"De los pueblos emanan los milagros". Del poeta A. Uld Abdelkader

Por: | 18 de agosto de 2018

Masacre_de_deir_yassi

Foto: imagen de archivos

Texto: Mohamidi Mohamed Fakal-la, escritor, poeta y periodista saharaui que escribe desde  los años ochenta en los campos de refugiados saharauis en Tinduf, sur de Argelia.

De los pueblos emanan los milagros”, legendario poema de Ahmedu Uld Abdelkader en recuerdo y condena a las masacres del sionismo cometidas contra el pueblo palestino en Deir Yassin en 1948[1]. El escritor saharaui rememora a través del verso de Uld Abdelkader esta triste efemérides y dice que el pueblo saharaui en su lucha desde los años setenta siempre se ha sentido identificado con este poema, que se recitaba y se cantaba entre toda una generación. Uld Abdekader simpatizó con el Frente Polisario en los años setenta en Nuakchott y conoció al lider saharaui Luali Mustafa a través del desaparecido izquierdista saharaui Jalil Uld Sid Emhamed.

Me ha acompañado desde temprana edad cierta motivación sentimental causada por un poema, que aún sigo recordando con nostalgia, cuyos versos se pretendía mostrar con ellos cierta concientización sobre  situación acaecida en un momento concreto, donde se libró  una batalla desigual,   marcada por la turbulenta sinrazón de la ocupación y el deseo vehemente de los pueblos a la liberarse del yugo colonial.

Desde entonces han pasado muchas cosas. "De los pueblos emanan los milagros", contundente afirmación del poeta mauritano, Ahmedu Uld Abdelkader, en un giro al verso con el que trazaba la amplitud merecida al ancho titular en una aproximación fehaciente sobre el valor y las inclemencias del sufrido pueblo palestino. Un referente con el que se generalizaba el malestar que azotaba el mundo. En ese sentido, no se podría soslayar cantautores, guitarristas y poetas, que se han destacado por su  activismo universalizado, en el que no faltaba esa canción de protesta social, como un fenómeno convencional con el que  evocaban esa libertad perdida, de la talla de  Marcel Jalifa, Joan Manuel Serrat, Bob Dylan, Mariam Makeba, Joan Baez, Silvio Rodríguez y Víctor Jara, que hicieron del canto justiciero, otra honda de David.

El izquierdista de los "Kadihin[2]" mauritanos, escribió el fabuloso poema con esa intención en la que no faltaría de hecho esa  compresión generalizada, solidaria y comprometida. Eran los umbrales de los años sesenta del siglo pasado. En efecto, el autor fue Inspirado y dolorido por los hechos de la masacre de Deir Yassin, donde más de un centenar de palestinos fueron aniquilados en su propia aldea a manos de las milicias sionistas, en la triste mañana del 9 de abril de 1948. De hecho, el dolor se convirtió en un canto a la libertad, registrado en la memoria colectiva como un homenaje póstumo en la distancia de un tiempo  certero, elocuente y profundo. Por ello, quedará  escrito también en las lápidas de la historia como versificadas palabras de un alegato con nota musical de un himno revolucionario. Y es difícil no encontrar otros pueblos, más allá del palestino, que no han tenido sus propios  Deir Yassines, Guernicas, o Zemlas, el humilde barrio saharaui que llevó también el signo de esas  encarnizadas matanzas por el mero hecho de haber reivindicado ante la administración colonial española en 1970 su derecho a la libertad y la independencia.

 

في الجماهير تكمن المعجزات           ومن الظلم تولد الحرياتُ                     

و من الشعب في فلسطين قامت           ثورة الفتح يفتديها الأباةُ

                                                              (…)

De los pueblos emanan los milagros

y de las noches oscuras nace la libertad.

La noche navega en las profundidades del universo,

bordeada  por las espesas  obscuridades.

 Y el amanecer emerge en las alturas

venciendo  la calma de la brisa.

La crueldad despierta el sacrificio consentido

por las generaciones .

Al-fatah,  el pueblo palestino,

cundió en el alma a lo largo de dos decenios,

enarbolando las palabras en un grito de llamas,

que coronaban las  silenciosas noches,

sacudidas por los bombardeos y la pólvora.

mientras se dispersaba el eco coreando las  lamentaciones,

valor y  entrega.

Deir Yassin,

no hemos  olvidado nuestra sangre derramada,

a la luz de las miradas.

Deir Yassin, y cómo podemos olvidar las cenizas

de los huesos azotados por el viento al borde del abismo.

Nos hirieron las garras del tiempo,

la barbarie del ocupante,

y fuimos aturdidos por las lágrimas y la tristeza,

pero   persuadidos con la causa de nuestro tiempo

en una Intifada revolucionaria,  que no podrá retener las letalidades.

Somos un pueblo que ha sido crucificado

por las tragedias y la vigilia de los reveses.

Habitamos el infierno sin percatarnos de sus candentes llamas,

sólo nos dio mayor determinación y firmeza.

Recibíamos el mártir con orgullo y victoria,

y las víctimas son despedidos con festejos.

Alzábamos el canto de muerte, y lo vemos de por vida, la vida.

Cantamos hasta las heridas cantan.

De los pueblos emanan los milagros,

y de las noches oscuras nace la libertad.

 

[1] La masacre de Deir Yassin el asesinato de más de 120 civiles árabes palestinos, ​ por milicianos sionistas del Irgún y del Leji, cometida en la guerra Árabe Israelí de 1948.

[2] Proletarios, izquierdistas mauritanos de los años sesenta y setenta.

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Y… ¿dónde queda el Sáhara?

Sobre el blog

Intentar mostrar la riqueza de la cultura saharaui. Ese es el objetivo de este espacio. Una cultura nacida de la narración oral, de los bellos paisajes del desierto, de las vidas nómadas y el apego a la tierra, de su origen árabe, bereber y musulmán, de sus costumbres únicas y de la relación con España que se remonta a más de un siglo. Una cultura vitalista, condicionada por una historia en pelea por la supervivencia desde 1975. Coordina Sukeina Aali Taleb

Sobre los autores

Sukina Aali-Taleb Hija del exilio, Sukina Aali-Taleb nació en Madrid por casualidad, de padre saharaui y madre gallega. Es miembro del grupo de escritores La Generación de la Amistad Saharaui y coautora del libro "La primavera saharaui, los escritores saharauis con Gdeim Izik", tras los acontecimientos de El Aaiún, en 2010. Periodista y profesora de Lengua Castellana y Literatura en institutos públicos de Madrid. Como no puede ser de otra manera, apoya al Frente POLISARIO en proyectos de ayuda a su pueblo, refugiado y abandonado a su suerte en Tinduf (Argelia), desde hace cuatro décadas.

Roberto MajánRoberto Maján, ilustrador. Le gusta decir que fue el último humano nacido en su pueblo; piensa que eso lo hace especial. Y que su abuela se empeñó en llamarle Roberto en memoria de Robert Kennedy asesinado cuatro días antes. En la época en que nació y se bautizó, el Sahara era español, en el mal sentido de la palabra. El lo sabía por las cartas que recibía de su tío Ramón, destinado allí en su servicio militar. Los sellos que las franqueaban prefiguraron el universo imaginario que tratará de recrear en las imágenes de este blog.

Bahia Mahmud Awah Bahia Mahmud Awah. Escritor, poeta y profesor honorario de Antropología Social en la Universidad Autónoma de Madrid, natural de la República del Sahara Occidental. Nacido en los sesenta en la región sur del Sahara, Tiris, la patria del verso y los eruditos. Cursó estudios superiores entre La Habana y Madrid, donde reside. Pertenece al grupo de Escritores Saharauis en lengua castellana.

Willy Veleta Willy Veleta. Willy Veleta consiguió su licenciatura de periodismo de una universidad estadounidense (ahí queda eso) y ha trabajado en todos los canales privados de TV en España… de los que huyó cuando se dio cuenta de que querían becarios guapos. Ahora es profesor de periodismo en inglés y prepara su tercer libro, una novela sobre los medios.

Liman Boicha Liman Boicha. Se licenció en Periodismo en la Universidad de Oriente en Cuba. Después de una larga ausencia regresó a los campamentos de refugiados saharauis y durante cuatro años trabajó en la Radio Nacional Saharaui. Actualmente reside en Madrid. Ha publicado Los versos de la madera y ha participado en varias antologías de poesía saharaui: Añoranza, Um Draiga, Aaiún, gritando lo que se siente, entre otras. Forma parte del grupo poético Generación de la Amistad Saharaui y es miembro de la Asociación de Escritores por el Sahara-Bubisher.

Larosi Haidar Larosi Haidar. Tras el alto el fuego, se instaló en Granada, donde se licenció y doctoró en Traducción e Interpretación. Actualmente es profesor de esta misma disciplina en la Universidad de Granada y ha publicado varios trabajos relacionados con la cultura saharaui. También ha participado en varias antologías de poesía saharaui.

1000 voces para un poema

SANKARA SIDATI2
Poema de Bahia MH Awah, escritor, poeta y antropólogo. Imagen del archivo RASD, el poeta y diplomático saharaui Mohamed Sidati y el desaparecido líder africano Tomás Sankara en 1982 visitando a la República Saharaui y a los campos de refugiados saharauis. 

África vuelo California BA 279

En homenaje a mis hermanos y hermanas del

África negra que surcan por sus

sueños atravesando desiertos y

océanos por un mundo mejor.

 

Lejos y sin cosechas, allí dejo

mi África sin pan.

 

Repetía una y otra vez cuando despedía

tierra firme, su tambor, su mortero y su viejo arado.

Náufrago,

se marchó en busca de otros horizontes,

y el África atrás despedía, sumergida en tristes tinieblas,

de hambrunas,

de guerras de tripas,

de cayucos y pateras,

hundidos con todas las quimeras de la tribu.

 

El pan que un día partió para traer

costaba tanto como el caviar

del “Masa Time Warner Center de Manhattan”.

 

Bububakar, no dejó de llevar consigo un fardo

lleno de ilusiones,

se lo aconsejó el jefe de los saimara,

se lo aconsejó el chej de los bambara,

se lo aconsejó el patriarca de los zulú,

para que el día de la vuelta,

“si Dios navega

en tu habitual deriva de cada mar

viera su nueva chabola rebosando pan,

trigo, maíz, arados y el timbal de tambores”.

 

Desde mi ventanilla busco África y delibero para sofocar

la ira de mi conciencia.

 

Veo una Europa egoísta,

envuelta en oscuras nubes del porvenir,

veo gigantes rascacielos,

veo chimeneas de fábricas triturar mi virgen maíz,

y veo otras ensayar armas que destruyan

los verdes campos de mis trigales,

y al ver otras y otras aldeas de espigas segadas

el dolor remueve mis intestinos vacíos,

esos de quienes llegan la deriva.

 

Preocupados los ancianos del clan,

dicen, de España esta vez llegan al Atlas

blindados de guerra en vez de granos de cebada

para hacer el cuscús del Rif,

y de Francia estorban la vida muchos soldados,

que no dejan de molestar ¡Eh, tu outre ici!

En pleno vuelo,

no dejo de pensar en el viejo continente,

rezo para que esa humanidad vuelva a emerger

otra vez tras este siglo sin siembras

de maíz,

sin arrozales y sin el sagrado trigo de los hijos de Caín.

 

Ya sobre las nubes del Atlántico

siento franqueadas las fronteras,

y rotos los sueños,

los cayucos no cesarán de atravesar estos mares

porque creen que otro mundo más justo es posible.

¿A dónde vas humanidad de tez blanca?

De ojos miopes, azules, oscuros y verdes,

de hurtados cerebros enfermizos,

de vacíos y retuertos vocabularios

de postizos principios y corruptos amigos,

su mundo es tan alejado,

separado y diferente en valores de lucha,

de África y de la franca libertad al mío.

 

Y como africano le confieso que

ni una vez me inclino a la mano que se besa,

ni en mi corazón tengo lugar para cubrir al malvado.

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