos del levantamiento contra la ocupación marroquí conocido como el “El grito de Gdeim Izik” en 2010. Durante la videoconferencia los estudiantes pudieron acceder a más información sobre el proceso de descolonización y ocupación del Sahara Occidental.

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El pionero antropólogo inglés Edward B. Tylor, decía que “La cultura es aquel todo complejo que incluye el conocimiento, las creencias, el arte, la moral, el derecho, las costumbres y de otros hábitos y capacidades adquiridos por el hombre en cuanto miembro de su sociedad”. Ingredientes que dan identidad y características específicas a pueblos, culturas y civilizaciones. Partiendo de esta teorización de Tylor  me acordé de un pensamiento del fundador del proyecto nacional saharaui, Luali Mustafa Sayed en una inédita entrevista con el periodista español Miguel de la Cuadra Salcedo, realizada en septiembre de 1975 cuando decía “Pensamos que la solución del problema no consiste en tener una ideología específica, sino de acabar con una situación ilegal e inhumana”. El interés por la situación histórica actual del Sahara Occidental, en una universidad americana privada, está lejos de cualquier matiz ideológico. La academia tiene ese cometido de estudiar y visibilizar con datos plausibles o empíricos todo proceso social o científico no acotado por el científico social. Y como decía Edward Said, “el intelectual está para decirle la verdad al poder”. La academia también tiene este cometido ante su sociedad en lo político y en lo social. Y nosotros desde el Tercer Mundo estamos para transmitir nuestro discurso al mundo académico trasnacional, una vez que hemos podido descubrir el rol que nos atañe en nuestros procesos nacionales en África.

Y como dijo Rabindranath Tagore “Hacer preguntas es prueba de que se piensa”. ¿Quién apoya a los saharauis en su proceso de descolonización, de intelectuales, grupos sociales, gobiernos, ideologías…? es una de las interrogantes que planteó una estudiante. En respuesta recordé la cita “I have a dream”, el sueño de Luther King, en el sentido de la resistencia pacífica por el derecho en el que creemos y predicamos los saharauis reencarnado en las luchas de descolonización que se dieron en África, en las colonias portuguesas, francesas y británicas. Expliqué que la “Generación del 73 Saharaui” que inició el proceso de la contienda nacional formaba parte de aquella vanguardia de líderes africanos compañeros de Nelson Mandela, Amílcar Cabral, Nkrumah, iluminados en Gandhi, Luther King y en los Kennedy por conquistar el derecho de sus pueblos a la libertad, la igualdad y la paz. 

En cuanto el compromiso de las letras saharauis  con este proceso,  señalé  que el  Sahara Occidental como excolonia española inscrita entre los diecisiete territorios no autónomos de la ONU es un  proceso que produjo tres escuelas de pensamiento literario comprometidas con la libertad de su pueblo, tras el siglo de dominio colonial. El español como legado lingüístico y su uso en la cultura saharaui, su política de proyección ha llevado la historia del pueblo del Sahara Occidental al mundo hispano en Estados Unidos y a los pueblos latinoamericanos.  Y que los saharauis como identidad histórica que existía mucho antes del reparto colonial en 1884, era un proceso político articulado en  la coligación de etnias sociales integradas por tribus árabes, senhayas africanos, mzaba de origen fenicios que poseía un espacio geográfico de su propiedad, reconocido por su entorno y registrado en su verso y en obras de sus sabios. Y que ese proceso social-cultural cuando se estudia es de una configuración afro-árabe-senhaya, con un siglo de  influencia con la lengua y la cultura de la metrópoli, España.

Concluí pensando cómo dejar esparcida entre los estudiantes norteamericanos la inquietud de investigar y conocer sobre los saharauis y su proceso de liberación. Y para esto les recordé que  el mundo  universitario tiene su considerable fuerza intelectual que influye en los procesos políticos y que hace que los que no son visibles lo sean con matices y argumentos. Pierre Bourdieu, el sociólogo y antropólogo, autor de "Los estudiantes y la cultura", al respecto fundamenta esa realidad que desde las universidades americanas el pueblo saharaui sea muy cercano a este escenario de la universidad y su difusión sea un salto cualitativo de comprensión hacia a la política del Estado. Y “La verdad tiene su significado completo solo después de una controversia”, en el sentido de Bourdiue. La historia de los saharauis fue omitida por la bibliografía colonial, hasta que apareció la “controversia”, esa de la anexión neocolonial marroquí y la mala descolonización al Sahara Occidental. Y de repente salta a la palestra la realidad de la sociedad saharaui en su dimensión política, social y cultural puestas en auge entre los estudiosos hispanos de Norteamérica, latinoamericana y en Europa.  Por ello, el mundo de la universidad le apelo más atención a este proceso en cuanto la especificidad de su historia de descolonización, materia para los estudios poscoloniales, y trabajo de campo necesario en su aporte para  la investigación. Bourdiue decía en su “sociología y cultura” que “Mientras hay lucha hay historia, es decir, esperanza”.  Y los saharauis en su proceso de liberación tienen lucha y tienen muchas esperanzas en ganarlas.

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Y… ¿dónde queda el Sáhara?

Sobre el blog

Intentar mostrar la riqueza de la cultura saharaui. Ese es el objetivo de este espacio. Una cultura nacida de la narración oral, de los bellos paisajes del desierto, de las vidas nómadas y el apego a la tierra, de su origen árabe, bereber y musulmán, de sus costumbres únicas y de la relación con España que se remonta a más de un siglo. Una cultura vitalista, condicionada por una historia en pelea por la supervivencia desde 1975. Coordina Sukeina Aali Taleb

Sobre los autores

Sukina Aali-Taleb Hija del exilio, Sukina Aali-Taleb nació en Madrid por casualidad, de padre saharaui y madre gallega. Es miembro del grupo de escritores La Generación de la Amistad Saharaui y coautora del libro "La primavera saharaui, los escritores saharauis con Gdeim Izik", tras los acontecimientos de El Aaiún, en 2010. Periodista y profesora de Lengua Castellana y Literatura en institutos públicos de Madrid. Como no puede ser de otra manera, apoya al Frente POLISARIO en proyectos de ayuda a su pueblo, refugiado y abandonado a su suerte en Tinduf (Argelia), desde hace cuatro décadas.

Roberto MajánRoberto Maján, ilustrador. Le gusta decir que fue el último humano nacido en su pueblo; piensa que eso lo hace especial. Y que su abuela se empeñó en llamarle Roberto en memoria de Robert Kennedy asesinado cuatro días antes. En la época en que nació y se bautizó, el Sahara era español, en el mal sentido de la palabra. El lo sabía por las cartas que recibía de su tío Ramón, destinado allí en su servicio militar. Los sellos que las franqueaban prefiguraron el universo imaginario que tratará de recrear en las imágenes de este blog.

Bahia Mahmud Awah Bahia Mahmud Awah. Escritor, poeta y profesor honorario de Antropología Social en la Universidad Autónoma de Madrid, natural de la República del Sahara Occidental. Nacido en los sesenta en la región sur del Sahara, Tiris, la patria del verso y los eruditos. Cursó estudios superiores entre La Habana y Madrid, donde reside. Pertenece al grupo de Escritores Saharauis en lengua castellana.

Willy Veleta Willy Veleta. Willy Veleta consiguió su licenciatura de periodismo de una universidad estadounidense (ahí queda eso) y ha trabajado en todos los canales privados de TV en España… de los que huyó cuando se dio cuenta de que querían becarios guapos. Ahora es profesor de periodismo en inglés y prepara su tercer libro, una novela sobre los medios.

Liman Boicha Liman Boicha. Se licenció en Periodismo en la Universidad de Oriente en Cuba. Después de una larga ausencia regresó a los campamentos de refugiados saharauis y durante cuatro años trabajó en la Radio Nacional Saharaui. Actualmente reside en Madrid. Ha publicado Los versos de la madera y ha participado en varias antologías de poesía saharaui: Añoranza, Um Draiga, Aaiún, gritando lo que se siente, entre otras. Forma parte del grupo poético Generación de la Amistad Saharaui y es miembro de la Asociación de Escritores por el Sahara-Bubisher.

Larosi Haidar Larosi Haidar. Tras el alto el fuego, se instaló en Granada, donde se licenció y doctoró en Traducción e Interpretación. Actualmente es profesor de esta misma disciplina en la Universidad de Granada y ha publicado varios trabajos relacionados con la cultura saharaui. También ha participado en varias antologías de poesía saharaui.

1000 voces para un poema

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Texto: Mohamidi Fakala, escritor y periodista saharaui desde su exilio en los campos de refugiados saharauis en el sur de Argelia.

En comparación con otros vientos, el siroco [1] (el proceso de lucha saharaui)  cubre el rostro tanto de día como de noche en un acelerado encuentro con el litoral atlántico, en el que pierde la euforia devastadora que traía del desierto. Asegura la leyenda que no pasaría inadvertidamente sin que sus brazos de gravilla dejaran máculas sobre paredes, pedregales, hombres y matorrales. En su viaje frenético agrieta la costra y levanta el remolino a soplo de efecto sarguia [2] (reaccionario mundo árabe) que se granjea en el pulso de la pobre vegetación del desierto.

En efecto, es el fenómeno natural omnipresente en la vida de los hombres de las nubes y de los vientos. Es la sucesión del tiempo en su propio efecto. Los pobres habitáculos y jaimas del Sahara se levantan en contratiempo para poder seguir erguidas, con el temor a ser atragantadas por la fina arena en un proceso de recesión a causa del embate de los caprichos de los colores del viento. Sin desmesura, caravanas y ciudades del desierto fueron llevadas por el espejismo de la arena, la soledad y el silencio de este gran imperio (la dictadura de la monarquía marroquí) donde no cabe la duda, la traición ni la mentira.

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El País

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