Tengo fe en el tiempo

Por: | 22 de julio de 2018

 

PINTURA N-19

Texto: Bahia MH Awah

Ilustración: el pintor y artista saharaui Fadel Jalifa

Cuando escribo poesía es porque hay algo imperante que me lo estimula. A veces sobreviene de la indignación y otras, simplemente en mi caso, por el hecho de llevar el peso de esa losa que sentimos los exiliados en nuestra condición de desterrados. No existe poesía sin la concatenación de hechos que transcurren de forma objetiva de una manera u otra, y que afectan en nuestra vida emocional, personal o colectiva. Escribo la poesía para dialogar en un hemiciclo donde hay muchos que me escuchan y muchos a los que les soy indiferente.

Los que tienen la conciencia abierta al dolor de los demás aplauden y los que se cierran en su reaccionario mundo, tampoco me inquietan. Dejo fluir mi sentir expresado en un verbo aprendido en tiempos del dominio colonial y las posteriores circunstancias que nos han golpeado a los pueblos que fuimos subalternos. Escribo un verso que tiene rastro y que a veces está lleno de rabia, pero también de amor y paz. Vallejo afirma que «no hay cifra hablada que no sea suma».  

En este contexto “Tengo fe en el tiempo” es resultado de una profunda reflexión y suma de muchas circunstancias que nos tocó vivir a los saharauis en nuestro proceso sociopolítico. Dialogar con la historia es saldar deudas que los individuos deben a sus procesos sociales y políticos. Aportes a la biblioteca nacional que inmortalizan a los y a las que pueden ser recordados en la memoria colectiva de cada pueblo. En este sentido, y como ejemplo es bueno recordar que en noviembre de 1975 el dirigente saharaui, y poeta anónimo, Uld Haidug, convencido de su paso por la historia, constataba ese pensamiento. Un gigante que vivió poco tiempo y dejó marcadas sus huellas en la historia. Él sí que existió.

يلخاوى زدون تدريب        و املي زدون فكر

لهي نمشو عنكم قريب     و انخلو موران ذكر

Oh, hermanos argelinos,

dadnos más enseñanza

y también más ideas.

Pronto nos marcharemos

y atrás dejaremos recuerdos.

Estos versos los encontré mucho después de escribir “Tengo fe en el tiempo” y me di cuenta de lo premonitorio del verso saharaui en nuestra vida, los que fuimos desterrados.

Me resulta difícil imaginar cómo se explica la poesía, salvo en su recitación o performance. Estos días revisando mi cuenta de Facebok [Libros de Bahia Mahmud Awah] me encontré con un video performance que el autor Blas Vicente Beltran Marmol títuló Mis composiciones. En poco más de dos minutos recorre el poema con un formato de imágenes y sonidos de lo más acertado en su interpretación sobre “Tengo fe en el tiempo”. Y pensando en los que no creen en los principios sólidos he querido  compartir y disfrutar con el lector este Video-Poema. Muy agradecido.  

 

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Y… ¿dónde queda el Sáhara?

Sobre el blog

Intentar mostrar la riqueza de la cultura saharaui. Ese es el objetivo de este espacio. Una cultura nacida de la narración oral, de los bellos paisajes del desierto, de las vidas nómadas y el apego a la tierra, de su origen árabe, bereber y musulmán, de sus costumbres únicas y de la relación con España que se remonta a más de un siglo. Una cultura vitalista, condicionada por una historia en pelea por la supervivencia desde 1975. Coordina Sukeina Aali Taleb

Sobre los autores

Sukina Aali-Taleb Hija del exilio, Sukina Aali-Taleb nació en Madrid por casualidad, de padre saharaui y madre gallega. Es miembro del grupo de escritores La Generación de la Amistad Saharaui y coautora del libro "La primavera saharaui, los escritores saharauis con Gdeim Izik", tras los acontecimientos de El Aaiún, en 2010. Periodista y profesora de Lengua Castellana y Literatura en institutos públicos de Madrid. Como no puede ser de otra manera, apoya al Frente POLISARIO en proyectos de ayuda a su pueblo, refugiado y abandonado a su suerte en Tinduf (Argelia), desde hace cuatro décadas.

Roberto MajánRoberto Maján, ilustrador. Le gusta decir que fue el último humano nacido en su pueblo; piensa que eso lo hace especial. Y que su abuela se empeñó en llamarle Roberto en memoria de Robert Kennedy asesinado cuatro días antes. En la época en que nació y se bautizó, el Sahara era español, en el mal sentido de la palabra. El lo sabía por las cartas que recibía de su tío Ramón, destinado allí en su servicio militar. Los sellos que las franqueaban prefiguraron el universo imaginario que tratará de recrear en las imágenes de este blog.

Bahia Mahmud Awah Bahia Mahmud Awah. Escritor, poeta y profesor honorario de Antropología Social en la Universidad Autónoma de Madrid, natural de la República del Sahara Occidental. Nacido en los sesenta en la región sur del Sahara, Tiris, la patria del verso y los eruditos. Cursó estudios superiores entre La Habana y Madrid, donde reside. Pertenece al grupo de Escritores Saharauis en lengua castellana.

Willy Veleta Willy Veleta. Willy Veleta consiguió su licenciatura de periodismo de una universidad estadounidense (ahí queda eso) y ha trabajado en todos los canales privados de TV en España… de los que huyó cuando se dio cuenta de que querían becarios guapos. Ahora es profesor de periodismo en inglés y prepara su tercer libro, una novela sobre los medios.

Liman Boicha Liman Boicha. Se licenció en Periodismo en la Universidad de Oriente en Cuba. Después de una larga ausencia regresó a los campamentos de refugiados saharauis y durante cuatro años trabajó en la Radio Nacional Saharaui. Actualmente reside en Madrid. Ha publicado Los versos de la madera y ha participado en varias antologías de poesía saharaui: Añoranza, Um Draiga, Aaiún, gritando lo que se siente, entre otras. Forma parte del grupo poético Generación de la Amistad Saharaui y es miembro de la Asociación de Escritores por el Sahara-Bubisher.

Larosi Haidar Larosi Haidar. Tras el alto el fuego, se instaló en Granada, donde se licenció y doctoró en Traducción e Interpretación. Actualmente es profesor de esta misma disciplina en la Universidad de Granada y ha publicado varios trabajos relacionados con la cultura saharaui. También ha participado en varias antologías de poesía saharaui.

1000 voces para un poema

01

Texto: Mohamidi Fakala, escritor y periodista saharaui desde su exilio en los campos de refugiados saharauis en el sur de Argelia.

En comparación con otros vientos, el siroco [1] (el proceso de lucha saharaui)  cubre el rostro tanto de día como de noche en un acelerado encuentro con el litoral atlántico, en el que pierde la euforia devastadora que traía del desierto. Asegura la leyenda que no pasaría inadvertidamente sin que sus brazos de gravilla dejaran máculas sobre paredes, pedregales, hombres y matorrales. En su viaje frenético agrieta la costra y levanta el remolino a soplo de efecto sarguia [2] (reaccionario mundo árabe) que se granjea en el pulso de la pobre vegetación del desierto.

En efecto, es el fenómeno natural omnipresente en la vida de los hombres de las nubes y de los vientos. Es la sucesión del tiempo en su propio efecto. Los pobres habitáculos y jaimas del Sahara se levantan en contratiempo para poder seguir erguidas, con el temor a ser atragantadas por la fina arena en un proceso de recesión a causa del embate de los caprichos de los colores del viento. Sin desmesura, caravanas y ciudades del desierto fueron llevadas por el espejismo de la arena, la soledad y el silencio de este gran imperio (la dictadura de la monarquía marroquí) donde no cabe la duda, la traición ni la mentira.

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El País

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